España
Aznar encumbra a Casado y dice que es «un líder como un castillo» sin «tutelas ni tutías»
El expresidente del Gobierno José María Aznar ha encumbrado este sábado a Pablo Casado en la Convención del PP, dónde lo ha definido como un «líder como un castillo» que no tiene «tutelas ni tutías», en alusión a las palabras que el presidente fundador Manuel Fraga, dirigió al propio Aznar en el congreso del partido de 1990.
Previamente, el líder del PP ha brindado a Aznar un gran recibimiento a su llegada a la Convención Nacional que el partido celebra este fin de semana en el recinto ferial de Ifema para lanzar su «rearme ideológico» ante las elecciones autonómicas y municipales de mayo. Todo el auditorio se ha puesto en pie a su llegada y su discurso ha sido interrumpido constantemente por los aplausos de los asistentes.
Aznar, que ha asistido acompañado de su esposa y exalcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha afirmado que Pablo Casado tuvo el «coraje» de dar un «paso al frente» el verano pasado «cuando el partido lo necesitaba» y ahora «no dará un paso atrás en esa responsabilidad que el PP ha puesto sobre sus hombros y que es histórica».
«Sabemos lo que es gobernar. Estamos lejos de las modas políticas estridentes, del griterío de los alborotadores y de la arrogancia de los simplistas». El ex presidente del Gobierno José María Aznar ha pedido al equipo de Pablo Casado que «abra aún más las puertas de esa casa común porque esa es la identidad del PP». «Afirmemos nuestra vocación mayoritaria», ha añadido. «No renunciemos a la pluralidad. Al contrario», ha propuesto.
La entrada de José María Aznar en la Convención del PP sintetizó a la perfección el nuevo rumbo de los populares. Un día después de que Mariano Rajoy pidiera al PP que no cayese en sectarismos, Aznar ha asegurado que el PP debe reafirmar sus principios. «Tenemos que comprometernos a actualizar y fortalecer ese gran proyecto en el que han convivido, con fruto para España, liberales, conservadores, democristianos; mujeres y hombres; jóvenes y mayores», ha subrayado. Es decir, ha puesto en valor la convivencia de las distintas sensibilidades del PP, siempre con los principios por bandera [lea en PDF su intervención].
El ex presidente de honor del PP (distinción a la que renunció en 2016) demandó a la cúpula del PP «actualizar y fortalecer ese proyecto que está unido a la mejor tradición humanista europea; que reivindica sus valores en la persona, en la familia y en la sociedad; en el trabajo y en la educación, en la dignidad de todos y en el respeto a su libertad». Se trata de un discurso algo diferente al de Mariano Rajoy, quien ayer propuso anteponer «la realidad» a los principios.
Aznar, que no había puesto pegas a coincidir con Rajoy en la Convención, le lanzó una pullita irónica: «Os han puesto a dieta: sólo un ex presidente al día».
«Cambiar el Gobierno, no la Constitución»
«Sólo un PP fuerte garantiza el cambio. No un cambio de tal vez sí o tal vez no», ha subrayado Aznar, para pedir a los electores de centroderecha que aglutinen el voto en las siglas de su partido, después de la trifurcación del espacio electoral de centroderecha y derecha. Tampoco puede ser el «cambio», a juicio de Aznar, un camino en el que «se confunda el objetivo, porque lo que hay que cambiar es el Gobierno, no la Constitución». «Defendemos la Constitución, toda ella, entera», por eso «no aceptaremos que el destino del país y de la Constitución lo marquen quienes quieren romper la Constitución y la nación española», ha subrayado.
Ante el plenario de la Convención, José María Aznar ha dicho que «nada que merezca la pena se ha hecho restando sino sumando. «No renunciemos a la pluralidad. Afirmemos nuestra vocación mayoritaria», ha pedido, para recordar que «hace casi 30 años, en Sevilla, este partido se reunió bajo un compromiso: Centrados con la libertad. Hoy nos reunimos bajo un lema que dice España en Libertad. Acertamos entonces y acertamos ahora al comprometernos con la unidad, con España y con la libertad, al dirigirnos a esa gran corriente central de la sociedad que la vertebra», ha enfatizado.
«El PP tiene la responsabilidad de liderar y de convocar al cambio político frente a los que apuestan por el fracaso de España y frente a los que reciben el apoyo de éstos», ha advertido. «Que nadie se engañe. España tiene planteado un desafío existencial. Y tenemos que responder con los votos», ha afirmado el presidente de la Fundación Faes, que ha añadido que «los votos que España necesita para responder con éxito a este desafío contra su continuidad histórica y su futuro son los votos que deben ir al PP y que desde ahora pido para el PP».
Después, Aznar se ha mostrado convencido de que Casado va «a saber responder» a ese «gran compromiso» que ha puesto sobre la mesa, ya que ningún otro líder «lo tuvo tan difícil». «No sólo tenemos un gran presidente en el Partido Popular, tenemos un gran líder, un líder ‘sin tutelas ni tutías’, un líder como un castillo», ha manifestado. «Cada vez más españoles van a reconocer en Pablo Casado la mejor razón para encontrar de nuevo su sitio en esta gran casa común asentada sobre los dos pilares de nuestro pasado y nuestro futuro: España y la libertad», ha agregado.
Aznar ha asegurado que la Convención será «un gran paso adelante» y marcará, de forma «determinante», el futuro del PP. «Estoy convencido de que cuando en el futuro recordemos estos días, nos daremos cuenta de la importancia de lo que estáis haciendo» y de que la Convención «será un éxito para el futuro de España».
Amenaza de los secesionistas
Para el presidente de Faes, la «historia de éxito» de España «está amenazada» por «los mismos que amenazan nuestra unidad; los que quieren volver atrás en la reconciliación y la concordia; los mismos que conspiran contra los intereses de todos los españoles». «Que nadie se engañe. España tiene planteado un desafío existencial. Y tenemos que responder a este desafío con toda serenidad pero con toda firmeza. Tenemos que responder con los votos», ha sostenido.
El ex presidente ha dedicado buena parte de su interpretación al desafío secesionista de Cataluña: «¿Cuánto tiempo tenemos que soportar que el separatismo catalán amenace un día sí y otro también con el desacato, la desobediencia a las leyes y la deslealtad?», ha dicho. «¿Cuánto tiempo tenemos que esperar para que se desarticule el golpe de Estado, el golpe contra la Constitución y la democracia?», ha incidido. «Hemos llegado a un punto que era casi imposible de imaginar: un Gobierno que hace depender los Presupuestos de un prófugo de la Justicia y de un preso preventivo por delito de rebelión. Eso no es dialogar, eso es rendir la democracia».
HACE UN PARALELISMO CON SU CARRERA
En la parte final de su discurso, el expresidente ha realizado un paralelismo entre la trayectoria de Casado y la suya propia hace 30 años, cuando un joven que también entonces tenía 37 años y venía de Ávila tomó las riendas del Partido Popular. «Ese joven hoy es mucho más listo y sabe mucho más de política», ha proclamado.
Eso sí, ha recalcado que «ninguno» de sus antecesores al frente del PP -el propio Aznar y Mariano Rajoy- lo tuvieron «tan difícil». «Por eso, quiero que sepan que vas a responder a ese gran compromiso porque creo que no solo tenemos un gran presidente del PP, sino que tenemos un gran líder y un líder como aquí se ha dicho con acierto sin tutelas ni tutías, un líder como un castillo», ha proclamado.
Aznar ha asegurado que es una persona que «puede, quiere y saber unir y sumar», y se ha mostrado convencido de que cada vez más española van a «reconocer en Pablo Casado la mejor razón para encontrar de nuevo en esta gran casa común» que es el Partido Popular, «asentada sobre los dos pilares» de su pasado, presente y futuro: España y la libertad. «Viva España», ha concluido, con un fuerte aplauso del auditorio.
Sigue en vídeo la Convención Nacional del PP
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
