Europa
Nueva Democracia gana las elecciones de Grecia por mayoría absoluta y pone fin al invento «podemita» de Tsipras

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, reconoció este domingo su derrota en las elecciones generales anticipadas y felicitó al vencedor, el líder de Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis.
En una conversación telefónica, ambos líderes acordaron que el traspaso de poderes se efectuará mañana mismo, inmediatamente después de que Mitsotakis jure en el cargo ante el presidente del país, Prokopis Pavlópulos, ceremonia que está prevista para las 13.00 hora local (10.00 GMT).
La llamada telefónica se produjo cuando tan solo había finalizado el recuento del 30 % de los votos, que sin embargo daban ya un resultado claro en lo que respecta a los dos principales partidos.
Con el 50 % escrutado, el conservador Nueva Democracia obtuvo el 39,8 %, mientras que el izquierdista Syriza alcanzó el 31,4 %.
El partido liderado por Mitsotakis obtendría 158 escaños, siete o cinco por encima de la mayoría absoluta, mientras que Syriza se queda en 86 escaños.
En tercer lugar se situó el partido de centro Kinal, sucesor del histórico Pasok, con el 8,1 % y 22 escaños, seguido de los comunistas del KKE, con el 5,3 % y 15 escaños.
La sorpresa del día la podrían dar Amanecer Dorado, si se confirma que queda por debajo del 3 % mínimo. Con el citado 50 % escrutado se sitúan en el 2,9 %.
El partido que parece tener asegurado el acceso a la Cámara es la nueva formación de ultraderecha, Solución Griega, que ronda el 3,8 %, lo que le otorgaría 10 escaños.
Casi garantizada la entrada parece tenerla también el izquierdista Mera25, fundado por el exministro de Finanzas Yanis Varufakis, con el 3,4 % y 9 escaños.
Los datos provisionales dan una participación de en torno al 56 %.
Primera reacción de Nueva Democracia
En una primera reacción, Nueva Democracia (ND) señaló que los griegos eligieron el plan de Gobierno de este partido porque consideran que “puede mejorar sus vidas”. “Un plan con menos impuestos, nuevos y mejores trabajos y seguridad para todos “, señalaron fuentes de la formación.
“La histórica victoria de hoy, por supuesto, crea expectativas, pero también aumenta nuestras propias responsabilidades, y la recibimos con satisfacción. Sabemos que muchas personas votaron por primera vez en sus vidas a Nueva Democracia. Vamos a avanzar, y unidos crearemos una Grecia fuerte y soberana”, agregaron.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






