España
Magníficas noticias, aunque habituales: Insultos y acusaciones de pucherazo enturbian el congreso del PCE tras el estreno de Susana Díaz
El congreso del PCE que debe reelegir a Enrique Santiago, hombre cercano a la ministra de Trabajo, acaba en acusaciones de pucherazos y falsificación del censo.
l Congreso del Partido Comunista de España (PCE), que se ha celebrado este sábado en Madrid, ha acabado en «tragedia», según relatan fuentes conocedoras del cónclave. La prensa no podía entrar al congreso, pero sí lo hicieron algunos comunicadores afines a las varias corrientes del PCE, que revelaron el conflicto vivido dentro del auditorio Marcelino Camacho de CCOO Madrid.
Según las fuentes consultadas, el grupo de contrincantes del actual secretario general Enrique Santiago ha denunciado pucherazos e irregularidades. Santiago fue el único líder de los partidos de Unidas Podemos que acudió el sábado en el estreno de Sumar con Yolanda Díaz al mando. Para algunos Santiago es el «fontanero» de la política gallega.
Congreso del PCE
Ni 24 horas ha durado la paz en el espacio de Unidas Podemos tras la apuesta de concordia lanzada por Yolanda Díaz en Madrid. En el Matadero, la política gallega ha pedido «paciencia» a los suyos para construir un proyecto que rehuía de la política de la confrontación, el «no por el no» y las batallas internas. El día siguiente, los delegados regionales del PCE han acabado a gritos y empujones en el XXI Congreso del partido.
Hubo «choques» y «tensión» entre los representantes de las delegaciones del PCE en el Congreso que servía para confirmar el liderazgo de Santiago, hombre de confianza de Díaz. «Se están pegando físicamente, no solo dialécticamente», explicaban personas conocedoras de lo que ocurría dentro de la sala. El problema atañe, según pudo saber THE OBJECTIVE, a las «credenciales» de los representantes del PCE de Andalucía.

MADRID, 08/07/2022.- La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante la presentación hoy viernes de su proyecto «Suma» en el espacio cultural El Matadero, en Madrid. EFE / Zipi Aragón.
Falsificación del censo
En Andalucía hicieron una votación y recuento telemático para establecer sus representantes para el Congreso. Este sistema ya sirvió para laminar la corriente crítica. Pero los críticos con Santiago denuncian, además, que los ganadores enviaron a Madrid a otros representantes respecto a los que habían ganado esa votación interna.
«Están acusando a Santiago de trampear el Congreso; se están repartiendo bofetones»,
explica una fuentes conocedoras de los pormenores del cónclave rojo. «Falsearon el censo en Andalucía», comenta una persona que está siguiendo de cerca del congreso. «La aventura de Yolanda empieza con buen pie», ironizan otras fuentes cercanas al sindicato.
Otras fuentes confirman los temores de un sector del PCE de pucherazo interno. Amanda Meyer, la delegada andaluza que Irene Montero fulminó de su ministerio responde a Enrique Santiago. Y ella es la dirigente llamada a mantener el orden en la sala. Sin embargo, varias delegaciones prefirieron salir de la sede de Comisiones para escenificar su protesta. Se trata de las de Galicia, Castilla y León, Asturias, Aragón y Madrid, según El Común, un medio afín al PCE que se decanta por la corriente crítica a Santiago.
Poca concordia y muchos insultos
Este diario ya adelantó que el XXI Congreso del PCE iba a ser más complicado que nunca para el secretario general. Santiago goza de una ventaja estratégica, pero el sector crítico se ha ido reforzando a lo largo de los últimos meses, y aspiraba a plantarle cara al dirigente. Ahora, además, con las sospechas de amaños en la votación para la jefatura de la formación, todo se complica. También para Yolanda Díaz, llamada a poner orden en el espacio de Unidas Podemos, y que todavía mantiene el carnet del PCE.
La relación de Díaz con Santiago es cada vez más estrecha, según relatan varias fuentes del espacio morado. Santiago ejerció en estos años de escudero de Pablo Iglesias e Irene Montero, pero ahora muchos creen que está «jugando en dos mesas» para acercarse a Díaz sin romper los puentes con los morados. El proyecto de renovación de Díaz, protegida y fomentada por el PCE, su secretario general y sus cuadros, arranca de momento con poca cordialidad y empujones, gritos y, según algunos, hasta bofetadas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
