Sociedad
Manfred Weber (PPE) contradice a Donald Tusk (PPE): no duda en criticar a Pedro Sánchez, no es quien para dar ‘lecciones’, que gobierna con ‘separatistas’
Fue Pablo (FRA)Casado quien puso el foco en el pacto de Castilla y León entre PP-Vox.
El demagogo de Donald Tusk, presidente del Partido Popular Europeo (PPE), expresó su indignación con el pacto de Castilla y León:
«Para mí ha sido una triste sorpresa. Pablo Casado era una garantía personal de mantener al Partido Popular en el centro derecha evitando este tipo de coqueteos con los radicales, con movimientos de extrema derecha como Vox«.
Y continuaba: «Lo que ha pasado en España ha sido una triste sorpresa para mí. Pablo Casado, que ha dimitido de sus responsabilidades en el Partido Popular, era una garantía personal de mantener al Partido Popular en el centro derecha evitando los flirteos con los radicales y movimientos de extrema derecha como Vox.”
Por supuesto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tardó en hacer suyas las declaraciones de Tusk y mostrar su indignación, «Es una pésima noticia para la democracia española y para el PP. Esta decisión la van a pagar caro en términos políticos porque mucha gente no va a entender que abran la puerta por primera vez en nuestro país a un Gobierno con la ultraderecha«.
Y es que la izquierda está escandalizada: los ultras han entrado en un gobierno autonómico. No como en el Gobierno central del propio Sánchez, donde no hay ultras de ningún tipo.
Pero el jueves por la tarde, Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo en la Eurocámara y llamado a ser sucesor del demagogo Tusk, aportaba una nueva derivada en el asusto, y es que fue Pablo Casado, ex dirigente del PP, en su intervención off de record, el que puso el foco en el pacto de Castilla y León. Weber declaraba que Casado: “Ha defendido sus dos principales ejes al frente del PP: no llegar a acuerdos de gobierno con la extrema derecha de Vox y luchar contra la corrupción«
Muy bien Pablo, eso es irse como un señor, criticar un pacto de tu partido y con píldora de regalo para la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
Pero las declaraciones de Weber han ido mucho más allá, y ha criticado la conducta de Pedro Sánchez en un tweet, donde aseguraba: “No necesitamos lecciones de un presidente del Gobierno que gobierna con la extrema izquierda y los separatistas. El PP es la alternativa creíble a la izquierda en España. ¡@FeijooGalicia tiene todo nuestro apoyo!”
Porque recordemos, es en el Gobierno de España donde el partido socialista, y Pedro Sánchez, han abierto la puerta a los ultras, separatistas y terroristas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
