Internacional
Marruecos aprueba ampliar sus fronteras marítimas hasta Canarias
La Cámara de Diputados de Marruecos ha aprobado este miércoles por unanimidad los dos proyectos de ley para delimitar por primera vez sus fronteras marítimas con España y Mauritania, incluidas las aguas frente al Sáhara Occidental, según la agencia estatal marroquí, MAP.
La votación en la cámara baja del Parlamento ha tenido lugar alrededor de un mes después de que la comisión de Exteriores, Defensa Nacional, Asuntos Islámicos y Marroquíes Residentes en el Extranjero de la Cámara de Representantes expresara su apoyo unánime a ambos proyectos.
El ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, destacó que estas leyes, una vez aprobadas, establecerán el límite de las aguas territoriales, fijado en doce millas, y crean una Zona Económica Exclusiva, de 200 millas. Asimismo, la plataforma continental queda delimitada en las 200 millas.
La votación en la Cámara de Representantes ha tenido lugar además dos días antes de la llegada al país de la nueva ministra de Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, Arancha González Laya, para reunirse con su homólogo marroquí, en el que será su primer viaje oficial.
Durante la jornada, fuentes del Ministerio español han indicado que se abordará con Rabat sus planes de delimitación de aguas marítimas, pero, de entrada, han recalcado que ambos países parten de un punto común: que la delimitación de aguas en zonas colindantes solo se puede hacer de mutuo acuerdo y que no caben los hechos consumados ni las situaciones de hecho unilaterales.
En esa misma línea se ha pronunciado González Laya, que ha recordado que España y Marruecos están de acuerdo en que «la limitación de nuestros espacios marítimos aún está pendiente».
«No podrá hacerse de manera unilateral, sino por acuerdo mutuo entre las partes y de conformidad con la legislación internacional en vigor», ha apuntado en un mensaje publicado en redes sociales.
Además, ha señalado que ha conversado con Rabat en las últimas semanas. «No habrá política de hechos consumados ni acciones unilaterales», ha recordado la ministra, que ha añadido que Burita ha reiterado esta posición en la Cámara de Representantes del país africano.
Burita manifestó tras la votación en el comité parlamentario que estas leyes permitirán «llenar el vacío legislativo que caracteriza el arsenal jurídico nacional relativo a los espacios marítimos».
Así, incidió en que Rabat podrá a partir de ahora «adaptar estas leyes a la plena soberanía interna de Marruecos, sobre todo su territorio y sus aguas territoriales, desde Tánger hasta La Güera», en el extremo meridional de Sáhara Occidental –que Marruecos considera sus provincias del sur–.
En este sentido, subrayó que, de esta forma, las autoridades marroquíes recalcan su voluntad de «proteger y preservar» los intereses del país, al tiempo que ha agregado que se trata de una decisión «estratégica y soberana».
El ministro de Exteriores marroquí ha argüido además que estas leyes supondrán «una base sólida» para la negociación de cualquier acuerdo con España o Mauritania sobre este asunto y se ha mostrado abierto a un diálogo.
MARRUECOS, «ABIERTO» A UNA SOLUCIÓN
De esta forma, argumentó que la aprobación de estas leyes «no significa que Marruecos no esté abierto a solucionar cualquier posible conflicto con España, Portugal o Mauritania sobre la delimitación precisa de su espacio marítimo, en el marco de un diálogo constructivo y de una asociación positiva».
«Marruecos permanece abierto a España, Mauritania y Portugal en torno a los ‘solapamientos’, especialmente en lo relativo a las islas Canarias, a través de un diálogo y una colaboración positiva con los vecinos español, portugués y mauritano», puntualizó.
Por último, Burita adelantó que las autoridades marroquíes «han empezado a preparar los documentos necesarios para Naciones Unidas». «La soberanía no tiene ya que ser demostrada», zanjó.
El Gobierno español reaccionó afirmando que no conocía el contenido de las leyes y recordando que «debe regir, como siempre, el mutuo acuerdo en el marco del respeto a la Convención del Mar de Naciones Unidas».
España tiene presentada ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU una petición para ampliar la plataforma continental de Canarias hacia el oeste y el sur hasta las 350 millas. Se trata de una zona en la que se han encontrado importantes yacimientos minerales.
La petición se presentó en 2014 y aún puede tardar años en resolverse. Sin embargo, en ella, el Gobierno ya daba por hecho que, aun con el visto bueno de la Comisión, es necesario llegar a un acuerdo de delimitación con los países fronterizos.
De hecho, la petición española decía que la pretensión de ampliar la plataforma continental «no está sujeta a ninguna controversia con otro u otros Estados ribereños ni prejuzga cuestiones relativas a la fijación de límites entre estados».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
