Sucesos
Madres: seres de luz inmaculada y santas feministas. Detenida por abandonar a su hija de seis años en una pensión desde principios de verano
La madre, de 22 años y con antecedentes policiales, encerraba a diario a la niña en la habitación de una una pensión de la capital donde ambas residían.
Agentes de la Policía Nacional han detenido en Las Palmas de Gran Canaria a una mujer de 22 años de edad, con antecedentes policiales, como presunta autora de un delito de abandono de menores. La misma encerraba, a diario, a su hija en la habitación de una pensión de la capital donde ambas residían. La pequeña, de 6 años de edad, permanecía sola durante largas horas en el interior de la habitación desde principios de verano. Las empleadas de la pensión, que escuchaban continuamente los llantos desconsolados de la niña, alertaron a los servicios policiales.
La pasada semana, la Policía Nacional recibió el aviso de que una menor de 6 años, que pernoctaba con su madre en una pensión de la capital grancanaria, podría encontrarse en situación de desamparo.
Agentes especializados de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional acudieron a la citada pensión, donde encontraron a la menor encerrada en una de las habitaciones de la pensión, desnuda, completamente descuidada y rodeada de comida y ropa sucia.
Tras activar de manera inmediata los protocolos de atención y poner los hechos en conocimiento de la Sección de Menores de la Fiscalía Provincial de Las Palmas, la pequeña ingresó en un centro de atención inmediata de la isla.
Sola desde principios de verano
Tras prestar los cuidados necesarios a la pequeña, los investigadores tomaron declaración a varios trabajadores de la pensión, quienes manifestaron que la niña pasaba a diario y desde inicio de verano incontables horas sola en la habitación, ya que su madre se iba a trabajar y cerraba la puerta con llave, para regresar en alguna ocasión al día siguiente.
Las empleadas trataban de calmar a la niña hablándole a través de la puerta, cosa que sólo ocurría en contadas ocasiones, ya que en mayor medida lloraba desconsoladamente durante horas, incluso de madrugada.
Alimentación a base de galletas y chocolate
La habitación de la citada pensión no contaba con cocina, por lo que la alimentación de la pequeña, según manifestó ella misma a los agentes de la UFAM, consistía mayoritariamente en galletas de chocolate y chocolate blanco, o alguna tortilla envasada.
Por otra parte, se pudo comprobar que la menor había faltado el pasado curso en numerosas ocasiones al centro docente donde cursaba 1º de Primaria.
La madre en paradero desconocido durante días
Los agentes de la Policía Nacional trataron de localizar a la madre de la menor durante días, contactando incluso con varios familiares cercanos. Finalmente ha sido localizada y detenida como presunta autora de un delito de abandono de menores.
Actualmente, la pequeña se encuentra en perfecto estado y ha sido matriculada en otro centro donde cursará 2º de Primaria.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
