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Márquez acaba el Mundial ganando en Valencia; Lorenzo se despide con un 13º puesto

Redacción

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Jorge Lorenzo se despide del motociclismo

El español Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V) se adjudicó una nueva victoria, la duodécima de la temporada, al ganar el Gran Premio de la Comunidad Valenciana en el circuito «Ricardo Tormo» por delante del francés Fabio Quartararo (Yamaha YZR M 1) y del australiano Jack Miller (Ducati Desmosedici GP19).

Márquez no salió bien pero con paciencia y eficacia recuperó posiciones, se acercó a quien era el líder por entonces, el francés Fabio Quartararo (Yamaha YZR M 1), y después de estudiarlo durante apenas dos vueltas, le asestó el golpe definitivo, con contundencia, en la curva once de la octava vuelta, ahí literalmente se acabó la carrera.

Y, mientras para Marc Márquez era el momento de la celebración, a Jorge Lorenzo le tocó el de la despedida, ovacionado en un pasillo formado por los integrantes de su anterior equipo Ducati en la entrada a talleres y también, poco después, por el equipo Repsol Honda con el que se retira de la competición.

La victoria de Márquez y la decimotercera posición de Lorenzo le dan matemáticamente el título de equipos a la escudería Repsol Honda, un objetivo por el que tuvieron que pelear hasta el último metro con las Ducati de Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci, que con su caída les facilitó el objetivo.

Jack Miller (Ducati Desmosedici GP19) intentó sorprender a Fabio Quartararo en la salida, pero entre la primera y segunda curva el francés ya había recuperado la primera posición, mientras que Marc Márquez no acertó y se vio relegado a la sexta posición si bien antes de concluir la primera vuelta superó a Maverick Viñales para ser quinto.

Apenas una vuelta más tarde Marc Márquez ya era segundo y comenzó la caza de un Fabio Quartararo que por entonces, con el circuito libre por delante, había conseguido unos metros interesantes de ventaja.

Por detrás del de Repsol Honda se fueron definiendo las posiciones con Jack Miller, Alex Rins (Suzuki GSX RR) y Andrea Dovizioso (Ducati Desmosedici GP19) en cabeza de un nutrido grupo de pilotos.

En la sexta vuelta Márquez ya estaba tras el rebufo del piloto francés y con la vuelta rápida de carrera un giro antes, por lo que desde ese momento comenzó a «marcar» a su rival para estudiar el mejor momento para intentar superarlo y lograr con ello la «triple corona» para su equipo Repsol Honda, después de obtener el título de pilotos y el de fabricantes.

Y no tardó mucho en intentarlo ya que dos vueltas más tarde, en la octava, Márquez superó de manera inmisericorde a Quartararo en la curva once, aunque el francés intentó, sin éxito, aguantar al frente de la carrera.

A partir de ese momento y con un ritmo constante y apenas unas décimas más rápido que sus rivales, el piloto de Repsol Honda se fue marchando poco a poco camino de su duodécima victoria de la temporada, mientras que el francés vio como tras su estela se pegaron tanto Miller como Dovizioso y Rins, aunque supo mantenerlos a raya.

Más atrás, Danilo Petrucci (Ducati Desmosedici GP19) se fue por los suelos en la curva seis, en el mismo punto en que segundos después también se cayó Johann Zarco, quien cuando abandonaba la pista de espaldas a esta no vio como venía la moto de Iker Lecuona (KTM), que era decimoquinto en su debut en MotoGP, y se lo llevó por delante, aunque tras el susto inicial todo quedó en eso, en un susto que por unos instantes recordó a la grave caída del pasado año del español Tito Rabat en Silverstone.

Al frente de la prueba ya no hubo mucha historia. Marc Márquez consolidó vuelta tras vuelta su primera posición y Fabio Quartararo no tuvo ningún problema en mantener a raya tanto a Miller como a Dovizioso para confirmar la segunda posición con el australiano como el tercer en el podio, mientras que Alex Rins entró quinto con la Suzuki GSX RR, por delante de Maverick Viñales, su compañero de equipo Joan Mir y el italiano Valentino Rossi.

Los hermanos Espargaró protagonizaron su particular lucha por la novena plaza, que al final fue a manos del de Aprilia, Aleix, mientras Pol entró décimo sobre su KTM. Tito Rabat (Ducati Desmosedici GP18) acabó en la undécima posición y Jorge Lorenzo (Repsol Honda RC 213 V), en el día de su retirada de la competición, fue decimotercero.

Clasificación oficial del Gran Premio de la Comunidad Valenciana de MotoGP (27 vueltas, 108,135 kmts.):

1. Marc Márquez (ESP/Repsol Honda RC 213 V) 41:21.469 a 156,8 km/h.
2. Fabio Quartararo (FRA/Yamaha YZR M 1) a 1.026
3. Jack Miller (AUS/Ducati Desmosedici GP19) a 2.409
4. Andrea Dovizioso (ITA/Ducati Desmosedici GP19) a 3.326
5. Alex Rins (ESP/Suzuki GSX RR) a 3.508
6. Maverick Viñales (ESP/Yamaha YZR M 1) a 8.829
7. Joan Mir (ESP/Suzuki GSX RR) a 10.622
8. Valentino Rossi (ITA/Yamaha YZR M 1) a 22.992
9. Aleix Espargaró (ESP/Aprilia RS-GP) a 32.704
10. Pol Espargaró (ESP/KTM RC 16) a 32.973
11. Tito Rabat (ESP/Ducati Desmosedici GP18) a 42.795
12. Mika Kallio (FIN/KTM RC 16) a 45.732
13. Jorge Lorenzo (ESP/Repsol Honda RC 213 V) a 51.044
14. Karel Abraham (RCH/Ducati Desmosedici GP18) a 1:04.871
15. Hafizh Syahrin (MAL/KTM RC 16) a 1:16.487

Campeonato del mundo (19 de 19):

1. Marc Márquez (ESP) 420 puntos
2. Andrea Dovizioso (ITA) 269
3. Maverick Viñales (ESP) 211
4. Alex Rins (ESP) 205
5. Fabio Quartararo (FRA) 192
6. Danilo Petrucci (ITA) 176
7. Valentino Rossi (ITA) 174
8. Jack Miller (AUS) 165
9. Cal Crutchlow (GBR) 133
10. Franco Morbidelli (ITA) 115
11. Pol Espargaró (ESP) 100
12. Joan Mir (ESP) 92
13. Takaaki Nakagami (JPN) 74
14. Aleix Espargaró (ESP) 63
15. Francesco Bagnaia (ITA) 54
16. Andrea Iannone (ITA) 43
17. Miguel Oliveira (POR) 33
18. Johann Zarco (FRA) 30
19. Jorge Lorenzo (ESP) 28
20. Tito Rabat (ESP) 23
21. Stefan Bradl (GER) 16
22. Michele Pirro (ITA) 9
23. Hafizh Syahrin (MAL) 9
24. Karel Abraham (RCH) 9
25. Sylvain Guitnoli (FRA) 7
26. Mika Kallio (FIN) 7

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La figura del entrenador personal: de lujo exclusivo a necesidad real en la vida moderna

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Durante años, la idea de contar con un entrenador personal estaba asociada a celebridades, deportistas de élite o, en general, a personas con alto poder adquisitivo. Sin embargo, esa percepción ha cambiado de forma radical en la última década. Hoy, el entrenador personal se ha consolidado como una figura clave para quienes buscan mejorar su salud, optimizar su tiempo y alcanzar objetivos físicos reales y sostenibles.

El auge del fitness, unido a una mayor concienciación sobre la importancia del bienestar, ha transformado el panorama. Cada vez más personas entienden que entrenar no consiste únicamente en “hacer ejercicio”, sino en hacerlo de forma inteligente, adaptada y segura, recurriendo a profesionales como un entrenador personal Bilbao, capaces de diseñar rutinas eficaces y sostenibles en el tiempo.

El usuario moderno busca resultados concretos: perder grasa, ganar masa muscular, mejorar su rendimiento o prevenir lesiones. Y ahí es donde entra en juego el entrenador personal, que aporta planificación, criterio técnico y seguimiento continuo.

Lejos de improvisar, estos profesionales diseñan programas individualizados que tienen en cuenta factores como la edad, el nivel físico, posibles patologías o el estilo de vida del cliente. Esto no solo mejora los resultados, sino que reduce considerablemente el riesgo de lesiones.

La personalización como valor diferencial

En un mundo saturado de información —y desinformación—, la figura del entrenador personal actúa como filtro. No todo lo que circula en redes sociales funciona para todo el mundo, y aplicar rutinas sin criterio puede ser incluso contraproducente.

Un buen entrenador personal no solo diseña entrenamientos. También educa. Enseña técnica, corrige errores, adapta cargas y ayuda a entender el porqué de cada ejercicio. Esta capacidad de personalización es, probablemente, su mayor valor.

Además, la relación directa con el cliente permite ajustar el plan en tiempo real. Si algo no funciona, se modifica. Si el progreso se estanca, se replantea la estrategia.

Más allá del físico: impacto en la salud y el bienestar

Aunque muchas personas recurren a un entrenador personal con objetivos estéticos, los beneficios van mucho más allá del aspecto físico. El entrenamiento supervisado tiene un impacto directo en múltiples áreas de la salud.

Trabajar con un profesional cualificado ayuda a entrenar de forma segura y eficiente, reduciendo el riesgo de lesiones y mejorando la adherencia al ejercicio, uno de los factores clave para obtener resultados reales a largo plazo.

A esto se suma un factor fundamental: la constancia. El entrenador actúa como elemento motivador y de compromiso, algo que muchas personas necesitan para no abandonar.

Entrenador personal vs. entrenamiento autodidacta

Con la cantidad de contenido gratuito disponible, es lógico preguntarse si merece la pena invertir en un entrenador personal. La realidad es que, para la mayoría, entrenar sin guía implica errores, estancamiento o incluso abandono.

El entrenamiento autodidacta puede funcionar en perfiles muy concretos, pero el entrenador personal optimiza el proceso: reduce el margen de error, acelera los resultados y aporta seguridad.

No se trata solo de entrenar más, sino de entrenar mejor.

La evolución del sector: hacia un servicio más accesible

Otro factor clave en el crecimiento del entrenamiento personal es la diversificación de servicios. Hoy no se limita a sesiones en gimnasio: existen entrenamientos a domicilio, al aire libre, online o en formato híbrido.

Esta evolución ha hecho que el servicio sea cada vez más accesible. De hecho, el entrenamiento personal se ha convertido en una de las opciones más demandadas dentro del sector fitness, consolidándose como una tendencia estable en España.

Cómo elegir un buen entrenador personal

No todos los entrenadores son iguales, y elegir bien es clave. Algunos aspectos importantes a valorar son:

  • Formación y certificaciones oficiales
  • Experiencia demostrable
  • Capacidad de adaptación
  • Comunicación clara
  • Metodología estructurada

También conviene desconfiar de promesas irreales. Los resultados sostenibles requieren tiempo, constancia y un plan bien diseñado.

Una inversión en salud a largo plazo

Contratar un entrenador personal no es un gasto, sino una inversión en salud y calidad de vida. Mejorar la condición física, reducir molestias o ganar energía tiene un impacto directo en el día a día.

En una sociedad cada vez más sedentaria, contar con un profesional que guíe el proceso puede marcar una diferencia enorme. Todo apunta a que esta figura seguirá ganando importancia en los próximos años.

Porque, al final, cuidar el cuerpo ya no es una opción: es una necesidad.

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