España
Monasterio (VOX) : ‘Nosotros reduciremos impuestos reduciendo a los políticos su bienestar’
Monasterio arremete en Vicálvaro contra la okupación y promete reducir impuestos “de inmediato y no dentro de dos años”.
No vamos a cambiar nuestros planes. Vamos a pisar cada metro de Madrid”. Con esta declaración de intenciones, Santiago Abascal volvió a exigir a Marlaska que asegure que VOX puede celebrar sus actos con la seguridad correspondiente y garantizar los derechos fundamentales de quienes asisten “aunque solo sea a escuchar”.
“Es imprescindible que exijamos a las instituciones públicas que garanticen que no se cometan delitos electorales”, sentenció el presidente de VOX tras recordar que este miércoles, en Vallecas, solo 18 pasos -incluso menos- separaban a los simpatizantes del partido de los “brigadistas y lamebotas de Iglesias y Marlaska”.
“VOX no se va a callar”, prometió también Rocío Monasterio en un acto en Vicálvaro. “No quieren que hablemos de seguridad en los barrios como este, donde te puedes ir al supermercado y encontrarte tu casa okupada mientras los políticos cómplices callan. Ya está bien de tener que aguantar a las bandas callejeras, de aguantar cómo los delincuentes campan a sus anchas por las calles. No queremos que nos digan ‘yo sí te creo’, queremos no ser acosadas. Las madres no queremos tener que estar sin dormir”, señaló la candidata de VOX a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. “No quieren que hablemos de eso, pero muchos nos votaron en Vallecas y nos votaron en Vicálvaro, y nos van a volver a votar el 4M”, recordó, agradeciendo la “valentía” de quienes acudieron al acto de VOX.
Reducción de impuestos
Una vez más, Monasterio se comprometió con el recorte de gasto superfluo (pasar de 13 consejerías a 7 y reducir a la mitad el número de diputados) como medida fundamental para invertir en lo verdaderamente necesario y prometió bonificaciones fiscales para quienes sufren el sablazo de Hacienda por tener dos pagadores.
Asimismo, prometió reducir impuestos de forma inmediata y no a lo largo de la legislatura. “Hay que reducir los impuestos ya y no dentro de dos años. Es ahora cuando las familias necesitan el dinero en los bolsillos, es ahora cuando lo están pasando mal y no dentro de dos años. Y ya hemos dicho de dónde los vamos a sacar. Nosotros reducimos impuestos reduciendo a los políticos su bienestar”, concluyó Monasterio.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
