España
Casado quiere reforzar el Estado y recuperar competencias para vertebrar España
Pablo Casado ha avanzado en la campaña electoral andaluza un punto clave del nuevo programa marco del PP:la recuperación de la competencia de Educación. Pero este paso no será el único que dará el Partido Popular para reforzar un Estado cada vez más debilitado. Fuentes próximas a Casado han confirmado que su objetivo es abrir un proceso más amplio de recentralización, siempre dentro del marco constitucional, con el objetivo de mejorar la vertebración de España y la igualdad de los ciudadanos, y hacer frente a la «deslealtad» de algunas comunidades autónomas.
Casado está siendo muy claro, en su estreno como presidente del partido en una campaña electoral, al afirmar que el Estado de las Autonomías ha llegado a su límite y no se puede seguir adelgazando la Administración General. «Ni una transferencia más», sostiene el líder del PP, que se siente respaldado por los votantes de centro derecha, pero también por una parte de la izquierda, como se refleja en el CIS. En el barómetro de octubre se observa que hay casi un 20 por ciento de españoles defiende un Estado con un único Gobierno central sin autonomías, y otro 10,9 por ciento pide menos poder para las autonomías. Solo el 22,9 por ciento de los españoles quieren más poder para las Comunidades. En el caso de los votantes del PP, un 34,9 por ciento quiere un Estado sin autonomías, y un 14,9 por ciento, que se quite poder a las autonomías. Tan solo el 4,2 por ciento defiende más poder para las comunidades.
Cuanto más a la derecha está el votante, menos le gusta el Estado de las Autonomías, como se observa en el CIS, un dato que tiene muy presente el PP en un momento en el que está volcado en frenar la fuga de votos hacia Vox. El partido de Abascal reclama directamente la supresión del Estado de las Autonomías, pero como explicó ayer el vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, esa medida requeriría una reforma de la Constitución y un referéndum, que Podemos pretende convertir en una consulta sobre «Monarquía o República».
El PP está en contra de la idea de acabar con el Estado de las Autonomías. Es una posibilidad que ni se plantea. Pero sí está dispuesto a actuar, dentro de los márgenes que permite la Constitución, para que el Estado desarrolle competencias que le son propias, y que por la vía de los hechos han ido asumiendo las Comunidades. Algunas han aprovechado «para actuar con deslealtad institucional».
Otras materias
Además de Educación, el PP reclama la recuperación de la competencia de Instituciones Penitenciarias, que se transfirió a la Generalitat de Cataluña en 1984. Para los populares es un buen ejemplo de lo que significa esa actitud «desleal», como se está viendo con el trato de favor que están recibiendo los independentistas en prisión. En coherencia, el PP se opone radicalmente a que el Gobierno negocie la cesión de esa misma competencia al País Vasco.
El PP también quiere abrir un proceso para reforzar el Estado en materias como la Justicia, la Sanidad, la Inmigración y la política exterior, donde considera que se han producido «excesos» por partes de algunas comunidades. Cataluña, por ejemplo, basa parte de su estrategia exterior en la apertura de «embajadas».
La cuestión es cómo se pueden devolver competencias ya transferidas, ya que es un camino de vuelta que la Constitución no prevé, como tampoco previó que el Estado de las Autonomías derivara en este modelo de funcionamiento federal que existe ahora mismo. Lo que puede hacer el Estado es aprobar una legislación común de obligado cumplimiento para todos, al amparo del artículo 149.1 de la Constitución, que reconoce su competencia exclusiva en «la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales».
En el caso concreto de la Educación, que es el que tiene más desarrollado el PP en este momento, Casado propone un «sistema nacional educativo», igual para todos los españoles, y se dejaría a las Comunidades la parte administrativa.
El Grupo Popular presentará su propuesta educativa concreta en cuanto el Gobierno de Sánchez lleve al Congreso su reforma. El PP planteará una enmienda a la totalidad, que en realidad será un nuevo texto legislativo, que quiere convertir en Proposición de ley Orgánica.
Todo este proceso para reforzar la vertebración del Estado y la igualdad de todos los españoles se concretará en la Convención Nacional que los populares celebrarán en enero, y que pretende convertir en un cónclave para el «rearme ideológico» del nuevo PP.
La agenda de reformas del líder del PP
Justicia: El PP quiere un complemente retributivo para jueces y fiscales en Cataluña.
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, subraya que el objetivo marcado por su partido es que las Comunidades Autónomas «administren las competencias, pero en ningún caso tomen decisiones sobre su aplicación», algo que quieren aplicar en áreas como la Educación o la Justicia. En este último ámbito, los populares quieren reforzar el Estado de Derecho con más medidas frente a los independentistas, y al mismo tiempo reconocer el papel que tienen los jueces, fiscales y funcionarios en Cataluña. En concreto, el PP defiende un complemente retributivo en aquellos lugares donde el Estado de Derecho «está siendo atacado». Los populares también quieren reforzar la garantía del derecho de manifestación.
Educación: Una ley para garantizar un sistema educativo «común a todos los españoles»
El PP está trabajando con constitucionalistas y expertos para presentar una enmienda a la totalidad a la reforma que lleve el Gobierno de Sánchez al Congreso. Esa enmienda será de hecho una nueva ley, con la que pretende la devolución «de todas las competencias en materia educativa al Estado, dentro del marco constitucional». El objetivo es lograr un sistema «común y vertebrador». Según la portavoz de Educación, Sandra Moneo, el PP defiende un 65 por ciento de «currículum común», con enseñanzas comunes garantizadas. Los populares quieren que el Estado establezca las pruebas de evaluación, por ejemplo con una selectividad común, así como un refuerzo de la alta inspección y una selección nacional de profesores, un «MIR educativo».
Sanidad: Un sistema de salud «nacional» sin diferencias en las comunidades
El fortalecimiento del Estado que propone el PP para vertebrar España y lograr la igualdad real de los ciudadanos pasa por que el sistema de salud sea realmente «nacional», con derecho a la atención primaria con independencia de la comunidad de procedencia, sin ser desplazado. «Debe haber realmente libertad de movimiento y prestaciones comunes y generales para todos, incluida la atención primaria, se venga de la comunidad de donde se venga», explica el número dos del PP.
Instituciones Penitenciarias: Los populares exigen la recuperación de Prisiones, en manos de la Generalitat
Una de las competencias en las que el Partido Popular va a dar más batalla va a ser la de Prisiones. El PP exige la recuperación de Instituciones Penitenciarias, cedida a la Generalitat de Cataluña. Los populares consideran totalmente inadmisible el uso «desleal» que las autoridades autonómicas de la Generalitat están haciendo de esa competencia, con el trato de favor a los independentistas que están en prisión en Cataluña, tras el acercamiento acordado por el Gobierno de Sánchez. En esa misma línea, igual que pide la devolución de la competencia, el PP se opone frontalmente a que el Gobierno negocie con el País Vasco la transferencia de Instituciones Penitenciarias. «Ni una transferencia más», ha advertido Pablo Casado.
España
Se les acaba la alfalfa en el pesebre. Por Jesús Salamanca Alonso
.«Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE»
El pesebre sindical se va quedando sin alfalfa. Al sindicalismo en desuso, consagrado casta y de buen vivir se le acaban los haces de alfalfa como a los aviones de ciertos países, que se van quedando sin queroseno de reserva. Sea por improvisación de los Gobiernos, mala gestión de las políticas o simplemente la conflagración de una guerra inesperada, el caso es que quienes comían ya no comen, al igual que los que vivían del lujo, malgastando fondos de la Junta de Andalucía o del Fondo europeo ya no vive igual y comprueba como Anticorrupción, la UCO o Hacienda le tienden trampas. Algunas iguales a las que tienden a los contribuyentes, que ponerlas las ponen.
Hacienda, la UCO y la Fiscalía Anticorrupción lleven a cabo una investigación en profundidad sobre la opacidad del patrimonio sindical y, en algunos casos, el de los líderes que llevan años enclaustrados con tumbona, porrón, cacahuetes y naipes de ocio alargado. Algunas sanciones a esos sindicatos machistas, privilegiados y casta se han pagado con patrimonio sindical, cuando las sanciones han sido aplicadas por la mala gestión efectuada. No echen en saco roto cómo uno de esos sindicatos amamantado por el Erario Público pagaba a su gente viajes al Caribe con cargo de los fondos que recibía de la Junta de Andalucía. Investiguen, investiguen, verán como no es necesario que me retracte.
Durante muchos años han vivido de los presupuestos y del dinero público. Ahora parece que el grifo se queda sin agua o tiene fugas por otros sitios. Grifo sin agua y vaca sin leche ya se sabe. Han tirado tanto de la ubre que no da más de sí. Están obligados a pedir perdón a los trabajadores por usos y representación fraudulenta. En España, entre los trabajadores de 25 a 44 años, está afiliado a un sindicato el 18% de los empleados a tiempo completo. Parece que ese porcentaje desciende al 10% entre los trabajadores que trabajan parcial. Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE.
«Más allá de su función institucional (…), el grado en que los trabajadores deciden afiliarse a un sindicato refleja su nivel de identificación con estas organizaciones y la capacidad de éstas para atraer y retener nuevos miembros. En los últimos años, diversos estudios han señalado un proceso de debilitamiento de la afiliación sindical en muchas economías avanzadas, especialmente entre los trabajadores más jóvenes y aquellos con trayectorias laborales más inestables». Eso se debe a una transformación estructural del mercado de trabajo, el aumento de la temporalidad y una mayor rotación en el empleo, así como por los cambios habidos en las relaciones laborales.
El nivel de identificación en España con este tipo de organizaciones no supera el cuatro por ciento. Están obligados a cambiar su estructuración, su dedicación al afiliado o usuario y a un aumento de las exigencias para la mejora de sus servicios. El gran logro del siglo XXI se habrá alcanzado cuando aprendan a mantenerse con sus propios presupuestos para ganar independencia respecto al Estado. Ahora es ese momento: vivir de sus afiliados y mantener sedes y servicios de ellos, ajenos al Estado y a las empresas. «Han vivido del robo y la venta de los trabajadores y se han dado lujos de los que se privaban los trabajadores: mariscadas, vicios mayores, orgías a destiempo, etc.», dice E. San Román, afiliado hasta su desengaño.
Ahora empezarán las huelgas que llevan años sin hacer porque, estando lleno el buche, no dan ganas de algaradas ni de quema de contenedores. Les interesan más sus intereses y llenar sus bolsillos que las necesidades de los trabajadores. Movilizaciones las llaman, pero solo recurren a ellas si les tocan el bolsillo. ¡Vividores a trabajar! Castilla y León se han comprometido a quitar las subvenciones a los sindicatos y a enseñarlos a vivir de lo que generen. Ya lo hizo en la legislatura anterior, pero solo mientras VOX permaneció en el Gobierno. Si se ha hecho en casi todos los países, ¿por qué en España seguimos sin evolucionar, pringados en naftalina y con estructuras sindicales anquilosadas? A Alfonso Fernández Mañueco le hemos dado un plazo prudencial para cerrar el grifo de las subvenciones inútiles, que las hay, y muchas. Si no lo lleva a cabo tendrá que soportar movilizaciones de la ciudadanía que produce y si no, al tiempo.
Mientras este tipo de sindicatos no cambie y se modernice, solo merecen patatas cocidas (marraneras) y no tantas gambas. ¡Ya está bien de fiestas! Para el 1º de mayo ya está organizado el comité de seguimiento para comprobar cómo desciende el «montante gambeto» de España. Contabilicemos gambas y liberados.
