Opinión
Los «regeneradores» de salón «regeneran» sus bolsillos y la sombra del «Tamayazo» se alarga

Continúa el esperpento de la “negociación” de los partidos de “la nueva política” -esa que venía a “regenerar” a la “pervertida” casta- para cerrar el gobierno de las comunidades de Murcia y Madrid, en el que estamos comprobando -algunos, descubriendo por fin-, en particular, la verdadera calaña y bajeza moral de VOX -la inanidad y veleidad de Ciudadanos ya la veníamos denunciado desde 2015- que pronto se olvidó de su principal “gancho” en forma de mensaje que no era otro -en parte muy parecido al de sus obligados “compañeros” de terna- que el atrayente “Nuestro principal objetivo es que no gobierne la Izquierda”, algo que alimentaba la esperanza de que pareciera que primaba el sentido de Estado en sus portavoces, que algunos ya sabíamos que era una mera pose de cara al electorado descontento con el Partido Popular de Mariano Rajoy y descreído todavía con respecto al que ahora lidera Pablo Casado.
Después de la “amarga victoria” del pasado 28 de Abril en la que algunos podrían calificar de “éxito” que VOX irrumpiera en el Congreso con 24 diputados, que lo sería de no ser porque ellos, después de la sorpresa andaluza, esperaban el “sorpasso” al PP y los menos optimistas cifraban en un mínimo de 50/70 escaños para los verdes, en tan sólo cuatro semanas -28 días, 28, que anunciarían los carteles taurinos- los 2’7 millones de votos de las elecciones generales se convirtieron en poco más de 1’3 en las europeas que, al tratarse del voto en una circunscripción única, es la comparación más próxima a los resultados de las generales, aún reconociendo que en aquellas la abstención suele ser mayor por su aparente menor interés para el ciudadano. Una debacle de VOX que será estudiada sin duda por los analistas políticos como el récord en la desintegración de un partido.
Sería muy largo simplemente citar las crisis abiertas en VOX, ya incluso antes de las elecciones generales y puestas de manifiesto sin reparo tras las municipales y autonómicas, que han llevado a divisiones, bajas, expulsiones y apertura de expedientes a afiliados, precipitación de comisiones gestoras, desmentidos, etc., en un sinfín de provincias: Albacete, Alicante, Almería, Badajoz, Barcelona, Burgos, Cádiz, La Coruña, Guadalajara, Huelva, Logroño, Málaga, Madrid, Murcia, Santander, Sevilla, Toledo, Valencia, Zamora, Zaragoza… y no están todas, e incluso varias en un mismo ámbito provincial, como Barcelona o Málaga, por citar sólo un par, y son datos, no rumorología. Tiempo habrá para hacer un análisis exhaustivo de algunas de ellas, pero vamos a lo mollar, con las dos “negociaciones” citadas, una de ellas, la del gobierno regional de Madrid, de especial relevancia por tratarse de la provincia con mayor número de habitantes e impacto económico de España, además de único bastión con capacidad de frenar en parte un posible gobierno central de izquierda, cada día más abocado al resultado de una nuevas elecciones generales que ya hasta se les pone la fecha del próximo 10 de Noviembre.
Previendo lo que VOX y Ciudadanos parecen querer provocar, por diferentes motivos pero movidos por el mismo ansia de tocar poder, y ante lo que podría significar la llegada de “un gobierno regional liderado por la izquierda radical”, desde Manifiesto por España publicábamos el martes un nuevo documento con el que “queremos expresar nuestra enorme preocupación por la posibilidad de que en los próximos días asistamos a la Pérdida de Nuestra Libertad y Nuestra Prosperidad” que podría perpetrarse mediante “un nuevo ‘Tamayazo’ que facilite a la Izquierda desleal que pactó la moción de Censura con los enemigos de España -separatistas (catalanes y vascos), golpistas y filoetarras- propiciando un cambio de gobierno contra natura y contra España, hacerse con las riendas del Gobierno de la Comunidad de Madrid”.
Continuábamos diciendo que “una vez confirmado como Alcalde de Madrid el candidato del Partido Popular, consideramos de altísimo riesgo para nuestra región -y por tanto para el conjunto de España- que por los espurios intereses de unos pocos que anteponen su propio beneficio personal al general de sus supuestos representados, las Izquierdas de Sánchez y Errejón-Carmena se hicieran con el gobierno de la única región que por su peso económico y social podría contrarrestar los efectos negativos de la preocupante consolidación de un nuevo pacto de los protagonistas de la citada moción de Censura”.
Hacíamos después un recordatorio a los que votaron a VOX y a Ciudadanos, que en nuestra opinión “lo hicieron bajo la premisa fundamental de que su principal objetivo era ‘Que la izquierda no gobierne en Madrid’, como ambos partidos expresaron repetidamente en sus respectivas campañas”, e insistíamos en resaltar que “naranjas y verdes tendrían muy difícil justificar ante su electorado este cambio táctico motivado por la consecución o no de un puesto de gobierno, sin duda de mucha menor importancia que lo que Madrid y España se juegan hoy”, pero que parece que su “carguitis” -decía La Razón del pasado día 27 de Junio que ”El negociador de VOX quiere un cargo para su mujer”- le hacen perder de vista y que se traduciría en el retroceso leve de Ciudadanos y la casi desaparición de VOX, si hacemos caso a la nueva encuesta que el Centro de Invenciones Sánchez reflejaba ayer mismo.
Concluíamos nuestro escrito haciendo un llamamiento a la Sra. Monasterio y al Sr. Aguado, para que “demuestren un poco de sentido de Estado y de Lealtad a España y aparquen sus intereses personales, ya sean de posición política, económico-empresariales o de otro tipo, de muy difícil justificación y sin fácil marcha atrás en el corto plazo, que conllevarían un daño incalculable y tal vez irreparable para Madrid y para España”.
Por último y “Aunque de menor relevancia por su tamaño y proporción en el ámbito nacional”, hacíamos “extensivo a los dos partidos este mismo planteamiento para la Región de Murcia”, pero ya vimos poco después que la tozudez se imponía a la razón y VOX se unía al voto en contra de socialistas y podemitas para impedir la investidura del candidato popular Fernando López Mira en la primera vuelta, aunque el pacto con Ciudadanos la permitirá con mayoría simple en la segunda, que se celebra hoy jueves, si VOX se abstiene en lugar de votar en contra, porque no creo que su pataleo de patio de colegio lo pueda llevar a aliarse con la izquierda.
Y mientras siguen las espadas en alto en Madrid después de que finalizara, sin consecuencias de momento, el plazo de “el día 2 a las 2” -de la tarde (14:00 horas)-, que diera Rocío Monasterio a Isabel Díaz Ayuso y a Ignacio Aguado para firmar un acuerdo a tres y terminó el martes, ayer se superaron los límites de comportamiento político de VOX, que en su desesperación ante lo irreversible de su fracaso y poca relevancia y demostrando una evidente falta de recursos, incurrió en el insulto desde el sitio oficial del partido en Twitter -la tribuna del incompetente-, con un mensaje de este tenor dirigido a Alberto Carlos Rivera: “Dile al acojonado y sinvergüenza de tu jefe que se deje de cordones sanitarios, de lamerle el culo a Macron -perdón por estas palabras (sic)- y que os permita sentaros en una mesa y llegar a acuerdos como gente normal“, que desde el partido naranja han respondido con un “Qué nivel, Maribel” y un vídeo con el estribillo de “Loco VOX”, que no sé hasta dónde llegará. Tal para cual. Menos mal que el PP de Madrid ha demostrado mucho más nivel y ha mediado con un mensaje que deja al descubierto la medianía -o algo peor- de los “nuevos partidos” volviendo a la realidad de la situación: “¿Qué tal si dejamos de insultar y trabajamos para que el socialismo no gobierne en Madrid? ¿No será eso lo que quieren los madrileños?”.
Como decía en el título, estos “regeneradores” de la política parece que, una vez en vías de “regeneración” de sus bolsillos -algunos desde el pluriempleo de cuatro cargos que, aunque sólo mantengan el sueldo de uno, no renunciarán a los beneficios y prebendas de ninguno-, demuestran que lo que pregonaban y prometían sólo ha servido para eso, colocarse ellos a costa de la buena gente desencantada que picó el anzuelo y hacen bueno lo que decía aquel viejo Profesor que fue Alcalde de Madrid sobre las “promesas electorales” y, pese a todo, de mucha más altura moral que estos advenedizos que ya han demostrado lo que son, aunque algunos ya lo sabíamos y no hemos dejado de decirlo desde 2014, con poco éxito dado el corto alcance al que podíamos llegar. Siento de verdad haber tenido razón. Hubiera preferido haber pedir perdón por mis “exageraciones” de buen andaluz, que cada día se quedan más cortas frente a la cruda realidad que estos personajes sin escrúpulos nos ofrecen. Y espero que lo del “Tamayazo” se quede en una elucubración y no veamos circular “maletines” de dudosos contenidos en forma de prebendas para influir en un posible cambio de voto que sería nefasto para Madrid, Murcia y, sobre todo, para España.
Lástima que el pilar izquierdo del bipartidismo esté tan mal, perdido en el “laberinto socialista” que decía el pasado lunes Pablo Casado en San Lorenzo de El Escorial, durante la inauguración del Campus FAES 2019, y en su obsesión de “expulsar del juego político al centro derecha”, en lugar de demostrar algo de sentido de Estado y dejar de ser el Partido Siempre Opuesto a España que “refundara” José Luis Rodríguez y se empeña en reafirmar su clon Pedro Sánchez, alias “Falconeti” o “Dr. Fraude”, dos “títulos” que en un país serio ya lo tendrían fuera de la política.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






