Internacional
NO necesitamos a Putin para operar la Estación Espacial Internacional: Nos basta con Elon Musk. ¡Putin, piérdete!
Tres empresarios y un ex astronauta hicieron historia el viernes cuando se lanzaron al espacio en la primera misión totalmente privada lanzada desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Cabo Cañaveral, Florida, hacia la Estación Espacial Internacional.
SpaceX lanzó con éxito llamada misión Ax-1, cuyo comandante a bordo es el ex astronauta hispano-estadounidense Michael López-Alegría, convirtiéndose en la primera vez en la historia que una tripulación de civiles llegue a la Estación Espacial Internacional (ISS).
Los demás miembros del equipo, quienes pagaron millones de dólares para embarcarse en la misión que durará 8 días en el espacio, lo conforman: Larry Connor, estadounidense propietario de una compañía inmobiliaria, el canadiense, Mark Pathy, director de una firma de inversiones, y el expiloto israelí, Eytan Stibbe, cofundador de un fondo de inversiones.

En una misión histórica para SpaceX, se realizó el primer viaje privado a la Estación Espacial Internacional. 8 de abril, 2022. (YouTube / SpaceX)
Acorde a lo que informó, The Associated Press (AP), Connor, Stibbe y Pathy pagaron cada uno 55 millones de dólares para participar en la misión.
La tripulación de civiles ha pedido que no se los llame turistas espaciales, ya que llevan consigo una lista de más de 25 investigaciones científicas y tecnológicas, entre ellos relacionados con el envejecimiento, la salud cardíaca y células madre, que realizarán mientras se encuentren en el laboratorio espacial de la NASA
El vuelo del viernes es el segundo chárter privado de SpaceX de Elon Musk. Axiom Space, concluyó un acuerdo con la NASA para realizar cuatro misiones con SpaceX, lo que plantea el comienzo de su nueva meta, la construcción de la primera estación espacial comercial privada del mundo en órbita, acorde a The Hill.
Respecto de esto, Kam Ghaffarian, presidente ejecutivo de Axiom Space, mencionó justo antes del despegue: “Este momento para mí y mis compañeros es un momento muy especial y el comienzo de muchos comienzos. El lanzamiento de Ax-1 a la Estación Espacial Internacional es parte de nuestro viaje para construir la primera estación espacial comercial privada y estamos muy agradecidos de estar aquí y encantados de ser parte de este viaje para comercializar la órbita terrestre baja”.
Vanesa Catanzaro
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
