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Opinión

Matonismo antidemocrático de Unidas Podemos. Por Jesús Salamanca Alonso

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Cuentan que, el día que comenzó la campaña electoral pasada, Miguel Ángel Rodríguez (M.A.R.) animó a   Isabel Díaz Ayuso con el grito de: «¡Arriba Isabel y a vencer, que en España empieza a amanecer!»

 

La campaña ha terminado. No tiene sentido que Belarra y la tal Jacinto sigan agarradas al trampantojo de Tomás Díaz como si fuera su banderín de enganche. Es el momento de acudir a los tribunales y poner en su sitio a «la niña de la curva», en palabras de Motos, y a la defenestrada de la Asamblea madrileña, Alejandra Jacinto. Una broma es una broma, pero clavar la purridera pentadiente al burdégano, no lo es.  ¡Ya está bien de matonismo comunista! Prueba de que la política que practican en Unidas Podemos no es acertada, se pone de manifiesto en que la ciudadanía rechaza esas formas inútiles y «guerracivilistas». ¿Resultado? Las representantes del cutre machismo de la formación comunista han quedado fuera de la Asamblea madrileña y de la Corporación municipal.

Toda la befa y ludibrio que Belarra ha puesto en el cartelón de Tomas debió aplicárselo cuando no dudó en derrochar dinero público en poner plantas inútiles en su despacho y gastar en lujos lo que mejor hubieran gastado colectivos más necesitados. Pero ya se sabe que la siniestra comunista mira para ella y nunca para la ciudadanía. Llegaron con pantalón vaquero y han acabado imitando a Chanel, a pesar de que la seda y la mona no encajan, ni cuadran, ni visten. Ahora, expulsados de las instituciones, tendrán que buscar «curro».  El Movimiento Sumar no los quiere cerca, ni en sus listas.

Veremos cómo encajan en el Movimiento Sumar, porque en las listas no quieren a la tropa de Irene Montero, Belarra, Verstrynge o Echenique. Yolanda Diaz entiende que son una rémora y recogerán el desprecio de organizaciones, formaciones y ciudadanos en general, incluso recibirán bloqueos durante la campaña y boicot a cada paso. El escrache era su estilo y ahora lo van a probar.

No podemos decir que esa es la gente que nos gobierna, pero sí que es la gente que ha estado inútilmente en el Gobierno. Entre el afán se asentarse Belarra en un despacho-selva; Irene Montero vestir de Chanel con la banda de la tarta y estrenar Falcon para perder el tiempo; Echenique defraudar a la Seguridad Social una y otra vez o huir despavorido de Espinosa de los Monteros y Verstrynge cantar eso de «¡Mañana España será republicana!», sin tono, ni acompasamiento, y mucho menos convencimiento, la fuerza se les ha ido por la boca y por los insultos. El matonismo y la inutilidad de su propia indigencia intelectual.

El casoplón lo dejamos para otro día, bien sea por la deuda contraída o por el afán de grupos okupas por allanarlo. Algo parecido habrá que hacer con el chalet de Cercedilla de la comunista baratera, Mónica García; otro casoplón que, mientras no entregue las llaves al ayuntamiento, no se puede hacer uso del terreno dotacional; debe ser que es más importante mantener ese casoplón ilegal que hacer el hospital proyectado desde hace año. Pero son comunistas y, como malos comunistas, prima lo particular, jamás lo colectivo. Es como el chiste del comunista y las dos vacas en propiedad.

La huida de Iglesias le ha convertido en Vallecas en un desprecio y en un mentiroso con traje-albarda durante su vicepresidencia, para escarnio y mofa de sus antiguos amigos y de su alumnado que ha puesto los pies en polvorosa. ¡Caramba con el cambio repentino de opinión!  Vuelvo a acordarme de Yolanda «Varoufakis» cuando pienso en Garzón, ese ministro vago, irresponsable y huidizo con afán de hacerse notar a toda costa, pero más ridículo que un patinete con luces antiniebla. De chuletón en chuletón y tiro porque me toca; los demás pueden comer alfalfa, gusaneo o vacas tudancas desechables. Lo de crear polémica para destacar ha sido su traje habitual, pero también ha sido quien ha ocupado el turno tonto del Consejo de ministros.

Yolanda Díaz llegó al Gobierno de Sánchez por nombramiento de Pablo Iglesias, a quien le debe todo, aunque ahora le traicione, como ha hecho siempre con quienes le han dado la espuela para subir. Y de eso sabe mucho Alberto Núñez Feijóo, como buen gallego que ha seguido la trayectoria política de la «sumatoria». ¿Apostamos a que Sumar no suma y sí Resta? Va dejando tirados a cuantos confían en ella, pero está ciega de egoísmo. Tanto dar largas a su Sumar, ha llegado el momento de su Movimiento y, con la confluencia de mareas, grupos, grupitos, grupúsculos, gallinas, conejos y patitos van a crear un caos propio de una república. Sépase que, en mi diccionario particular, como en el de la RAE hasta hace unos años, la acepción «república» es sinónima de caos, desorganización, desconcierto y desorientación.

Con el mencionado conglomerado de desnortados comunistas de agrio catálogo agrietado, no han dudado en levantar la lona contra el hermano de Ayuso con las falsedades que el ruin y traidor, Pablo Casado, lanzó en COPE para salvar su pellejo, pero le salió rana y la presidenta le puso firme y en primer tiempo de saludo. Pensaba que iba a ser un camino de rosas, pero su andadura breve se convirtió en espinosa. Ione Belarra y Alejandra Jacinto se han mojado, por eso ahora tendrán que asumir responsabilidades sobre calumnias, a sabiendas de que los tribunales habían eximido a Tomás y a su hermana de todo tipo de responsabilidad. Los podemitas acabarán por destrozar el Movimiento de Yolanda Díaz. Todos reniegan de aglutinar tanta porquería política en sus filas.

Para quien no lo sepa, a Belarra se le ha olvidado pedir el dinero de los ERE de sus socios de Gobierno para devolverlo. Y de paso, que acuda a Villén y a la FAFFE a ver cuánto dinero falta y cuánto se han gastado en coca, orgías, prostitutas y lupanares más la compra de votos de los últimos días y de los meses en que venía fraguándose el tema. Hay varias poblaciones cuya compra de votos y otras fechorías se guardan para la campaña de las generales y para acabar de destrozar el «sanchismo».  

La hostilidad contra Díaz Ayuso no es casual. Pedro Sánchez incentivó a los podemitas para destrozar a la presidenta y a su hermano, pero se atravesó en el camino el fiscal general del Estado y la fiscal de la UE, que representaba a España. Todo el gozo de Sánchez en un pozo. La maldad de Sánchez, que es mucha y muy retorcida, fue pedir a todos los «frankenstein» que le ayudaran a destrozar a Isabel Díaz Ayuso ¿Qué carajos pinta ahí el cartelón de Tomás y para qué? Pues para hacer daño a Isabel, nada más. El machismo de Sánchez no soporta que una mujer le doble el brazo y encima le mande a casa con el rabo entre las piernas.

Esa lona es una borregada. La envidia y el odio atenazan a ‘Hundidas’ Podemos y en particular a la «rana» Belarra. Como haya algún ataque a Tomás apuntaremos con el dedo a Sánchez y si parten la cara a Sánchez, lo tendrá muy merecido y lo aplaudiremos. Con Belarra haremos lo mismo. Veremos cómo responde ésta cuando escrachen su domicilio, que no se va a librar, o a ella por la calle o a su familia. Donde las dan las toman. Quien siembra vientos recoge empestades. Quien a hierro mata a hierro muere. Talión no era tonto y sabía aplicar aquello de «do ut des», pero a lo bestia.

¿Y la lona de Mónica García por plantar su chalet ilegal en terreno dotacional, impidiendo la construcción del hospital de Cerdedilla? Bien, pues le ha faltado tiempo para insultar al periodista y llamarlo «sinvergüenza» por recordárselo y preguntarlo en público. ¿Acaso la sinvergüenza y fraudulenta no es ella? Recuerden que, si no actúa la Intervención de la Asamblea de Madrid, esa tiparraca se queda con trece mil euros del ala. Y decía que no sabía que se lo habían ingresado. Pues como el boicot al Zendal.

Por eso, el día que comenzó la campaña electoral pasada, Miguel Ángel Rodríguez (M.A.R.) recibió a Isabel Díaz Ayuso con el aliento de: «¡Arriba Isabel y a vencer, que en España empieza a amanecer!»

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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