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Metamorfosis a la española: La conspiración de las langostas

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Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.

Con este inquietante y desasosegante párrafo principia uno de los libros más famosos del siglo XX, «La metamorfosis», publicada en 1915 por el judío Franz Kafka, donde narra la tremenda historia de George Samsa, un comerciante de telas que mantenía a su familia y que, tras su conversión en un repugnante insecto, es abandonado por aquellos a los que mantenía con su trabajo, que le dejan morir para quitarse el problema de encima.

Grave enfermedad ésta de sufrir una metamorfosis de esta naturaleza, enfermedad que ha sido endémica en nuestra Patria, el país de las metamorfosis, de las katarsis, de los cambios pasmosos de la noche a la mañana, que se acuesta una cosa y se levanta otra, que hacen que no reconozca nuestro país ni Alfonso Guerra ni la madre que nos parió.

En la noche el 26 de julio del año 711, Hispania se acostó visigoda y se levantó musulmana, tras unos días de pesadilla militar a orillas del Guadalete.

Una metamorfosis positiva fue la que protagonizó España en la noche del 1 de mayo de 1808, ya que se acostó convertida en un escarabajo napoleónico, y se levantó castiza y gallarda, peleando contra la gabachería desde el parque de Monteleón hasta las marismas del Guadalquivir.

Pero entre todas nuestras mutaciones históricas ocupa un lugar especial la que sucedió durante la noche del 14 de abril de 1931, cuando España, después de unas elecciones intranquilas, se encontró sobre su historia convertida en una enorme cucaracha: «España se acostó monárquica y se levantó republicana», como dijo el almirante Aznar, transmutado en abejorro parduzco.

Ay de mi España, que el 20 de noviembre de 1975 te acostaste católica y nacional, y te levantaste metamorfoseada en una España transicional, transiciónica, transicionista, en una gigantesca cucaracha democrática y librepensadora, totalmente jacobinizada. Desde esa fecha kafkiana, las metamorfosis se han sucedido a una velocidad epatante, hasta el punto de que somos ya el país más kafkiano del mundo, el paraíso de las cucarachas, que bullen invencibles por las hediondas cloacas de nuestra putredemocracia, infestando con sus correrías no solo las sentinas, las alcantarillas y los pozos negros de nuestro país, sino que incluso hacen sus espectáculos repugnantes en los hemiciclos, en los medios de comunicación, en los salones versallescos donde también cambian de piel las serpientes de la democracia.

España se acostó siendo España el 20 de noviembre de 1975, y se levantó transformada en un enorme escarabajo, que movía patética y ridículamente sus patas asquerosas en un desolador vacío, ante la indiferencia de los españoles, ante la burla de los luciferinos, ante el regocijo de los milicianos redivivos.

Caso pavoroso el de nuestra Patria, que nos nutría y mantenía con su historia, sus tradiciones, sus valores, con la riqueza producida en sus territorios, con su incomparable patrimonio espiritual y moral, transmutada hoy en un horrendo insecto, en una asquerosa langosta, debido al abandono, a la apostasía, a la traición y las incontables felonías de sus hijos.

Metamorfosis de fábula la que tenemos con Felipe, con el que la monarquía española se ha transmutado en un ejemplar que escapa a cualquier clasificación… metamorfosis en la que España se acuesta consagrada al Corazón de Jesús y se levanta consagrada al Señor de las Moscas.

España tuvo a Isabel la Católica, pero a la mañana siguiente nos cayó de un meteorito rojo la Letizia, prodigiosa metamorfosis de lo que antaño fueron reinas católicas.

Y, ¿qué decir de los gloriosos tercios de Flandes, transmutados en cipayos de ONGs otánicas, que van de Mogadiscio a Sarajevo, mientras en nuestros solares las hordas antiespañolas campan a sus anchas?

Es cierto que los tarancones ya habían hecho su trabajo metamórfico antes de 1975, pero el aleteo de los insectos se elevó a clamor estruendoso a partir de ese año, hasta el punto de que la Iglesia española ya es pasto de reputados entomólogos.

Cucaracheo cósmico el de la nefasta noche del 28 de abril pasado, durante cuyo transcurso un país que clamaba por un movimiento identitario que mandara a las cloacas del inframundo a Sánchez y su plaga de langosta se levantó convertido en un repugnante insecto frentepopulista cuya asquerosidad ningún entomólogo ha sido capaz de describir, posiblemente porque no han caído en la cuenta de que los demonios, además de cuernos y garras, también se pueden metamorfosear en insectos de caparazón queratinoso.

Y españoles, españolitos todos, que de ser nacionalcatólicos ahora somos gay-abortistas-refugees-etarras welcome, en prodigiosos cambios que nos han llevado del requeté al bildutarra, de las adoraciones nocturnas a las libaciones after hours, del «¡Santiago y cierra España!» al silencio de los corderos, del vivaspaña a la plurinación de los países pluriespañados, que se debate patas arriba víctima de su enorme caparazón consumista y borreguil.

Ay de mi España, ¡ayayay!, cuyos hijos se acostaron leones un día malhadado y se levantaron corderos, borregos de ojos acuosos listos para el matadero, gorrioncillos pussycats que devoran lindos gatitos.
Plaga bíblica ésta que devasta nuestra Patria, con muchos españoles convertidos en langostas arrasadoras, hasta el punto de que, al igual que existe el «Día de la bestia», y el «Día de la marmota», también es una realidad en nuestros lares el «Día de la langosta», título de una novela publicada en 1939 por otro judío, Nathanael West, ambientada en Hollywood, y cuyo título original ―Los estafados― nos cuadra a la perfección.

La langosta es un paso más allá en la tragedia de ser una cucaracha, ya que encarna la imagen más icónica de la destrucción, de una tierra desnuda de todo lo que sea verde y esté vivo: o sea, España.

¿Cómo se han operado estas aterradoras metamorfosis? Como se dice en la novela de Nathaniel, «Hay pocas cosas más tristes que lo realmente monstruoso», porque cuando ves venir la langosta, arrasando todo a su paso como la marabunta, no puedes hacer nada, y entonces la única solución es convertirte en otra inútil y repugnante langosta.


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¿Y ahora qué? Lo malo fue a peor y la “magia” del número 210

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Tras lo visto el domingo en las urnas, volvemos a estar entre un nuevo “Parto de los montes” con los ratones del PSOE y Podemos más pequeños y otro “Día de la marmota” en el que no sabemos si esa alianza nos devolverá al invierno o al infierno democrático. Pero vamos por partes.

Con el interrogante que encabeza este título empezaba un artículo publicado al día siguiente de las elecciones del 20-D-15 http://desdeelcaballodelastendillas.blogspot.com/2015/12/y-ahora-que.html que supusieron para el Partido Popular de Mariano Rajoy la pérdida de más de 3’6 millones de votos -casi un 33’5% del electorado de la mayoría absoluta de 2011- y cerca de 1’5 el PSOE, que unidos a los casi 4’3 de cuatro años antes sumaron para los de Ferraz la nada despreciable pérdida de más de 5’7 millones de votos tras la derrota de Alfredo Pérez Rubalcaba y la primera de Pedro Sánchez -casi el 51% menos del resultado de José Luis Rodríguez en 2008-. Aquellos resultados demostraron la realidad de un endeble bipartidismo que empezaba a hacer aguas para iniciar un largo periodo de inestabilidad política que con su efecto secundario, el económico, complica la situación y aumenta la necesidad de una buena gestión que nunca hace la izquierda, como está pasando ahora.

Está claro que la repetición de elecciones no le salió bien al doctor Plagio cum Fraude, que se dejó más de 700.000 votos y tres escaños en el intento -aparte de 200 millones de euros de ese “dinero público que no es de nadie”, salvo de todos los españoles- pese al esperanzador anticipo de su amigo José Félix Tezanos que falló estrepitosamente en el pronóstico -a 300.000€ por “cocina” mensual-, pero no dimite porque “los resultados reflejan lo que en el momento de la consulta había y que los hechos posteriores hicieron cambiar”, o sea, como buen político y no digamos de izquierdas, “la culpa, del maestro armero” y a escurrir el bulto. Como también ha hecho el “magister” degenerado en “minister”, José Luis Ábalos: “Si ha habido elecciones es porque hubo otros que bloquearon que hubiera gobierno”, siempre “otros” para justificar el fracaso del mediocre.

Pero esta vez la pregunta parece haber tenido una respuesta en tiempo récord, que no convence ni a su potencial socio Arnaldo Otegui, que ayer decía a Sánchez que “se ahorre la llamada”. Poco más de veinticuatro horas después del escrutinio provisional de las urnas, el martes a mediodía, los “malavenidos” socios de la fallida legislatura anterior, Pedro y Pablo, escenificaban un “sentido” abrazo cual nuevos “Picapiedra-Mármol” que ni las buenas de Vilma o Betty dieran a sus respectivos en la conocida serie americana. Recordemos que Pedro Sánchez “Falconeti” repetía no hace mucho que “Ni Partido Popular ni populismo” y la semana pasada sentenciaba desde Moncloa que “Ni yo ni el 95% de los españoles dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno”, ante su portavoz oficioso, Antonio Ferreras, “informador” cabecilla de La SeCta TV de Jaime Roures, salvada de la quiebra por Soraya Sáenz de Santamaría -conviene no olvidar esto para entender algunas cosas-. ¿Qué caambió?

Pues bien, este personaje y Pablo Iglesias, su “socio preferente” despreciado repetidas veces en la minilegislatura anterior, aparecieron el martes anunciando un preacuerdo -importante este matiz de “preacuerdo”- de gobierno de coalición en el que el bolivariano ocuparía una vicepresidencia para complementar la de Economía que hace pocos días repartía a Nadia Calviño ¿Será para PabLenin la de asuntos políticos, la de asuntos sociales o ambas? Difícil convivencia de “vices” me parece, si se confirman, y terrible en cualquier caso el cometido del comunista y los suyos ante ese anuncio de “unir la experiencia del PSOE con la valentía de Unidas Podemos” que avanzó el de la coleta, henchido de incontrolada satisfacción y emoción, al borde de la lágrima, en ese “abrazo del oso” que forzó con el más falso entre los falsos personaje que haya detentado un cargo público. Y digo bien, detentado y no ostentado, que también, porque además de falso es el más chulo de la “profesión”.

Reseñable también la doble falsedad y traición del candidato socialista. Falsedad, porque nada más terminar la elecciones y conocerse el resultado, como digo provisional, manifestó que iniciaría “inmediatamente conversaciones con los líderes de los diferentes partidos políticos, excepto VOX” -algo que, pese a mis pocas simpatías por los líderes verdes, no es muy democrático-, pero no llamó a nadie más, pareciendo que ya lo tenía precocinado con el de Podemos -y puede que con algún otro-, porque es muy difícil asumir que en poco más de horas veinticuatro se haya podido llegar al acuerdo que fue “imposible” en meses de presuntas negociaciones fallidas antes y después del 28A. Y traición, porque se pasa por el “arco del triunfo” el Art. 99.1 de la Constitución que dice: “Después de cada renovación del Congreso de los Diputados -algo que, añado, no se ha completado- y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria y, a través del Presidente del Congreso -todavía tampoco designado/elegido-, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. Y no sólo no lo respeta, sino que envía al Rey a Cuba, en un innecesario y absurdo viaje que sólo se explica desde una turbia intención del personaje que aprovecha la ausencia para anunciar ya un gobierno con el que le quitaba el sueño hace una semana. De nuevo viene a cuento la conocida frase de Marcelo, el centinela de “Hamlet”, en la famosa tragedia de William Shakespeare: “algo huele mal en Dinamarca” -o en Moncloa- empleada cuando las cosas no están claras y se atisba una posible corrupción, que no siempre es económica. Algo que se torna aún más ilegítimo si consideramos que se hace entre dos partidos que perdieron cuota de voto y de escaños.

Como bien apuntó Pablo Casado “¿Para qué quería convocar elecciones?”, porque para este viaje no hacían falta alforjas ni gasto de fondos públicos. Salvo que el autoproclamado candidato a la presidencia tuviera dos planes, uno en el que subiera como le profetizaba su fiel Tezanos desde el Centro de Invenciones Sánchez permitiéndole plantear lo mismo, pero con más fuerza sobre el “socio” morado porque posiblemente hubieran sumado mayoría absoluta y otro, el actual, desde mi punto de vista mejor que el anterior aunque mucho más preocupante todavía, en el que invitaría a otros actores -seis más- que le ayudaron a llegar a su sueño de “reina por un día”, dejándose muchos pelos en la gatera, como nos tememos muchos. Puede que la clave de no haber querido ser investido tras las elecciones del 28-A esté en que no buscaba sólo la mayoría para eso, que la tenía de sobra en segunda vuelta sino, como le escuché la semana pasada en una charla del Aula Política del CEU a Juan Díez Nicolás, prestigioso sociólogo y fundador del CIS, entre otras cosas, los 210 diputados -3/5 del “hemicirco”- necesarios para cambiar la Constitución y erigirse Presidente de la Tercera República. Pero como eso no lo conseguía, probó suerte, anteponiendo sus intereses personales a los generales del estado, como ya ha demostrado no pocas veces este individuo sin principios.

Otro efecto de estas elecciones ha sido el monumental batacazo de Albert Rivera y Ciudadanos, que deja a 47 diputados y asesores sin empleo y sueldo y me retrotraen a cuatro años atrás: “Quo vadis, Ciudadanos?” http://desdeelcaballodelastendillas.blogspot.com/2016/04/quo-vadis-ciudadanos-por-antoniodltl.html.

En su favor, hay que decir que Rivera se apresuró a decir: “Estoy dispuesto a convocar a los órganos de decisión del partido, para que ellos que me eligieron, decidan sobre este partido” y el mismo lunes tuvo la honradez de anunciar su dimisión como presidente y su renuncia al escaño, algo que otros debieron haber hecho también, antes y ahora, como Santiago Abascal tras dejar a su partido en los exiguos 46.000 votos en toda España en las elecciones generales de 2016 o el propio Sánchez que sólo lo hizo cuando lo pillaran con el carrito del helado intentando adulterar una votación en la sede de Ferraz y se vio obligado a dejar su escaño ante la inminente abstención de la mayoría de su partido para que fuera investido Mariano Rajoy al que menos de dos años después embistió con los cuernos comunistas y nacionalseparatistas que le prestaron. Y, en este doloroso momento de Ciudadanos no puedo dejar de preguntarme ¿dónde están aquellos entusiastas palmeros de Rivera y todo lo que oliera a naranja desde 2014 al 18 que aplaudían entusiasmados desde esas tertulias de alcachofas granates en las que Federico J. Losantos y Pedro J. Ramírez, por citar a los más “notables”, se deshacían en halagos hacia Rivera y sus “aluvionados” y oportunistas comparsas? ¡Ah! que algunos se “tiñeron” de verde -o “azulearon” a medias, por si acaso-, ¡vaya!

En definitiva, se cumplió lo que algunos decíamos antes de las elecciones generales del 28A y de las autonómicas, municipales y europeas del 26Msobre que “votar a VOX era votar a Sánchez” por el efecto de la nefasta Ley D’ Hont y que recogió muy bien Ramón Pérez-Maura en su artículo en ABC “La derecha sin remedio” del viernes 8, desgraciadamente con el mismo eco que nuestras proclamas anteriores, volviéndose a comprobar que “en España las vísceras se anteponen a la razón”. Y van…

Termino mi reflexión sobre lo ocurrido con algo no tan pesimista como puede dejar a primera vista ese adelantado “gobierno Sanchestein”, que comparten algunos políticos sin duda más cualificados que yo en estas lides, como Rosa Díez y Alberto Núñez Feijóo, que opinan también que no está todo dicho todavía en este despropósito. Este último decía ayer que lo producido “es mucho más que un cambio de gobierno. Es una revolución política”, como también lo fue -añado- lo ocurrido aquel 14 de Marzo de 2004 permitiendo votar bajo los efectos del horrible atentado perpetrado precisamente para eso, cambiar de gobierno, a costa de 192 muertos y casi 2.000 heridos o mutilados.

Feijóo ha dicho también que “Es posible hacerlo de otra forma, porque si no la posturas se van a radicalizar” -y ya lo están bastante por no haber derogado a tiempo la triste ley de Memoria histórica- y en esa línea y, por supuesto, desde las premisas que ha puesto Teodoro García Egea, Secretario General del PP: “Abstención técnica, en ningún caso” porque “con un PSOE liderado por Pedro Sánchez no vamos a negociar nada”, que suscribo, y desde la evidencia de que “La última vez que se desbloqueó España fue un día en el que Pedro Sánchez dimitió”, llamó al PP de Casado a forzar una alianza entre los partidos constitucionalistas -los restos de Ciudadanos, el crecido VOX y algún otro pequeño-, junto a la parte buena del PSOE, o al menos con esa característica de respetar la Constitución, que vuelva a sacar de la escena a ese indigno secretario general -esta vez definitivamente- y plantearle al Rey -si lo dejan volver y cumplir el trámite del artículo 99.1 citado- su ofrecimiento de un gran pacto de Estado liderado por el PSOE con otra persona al frente, como también han propuesto Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo, que podrían sumar esos 210 diputados que decía antes -sólo PSOE, PP (tras la buena noticia de que el PNV pierde un escaño en Vizcaya en favor de los populares) y N+ serían 211-. Los efectos de alcanzar ese pacto y esa suma que permitiera los cambios urgentes que necesita España, empezando por el de la Ley Electoral -segunda vuelta y un 5% mínimo de representación a escala nacional, que pondría coto al abuso nacionalista y algo más que omito ahora- mejorarían sensiblemente el panorama político. Y si no se puede alcanzar ese pacto porque el PSOE no sea capaz de apartar al rey del plagio y la falsedad, que ponga a prueba a don Felipe VI ofreciéndole formar un Gobierno de transición incorporando personas de reconocido prestigio como vengo apuntando desde Enero de 2016, para lo que tiene que moverse bien y rápido.


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Exégesis del tsunami electoral de VOX

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La teoría del Cisne Negro fue desarrollada por Nicholas Taleb en su libro “El Cisne Negro (2010) en el que intenta explicar“los sesgos psicológicos que hacen a las personas individual y colectivamente ciegas a la incertidumbre e inconscientes al rol masivo del suceso extraño en los asuntos históricos”. En efecto, nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se está gestando y que tendría su plasmación en la sorpresiva irrupción mediática e institucional de VOX.

VOX y el cambio cualitativo

El puzzle inconexo del caos ordenado puede esbozarse mediante la llamada “Teoría de las Catástrofes” del científico francés René Thom y se basaría en dos conceptos antinómicos para intentar “comprender el orden jerárquico de la complejidad biológica”.

Así, el concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política se traduciría en la Reforma del Régimen del 78 sin alterar sus principios esenciales (Monárquico, jacobino y neoliberal), tesis que defenderían los partidos del establishment dominante del Estado español (PP, PSOE y Ciudadanos). En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva (Nuevo Régimen Tardofranquista), tesis defendida por VOX.

VOX y el nuevo Régimen Tardofranquista

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, militar, jerarquía católica, universitaria y mass media del Estado español,herederos naturales del legado del General Franco que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), e iniciado asimismo una deriva totalitaria que habría ya convertido a la seudodemocracia española en rehén del establishment.

Sin embargo, al cabo de 4 décadas, la crisis económica,el progresivo descrédito de la Monarquía, la crisis de Cataluña y la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica han hecho oscilar en sus valores los esquemas idílicos de la Transición y la vigencia de la Constitución del 78 en la que se sustenta el actual status quo , elementos desencadenantes del reciente tsunami electoral protagonizado por VOX.

La estrategia electoral de VOX se basó en la técnica de la manipulación de las masas expuesta por Edward L. Bernays en su libro “Cristalizando la opinión pública”, en el que desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según L. Bernays, “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones.

A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía”. Este es uno de los principios más firmemente establecidos por la psicología de masas”, por lo que la propaganda de VOX será dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustenta. Asimismo, la aparición de VOX representaría el finiquito del paradigma vigente en las últimas décadas (Teoría de lo “políticamente correcto) tras plasmar en su programa electoral los postulados de la “Doctrina Aznar” que tendría como ejes principales la culminación de la “derrota institucional de ETA, el mantenimiento de la “unidad indisoluble de España” y el control estricto de la inmigración”.


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El artículo 22 de la Constitución

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Reza este artículo, tras reconocer el derecho de asociación en su punto 1:

  1. Las asociaciones (léase sociedades anónimas, limitadas, comanditarias por acciones, sindicatos, partidos políticos, etc.) que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales.

  2. Las asociaciones (léase sociedades anónimas, limitadas, comanditarias por acciones, sindicatos, partidos políticos, etc.) sólo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de resolución judicial motivada.

  3. Se prohíben las asociaciones secretas (léase masonería, etc.) y las de carácter paramilitar (léase comités de defensa de repúblicas imaginarias, etc.)

Como expresa el artículo 6, “los partidos, su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley”.

De no ser así, denúnciense debidamente por quien o quienes tienen capacidad para ello y díganlo los tribunales, y disuélvanse o suspéndanse por ellos sus actividades, en virtud de resolución judicial motivada, a tenor de lo que establece el artículo 22 de la Constitución.

No seamos pacatos, ni admitamos la funesta lenidad, que termina -como las termitas- con el estado de derecho. Todo ello con la independencia marchenera que proceda, así como del lugar de inhumación que se disponga por quién proceda y a su arbitrio. Faltaría más.

El artículo 162 dispone, además, que están legitimados para interponer recurso de inconstitucionalidad, no solo el Presidente del gobierno y el Defensor del pueblo, sino un mínimo de 50 diputados, entre otros varios, que es el actual caso de Vox con 52.

Vista la resolución del parlamento europeo de 18-09-19 (con 535 votos a favor en un parlamento de 751 miembros electos, 66 en contra –posiblemente comunistas en estado de crisálida, de ninfa o de pupa, a saber- y 52 abstenciones -que bien podrían ser las del PP de Ana Pastor o del de Suarez Illana- del total de 653 comparecientes, que supone un 82%), en la que se condenan expresamente los horribles e innúmeros crímenes cometidos por los comunistas en toda Europa sin excepción. Hay que agradecer esta memoria histórica a las naciones que se vieron beneficiadas por el comunismo-leninismo desde 1917 a 1989 del siglo pasado, y que aún se escuecen de tanta bondad y progresía bolivariana. Ignoro cuantas comidas hacían al día.

Documento oficial este, con rango normativo indirecto, que apenas ha tenido eco en la prensa española, ni en el PP de nuevo cuño, salvo en los medios de la ultraizquierda blanqueadora –v.g. el panfleto comunista Público, a cuyo director le pone de los nervios semejante infundio- no por ello deja de suponer un aviso a navegantes, para promover tanto la revisión –pura memoria histórica europea, fácilmente comprensible a los que se traen la brasa de la memoria histórica en España, que quieren cambiar el curso de la victoria del 39 sobre Stalin –desde su acondroplaxia bracicorta- y no por ello menos importante para cerrar el círculo democrático en esta España.

Círculo este al que se refería el doctor Sánchez recientemente, con motivo de despertar a Franco -para su mal- y que debe suponer –en pura justicia distributiva y reparadora, que sin duda promoverá Vox, para obtener otra morterada de votos y escaños- el cese, aireo y reposición a la casilla de salida, de tantos homenajes, calles, costanillas y plazuelas, e incluso monumentos en la Castellana –como el del escayolista leninista, Largo- a asesinos, chekistas, etarras y otras hierbas aromáticas que proliferan en nuestra tierra impunemente, así como la disolución, salida o expulsión de estos partidos de aquellas instituciones democráticas en las que puedan estar traspapelados o colados, partidos, digo, o asociaciones cuyo objeto y fin -bien mirado, por supuesto- se parezca a algo que atente a la unidad y perfil de España, tal como se expresan en los artículos 1, 2 y 3 de nuestra constitución en vigor, a la que tan hábilmente se agarra ahora el Pablo Manuel de los demonios.

 


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