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Muy difícil para Atlético y Barcelona, difícil para el Valencia y sorteo benévolo para el Real Madrid

Redacción

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El Madrid se medirá al PSG, el Atlético a la Juventus, el Barça al doble combo Dortmund-Inter y el Valencia a la pareja Chelsea-Ajax tras un sorteo de Champions que deja mil historias y un punto de mayor dificultad para el conjunto culé, a priori. Los cuatro tienen opciones de clasificarse, pero, en algunos casos, con más apuros que otros. La fase de grupos discurrirá desde el 17 de septiembre hasta el 11 de diciembre. Habrá luego un sorteo de octavos en Nyon (16 de diciembre) y posteriormente otro de cuartos y semifinales (20 de marzo). La gran final será el 30 de mayo en el estadio Olímpico de Ataturk, en Estambul.

Sin duda el gran duelo de esta fase será el que mida a PSG y Real Madrid. Los blancos quedaron encuadrados con los parisinos, contra los que ya se han medido en las últimas temporadas, aunque esta vez con el aliciente de ver Mbappé en el Bernabéu conociendo el interés de los blancos por contratarlo la próxima temporada. Otro nombre propio claro es el de Keylor Navas, ahora jugador del Madrid pero quizá cuando se dispute la eliminatoria enrolado en las filas del cuadro galo. Eso sí, los otros miembros del grupo, el Brujas y el Galatasaray, suavizaron mucho la dureza final.

Tampoco tuvo suerte el Atlético con el cabeza de serie de su grupo. La Juventus, su verdugo la temporada pasada, volverá a ponerle contra las cuerdas con Cristiano Ronaldo a la cabeza y con el 3-0 del partido de vuelta del año pasado como herida incurable para los colchoneros en la temporada en la que final se disputaba en el Wanda. El Bayer Leverkusen será otro rival complicado, aunque defensivamente mucho más endeble. Aún están en el recuerdo los problemas que tuvo el conjunto colchonero para deshacerse del alemán hace un par de ediciones. Cerrará su grupo el Lokomotiv de Moscú.

El Barcelona se encontrará con dos rivales correosos como el Borussia Dortmund e Inter a las primeras de cambio. Los de Favre se han reforzado muy bien este verano (Hummels, Thorgan Hazard, Brandt…) y además tienen a Alcácer, que vivirá un encuentro especial en la vuelta al Camp Nou ante su exequipo. En cuanto al Inter, rival el año pasado también, se ha reforzado muy bien este verano en el banquillo con Conte, más estrellas del nivel de Godín o Lukaku. El Barça se deberá medir al más modesto Slavia de Praga para cerrar el grupo.

El Valencia, por su parte, quedó encuadrado en un grupo de lo más igualado con Chelsea, Ajax y Lille como adversarios. Son clubes importantes y campeones de Europa, pero por la sanción del primero, por la filosofía del segundo y por las necesidades del tercero están plagados de jugadores jóvenes. Si el Valencia es compacto, puede lograr la clasificación perfectamente.

En el resto de grupos, el Bayern estará en el B junto a Tottenham, Olympiacos y Estrella Roja; Guardiola salió bien parado en el C, ya que se medirá a Shakhtar, Dinamo Zagreb y Atalanta; en el E, Liverpool y Nápoles no deberían tener problemas ante Salzburgo y Genk. Y el grupo más flojo, sin duda, será el D, en el que estarán Zenit, Benfica, Lyon y RB Leipzig.

Así queda la fase de grupos de la Champions League 2019/20

Grupo A

PSG
Real Madrid
Brujas
Galatasaray

Grupo B

Bayern
Tottenham
Olympiacos
Estrella Roja

Grupo C

Manchester City
Shakhtar
Dinamo Zagreb
Atalanta

Grupo D

Juventus
Atlético
Bayer Leverkusen
Lokomotiv de Moscú

Grupo E

Liverpool
Nápoles
Salzburgo
Genk

Grupo F

Barcelona
Borussia Dortmund
Inter de Milán
Slavia de Praga

Grupo G

Zenit
Benfica
O. Lyon
Leipzig

Grupo H

Chelsea
Ajax
Valencia
Lille

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Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy

Redacción

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zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.

La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.

Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.

También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.

Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.

En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.

La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).

Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.

Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.

 

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