España
No me hagan hablar de Rufián

Ana I. Sánchez.- Mientras Gabriel Rufián se consagraba el pasado miércoles como el caricato del Congreso, Joan Tardà, a su lado, parecía encogerse en su escaño. Según profería insultos el primero, iba incomodándose el segundo. La cara de Tardà fue todo un poema cuando Rufián buscó su expulsión y sus compañeros de bancada se pusieron en pie para seguirle. Fue el último en hacerlo. «No me hagas hablar», dijo a quien le preguntó en las horas siguientes.
Su incomodidad procede de que el tono y el exhibicionismo de Rufián contradicen el discurso de moderación decretado por Oriol Junqueras como estrategia electoral. El objetivo de ERC es ampliar su base de votos, sumando a aquellos a los que la prisión preventiva les parece una venganza del Estado. Y a estos, los espectáculos del portavoz adjunto les espantan. Solo gustan a la minoría independentista más radical. Generan rechazo, también, entre la mayoría convencida de que, con inteligencia, la secesión puede convertirse en realidad. «Con Rufián no vamos a ninguna parte», dicen de él. Una vez más, a Tardà le tocará arreglar los destrozos y desplegar moderación por los cuatro costados.
La orden de Junqueras sale desde una cárcel contra la que todos los días clama el portavoz adjunto de ERC, pero que le está viniendo como miel sobre hojuelas para ir por libre y convertirse en su propio amo. La historia de Rufián va camino de convertirse en el paradigma de cómo el independentismo es incapaz de crecer sin romperse por la mitad. Hijo y nieto de andaluces, castellanohablante sin gran nivel de catalán, Rufián es producto de la estrategia trazada por ERC para aumentar la base de votos sumando a los emigrados desde otras partes de España.
Una sabia nueva, nacida al calor de la crisis y multiplicada por la inacción del PP, que tiene poco o nada que ver con los independentistas de pura cepa como Oriol Junqueras o Joan Tardà. La piel de ambos se curtió defendiendo durante años unos ideales tras los que se veía el asomo de la locura no hace tanto tiempo. Rufián, en cambio, se subió al independentismo en la cresta de ola y encontró en la lucha por la secesión un oficio bastante mejor pagado que la subcontratación de personal a la que se dedicaba y, sobre todo, una enorme fuente de ego personal. Ahora es alguien. Pero lo ha logrado sin intelectualismos, haciendo creíble su discurso de independentista emigrado con un vocabulario despiadado e indócil. Su error de cálculo ha sido que la política de artificio es insaciable: sin efectismos pierde todo su efecto. Así que Rufián está condenado a ofrecer un número tras otro. «¿Por qué hace eso?», preguntó mi hija Emma -7 años- con un punto de conmoción tras ver su última escena. «Para salir en la televisión», atajé.
«¿Quiere salir en la tele insultando?», cuestionó, incapaz de entender. Cuando hasta un niño reprocha una conducta, ésta no puede acabar reportando más ganancia que pérdida. Incluso aunque hoy sea alimento de egos.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






