Opinión
Ministerio dañino para las mujeres. Por Jesús Salamanca Alonso
Ángela Rodríguez, alias PAM, ni siquiera ha entendido la lección que les dio ayer la presidenta de la comisión de control, Monika Hohlmeier: «los jueces aplican las leyes que hace el legislativo; es decir, las leyes que elaboran ustedes». Pues ni con esas.
El «Ministerio de Violaciones», con la «ministra de violadores» al frente no deja de hacer el ridículo. Nunca las propias mujeres habían propiciado la desprotección de las mismas. Ya se están acabando las adjetivaciones para calificar, y también para descalificar, a esa banda de vividoras amparada en el temor del mentiroso, Pedro Sánchez. Si en España son las propias mujeres quienes califican de bandarras a esta mafia del «Ministerio de Violaciones» (antes denominado de IGUAL-da), en Europa hace tiempo que se llevaron las manos a la cabeza con el amontonamiento de despropósitos del Gobierno filoterrorista y socialcomunista.
Ahí tienen a la comisión europea que ha acabado asustada por la «representación» de mujeres palurdas y degeneradas que abanderan y pululan por el citado ministerio. No menos aturdimiento ha generado en la referida comisión la desaparición de parte de fondos europeos, la deficiente distribución de los pocos que han llegado a las empresas y la inutilidad del Gobierno para cubrir las necesidades que España sigue teniendo. Miedo me da cuando Sánchez sea presidente semestral de la UE. ¡Dios, qué despropósito! Pedrito «Mentiras» es capaz de vender los Leopard 2A4 y los Leopardo 2E a Cataluña para hacer la guerra independentista a Obelix y Asterix, como ya quiso hacérsela Puigdemont.
Sería una pena que la comisión se hubiera llevado la imagen de que el Gobierno de Sánchez es manirroto y un ladrón. Lo más grave de todo es que eran fondos de recuperación y con ellos nada se ha recuperado y mucho menos se ha mejorado. Ya se perdieron miles de millones en Andalucía con la «sultana» Díaz, a quien gracias a eso acabaron denominando «gusana» Díaz. Y no era por casualidad. La presidenta de la comisión de Control, Monika Hohlmeier, abronca al Gobierno y tira de las orejas al mafioso Ejecutivo por eliminar la malversación, además de que se va de España sin respuestas: «Es imposible seguir el rastro de los fondos hasta el beneficiario final». En Europa ya hablan de Gobierno malversador, ruinoso y tramposo.
Pero volvamos al mafioso chiringuito de despreciables y despreciadas mujeres, a cuya jefa y ministra por machismo redomado y demostrada inexperiencia laboral seria también ha sacudido con duras palabras y verdades la citada Monika Hohlmeier. El aturdimiento de la descarada, insensata y mafiosa «ministra de violadores» se esconde tras el «alfalfabetismo» reiteradamente demostrado, primero, y tras la terquedad de la desvergonzada, parasitaria y descompostura de la secretaria de Estado de Igual Da (hoy «Secretaría de Estado de Violaciones»), Ángela Rodríguez, alias «PAM-Z» entre los suyos más dañados y apartados. Según este esperpento insultador son las juezas quienes más daño están haciendo a las mujeres por rebajar las penas a los agresores sexuales al aplicar la ley.
¡Nunca reconocerán su culpa, su mala gestión, su degeneración y sus payasadas al frente de un ministerio que nunca debió existir y que de nada sirve! Este personajillo, que aludía a su compañera de partido en Galicia como «puta coja» porque siempre le comía la partida, se está condecorando un poco más cada día. Machista como ella sola, acomplejada desde el colegio y apartada siempre por sus propias compañeras, deduzco que se ha hartado de llamar fachas a los jueces. Ahora les toca a las juezas. Ni siquiera han entendido la lección que le dio ayer la presidenta de la comisión de control de Presupuestos a la indigente intelectual, Irene Montero: «los jueces aplican las leyes que hace el legislativo; es decir, ustedes». Pues ni con esas.
Estas feministas de calibre en desuso hablan sin saber si matan, hieren o espantan. La cabeza visible de la insensatez y la estupidez es la tal Ángela Rodr´guez. No se corta ni un pelo porque la ignorancia es muy atrevida y acaba salpicando a los más gaznápiros de una organización cualquiera, y si es organización mafiosa más y antes. Menos mal que cada vez que abre la boca suben los garbanzos, se eleva el grado de degeneración de su formación mamerta y los votos posibles de unas elecciones se los lleva el desagüe de las cloacas en las que se mueven y los albañales donde retozan. Ni siquiera el PSOE advierte que a ellos les toca mucho de esa culpabilidad. Pero como ministros y ministras de la formación sociata ven bien ese tipo de declaraciones, pues ajo y agua. Las mujeres también se los «agradecerán» al PSOE.
A ver cómo responden cuando se les pregunte por ello en plena campaña electoral. Piensen que ellos lo hacen todo bien, los culpables son los demás: ellas ya han pasado del pantalón vaquero a medio lavar a la alta costura. Ya son casta, ¿cómo van a ser culpable de la desprotección de las mujeres? Pero lo son, y en el pecado llevan la penitencia. No tendrán defensa posible cuando acaben de organizarse las mujeres afectadas y víctimas de las agresiones sexuales y violaciones: ese día no habrá agujero ni escondite donde quepan más roedoras de cuatro patas. Al tiempo.
La interpretación de la norma tiene un recorrido pequeño. Como se está aplicando por todos los jueces, mayoría juezas, es la forma correcta y no admite polémica. El atropellado feminismo se escuda en el mal llamado patriarcado, que me recuerda a aquella feminista de cloaca que presumía de haberse quitado el apellido del padre y de acogerse al de la madre, hasta que una amiga le dijo: «¿Has quitado el de tu padre y has adoptado el de tu abuelo?» Ya no sé si hablamos de ignorancia o de estupidez recurrente.
El aborregamiento de estas chicas del «Ministerio de Violaciones alcanza cotas inimaginables. Exigen más formación a los jueces (que ya la tienen), cursos para pasear al perrito, cursillos para decorar la vagina de las mujeres (impartido en el Ayuntamiento de Soria y organizado por la concejala socialista), pero no se paran a pensar que son ellas quienes albergan numerosas deficiencias formativas y son una simple banda con actitudes fascistas, similitudes comunistas, reacciones machistas, comportamientos estalinistas y un claro analfabetismo que, en el caso de las más brutas y desvergonzadas, es simple «alfalfabetismo». Están instaladas en el discurso del terror donde solo les falta decir a las víctimas eso de «si no querías una taza, toma dos» o «ajo y agua, ahí lo tienes». Sinceramente, no he conocido jamás algo más degenerado e inservible que esta mafia que campa en ministerios regalados, inútiles y dañinos. En fin, mujeres de medio mandil.
Estas muchachas ministeriales, incapaces de labrarse un futuro que no sea la mamandurria de la política, demuestran que no caben tres en un balde, pero tienen acogotado a Sánchez ante el temor de perder Moncloa y a su banda de chicas que confunden los refranes y hablan de ruedas que tienen los caminos (Isabel Rodríguez) en vez de palos que se meten en las ruedas. Sin duda, se ha rodeado el mentiroso de lo mejor de cada casa y de lo más «florido». Lo digo por florero, no por hermoso.
En el momento de terminar este artículo ya son 556 los agresores sexuales condenados que se han beneficiado de la rebaja de penas. Ahora veremos si en la algarada que preparan estas chicas del ministerio para el día 8-M se invita a violadores y agresores como compañeros figurantes. Como ellas están encantadas, nadie se sorprenda si lo celebran todos juntos y en comandita.
Y Rodríguez Zapatero como «Doctor Horroris Causa» por la Universidad de León. Traga, traga Mañueco. ¡Manda huevos!, que diría Federico Trillo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
