España
No nos gusta que nos mientan: «desmentido» del Director del Instituto Enrique Nieto
Pues efectivamente, no nos gusta nada.
Ayer publicábamos en este medio un vídeo del que dijimos que había sido realizado por alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria «Enrique Nieto» de la Ciudad de Melilla.
Dicho vídeo mostraba a cierto número de personas disfrazadas, unas de «occidentales» y otra de «mora» cubierta de pies a cabeza. Parecía que el vídeo -de forma lamentable- pretendía comunicar los malos tratos de los «occidentales» hacia los buenos y amorosos a la par que pacíficos y civilizados «moros«.
Hoy, hemos recibido una amable comunicación del director del IES «Enrique Nieto» desmintiendo la autoría de éste vídeo por los alumnos de su centro a la vez que niega todo conocimiento y responsabilidad alguna.
Además, hoy, el vídeo ha sido totalmente borrado de Youtube.com y sus rastros, eliminados. Aunque no todos.
Después de recibir el desmentido del señor D. Joaquín Carrillo Gracia, que reproducimos sin alteración alguna para hacerlo público, hemos llegado ciertamente a una conclusión.
Efectivamente, el vídeo en cuestión fue realizado por alumnos del IES «Enrique Nieto» y forzosamente el Director D. Joaquín Carrillo Gracia tenía que estar al tanto de ello, pues aunque ciertamente el vídeo ha desaparecido de Youtube, en la página ESTATAL «somos-mas.es» AUN aparece el enlace OFICIAL al vídeo incluido en este proyecto «educativo» y que enlazaba con el vídeo que ayer distribuimos en EXCLUSIVA.
Por supuesto, tenemos las pruebas de ello: si se accede a este enlace:
http://www.somos-mas.es/blog/portfolio-items/somos-mas-ies-enrique-nieto-yomesumo-2/
Aunque el vídeo da error porque «ha sido borrado», sí aparece su título y una gran imagen que reproduce una de las escenas de dicha producción que mostrábamos ayer. Por lo tanto, queda total, completa y absolutamente DEMOSTRADO que el vídeo ha sido llevado a cabo por alumnos -o profesores, no sabemos- del IES «Enrique Nieto». Además, vemos que este enlace lleva al espacio privado de este Centro Escolar, al que solamente pueden acceder profesores o responsables del Centro.
Queremos dejar constancia, por si alguien se «apresura» a borrar -también- este comprometedor enlace, que tenemos capturas fotográficas de todos los enlaces, imágenes y páginas de la web «somos-mas.es» que relacionan el vídeo con este instituto de enseñanza secundaria.
Y aquí les mostramos la captura, cuya prueba de autenticidad es que, a la hora de su publicación, coincide bien y fielmente con el enlace que arriba mencionamos.
Como les decíamos en el titular, no nos gusta que nos mientan. Y que lo intenten tampoco.
Buenas tardes, señoras y caballeros.
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.


