Sucesos
«Mujeres, esos seres de luz»: De hippie en una comuna a polizón rumbo a África: el plan de la madre de Bastián para secuestrar de nuevo a su hijo
El padre del pequeño Bastian Riera Trindade, secuestrado por su madre a principios de mayo, recuperó el pasado fin de semana a su hijo por sus propios medios ante la pasividad de la Justicia portuguesa. Lo hizo por el temor a que su expareja lograse la libertad provisional y se llevase de nuevo al pequeño. Sin embargo, tal y como ha podido saber Libertad Digital, no se trataba de meras sospechas, sino que la madre de Bastian ya tenía un plan perfectamente orquestado que pasaba por viajar como polizón en un barco rumbo a África.
«Tenía ya todo acordado. Sabía el buque que la que recogería, el sitio en el que la recogería, cuánto le iba a costar… Todo. Y eso iba a ser ahora en octubre«, asegura Joaquín Amills, portavoz deSOS Desparecidos. Quienes averiguaron esta información no fueron los agentes lusos, sino la agencia de detectivesInternational Bunker Global Advisory, la misma que el pasado mes de agosto localizó a la madre en una ecoaldea de Lagos, en el sur de Portugal.
Detenida en una comuna hippie
Harto de que la Policía y la Justicia lusas no hicieran nada para rescatar al pequeño, el padre les había contratado para que investigaran el caso por su cuenta. A pesar de no estar radicados en el país vecino, pronto localizaron al pequeño en una comuna hippie. La madre, profesora de reiki y experta en energías alternativas, se había llevado allí al menor con la esperanza de que no les encontraran. La primera vez tuvo suerte, ya que la Policía portuguesa tardó más de lo esperado y logró huir. La segunda, de nuevo gracias a los detectives, fue puesta a disposición judicial.
Tras ser detenida, el padre de Bastián quiso confiar en que las autoridades del país vecino cumplirían el Convenio Internacional de La Haya y restituirían al menor a nuestro país sin entrar a dirimir el fondo de la cuestión. Sin embargo, el Tribunal de Menores de Setúbal decidió fijar temporalmente su residencia en casa de su abuela materna, vecina de dicha localidad, hasta estudiar el caso en profundidad.
El plan para fugarse a África
En aquel momento, la agencia de detectives ya le había informado de que su expareja había elaborado un plan para fugarse a otro país con el pequeño Bastian, concretamente a África, por lo que, ante el temor a que la Justicia lusa le concediera la libertad provisional y se fugara, decidió rescatar al pequeño por sus propios medios.
«Localizamos a varios testigos en Marruecos que corroboraron que efectivamente se había puesto en contacto con ellos porque su intención era llevarse allí al niño para saltar a otros países. Su objetivo era salir a toda costa del Espacio Schengen«, reconocen a LD fuentes de la agencia de detectives International Bunker Global Advisory.
Dicha información fue puesta a disposición de las autoridades portuguesas. Sin embargo, a tenor de lo ocurrido, ni los propios detectives ni el padre del pequeño Bastian confiaban en ellas: «Hacen lo que les da la gana. De hecho, cuando localizamos a la madre, nos tuvieron más de 24 horas esperando a que llegaran, con el menor ya localizado y sin poder hacer nada. Es más, la tuvimos que buscar dos veces, porque la primera vez no vinieron y obviamente se escapó».
Un rescate de película
Así, aunque hoy estos detectives se desmarcan del rescate de película ejecutado el pasado fin de semana, se alegran de que padre e hijo puedan estar juntos de nuevo. Una alegría que también comparte el portavoz de SOS Desaparecidos. «Si el padre no hubiera recuperado a su hijo y a ella la dejan en libertad provisional, es evidente que hubiera cogido al niño y se hubiera fugado otra vez. ¿Y entonces qué? ¿Qué tiene que hacer el padre? ¿Volver a contratar a unos detectives para que les encuentren? -se pregunta Amills-. Está claro que aquí el que ha fallado no es él».
Ni unos ni otros confirman el relato que estos días circula por la prensa portuguesa. Tan solo que el menor está con su padre y se encuentra bien. Sin embargo, los medios lusos aseguran que dos hombres supuestamente enviados por él se personaron el pasado sábado en Setúbal y, haciéndose pasar por policías, le comunicaron a su abuela que debían hacerse cargo de Bastian. Ella lo entregó, pero pronto se dio cuenta de que dichas personas no eran quienes decían ser e interpuso una denuncia por secuestro.
A la espera de saber si esto se traduce o no en un conflicto judicial entre España y Portugal, lo único que reitera el entorno del padre es que, según los tribunales de nuestro país, es él el que ostenta la custodia y la patria potestad del pequeño Bastian, por lo que, en ningún caso, puede equipararse al secuestro perpetrado por su madre el pasado mes de mayo.
Sobre la mujer pesa, además, un largo historial de denuncias falsas contra su expareja, incluida una por abuso sexual, un modus operandi similar al de otras madres que secuestran a sus hijos y a las que la ministra de Igualdad, Irene Montero, se empeña en calificar como «madres protectoras».
Sandra León.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
