Sociedad
Más de 100.000 discapacitados mentales tendrán derecho al voto
Más de 100.000 personas con discapacidad mental tendrán el derecho al voto, después que la ponencia de la Comisión Constitucional del Congreso haya aprobado un informe favorable en este sentido, que tendrá que continuar su trámite parlamentario.
Lo ha asegurado el vicepresidente de la organización Plena Inclusión, Juan Pérez Sánchez, durante su comparecencia en la Comisión para las Políticas Integrales de la Discapacidad del Senado, en la que ha celebrado el documento aprobado el pasado miércoles por el Congreso para reformar la ley electoral en este sentido.
«Es un nuevo paso para la recuperación del derecho al voto», ha afirmado Pérez Sánchez, quien ha asegurado que era una demanda «ampliamente» reclamada por las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.
Según sus cifras, la medida afectaría a más de 100.000 personas y ha confiado en que puedan hacerlo en las elecciones municipales y autonómicas de 2019.
En este sentido, el vicepresidente de Plena Inclusión ha reclamado que los programas electorales de los distintos partidos proclamen que estas personas puedan ejercer sus derechos en igualdad de condiciones.
Durante su comparecencia en la Cámara Alta, ha presentado el diagnóstico y reivindicaciones de las personas con discapacidad intelectual como la necesidad de la accesibilidad cognitiva, porque sin ella no tienen «ejercicio efectivo de derechos» y no pueden vivir de forma independiente ni participar en la sociedad.
Pérez Sánchez ha mostrado su «preocupación máxima» por los obstáculos a los que se enfrenta el colectivo en materia de Justicia e Interior.
En este sentido ha indicado que alrededor del 6,5% de la población reclusa tienen discapacidad intelectual (algo más de 4.200 personas) de la que entre el 60 y el 70% llega a prisión sin habérsela detectado, una situación que ha calificado de «dramática».
También ha hecho hincapié en la necesidad de cambiar el sistema educativo para que sea inclusivo y deje de ser «segregador» y dirigiéndose a los senadores ha señalado: «Piensen bien qué tipo de futuros ciudadanos estamos educando».
En cuanto al empleo, ha lamentado que la tasa de paro sea la más alta de todo el colectivo de la discapacidad, por lo que ha opinado que en este campo también «queda mucho por hacer».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
