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Oscar Ruggeri dio una definición soñada en la previa del Argentina-Brasil
Como muchos deben saber, el Cabezón, está viviendo la final de la Copa América que se llevará a cabo este sábado y vaticinó que Lionel Messi anotará un gol de tiro libre a pocos minutos del cierre del encuentro.
Recordemos que, el sábado, es la final de la copa entre Brasil y Argentina justo en el estadio Maracaná y el partido decidirá quién se llevará la Copa América.
Obviamente, se trata del duelo más importante de los últimos años en el fútbol sudamericano. Por lo que Oscar Ruggeri, uno de los históricos estandartes de la albiceleste, dio su pronóstico y calculó cualquier tipo de cábala y se animó a tirar un pronóstico en medio del programa ESPN F90. Sus declaraciones fueron que hay que ganar, pero también dijo que lo harán con un gol de tiro de Messi no faltando mucho.
No dio un resultado preciso, pero aseguro que van a ganar. También añadió “Que me importa a mí cuánto sale. Porque para que sea completo tiene que ser así”. Dichas declaraciones se dieron ante la atenta mirada de sus compañeros de piso.
Por otro lado, también, describo el sueño de todos los argentinos con la Pulga levantando su primer título grande con la selección argentina frente a Brasil y como visitante.
Además, luego de varios años de choque en duelos decisivos frente a Chile, la albiceleste se ha vuelto a encontrar con el Scratch en un partido definitorio. Recordemos que un partido Argentina-Brasil es un clásico, para ambos países.
Al mismo tiempo, explicó que todo el mundo va a ver este partido y todo el mundo va a ver a Messi y a Neymar, que para él son dos de los más grandes e importantes del último tiempo.
Estas no fueron sus únicas declaraciones, ya que durante la transición que hacen con el programa de Mariano Closs también dijo que si mañana estuvieran las cachas llenas sería mucha más presión para Brasil que para Argentina. “Para mi sacando los mundiales, debe ser de los partidos más importantes que tenemos. La Copa América más valiosa sin duda”.
Por su lado Marcelo Sottile, quien forma parte de elenco del programa, respaldo lo mencionado por Ruggeri. Básicamente dijo que este es el clásico más grande del mundo, no solo para toda Sudamérica. “Con Chile fue por un tema de rivalidad entre juveniles, pero no compite con Argentina y Brasil”, mencionó.
Dicho esto, es importante destacar que Argentina terminó perdiendo las finales de la Copa América 2015 y 2016 con el país trasandino. La derrota ocurrió por los penales luego de igualar 0-0 y el último duelo con la Canarinha fue en la edición 2019 donde la Verdeamarela ganó 2-0 con goles de Gabriel Jesús y Roberto Firmino.
Un aspecto que resaltó Oscar Ruggeri en diferencia a lo ocurrió en los últimos años de la selección argentina fue el rol que tuvo la Pulga dentro de todo el plantel. Al igual que la eterna discusión sobre si fue mejor el futbolista del Barcelona o Maradona. Concretamente dijo “Tenemos dos pibes que eran distintos a todo lo que vio yo. Ahora muchas veces me preguntan. Pero yo viví cosas intensas con Diego por lo que no puedo mirarlo frío y comprar”.
También, dijo “Si en unos llaman a los de esta selección van a hablar de Messi porque vivieron con él y pasaron cosas intensas. Mascherano, por ejemplo. 11 años estuve al lado de Maradona en momentos increíble”.
Con respecto a la convivencia que ocurre puertas adentro del equipo actual, dijo que mira al capital y lo desconoce. De hecho, también mencionó que nunca había visto videos internos en cuero, bailando y esto es muy importante. También, se sorprendió por que en este último tiempo no había visto que entraran al cuarto de Messi a despertarlo con el Kun durmiendo.
Por último, Reggeri recordó una anécdota en la previa de la Copa del Mundo de 1990, cuando fue con Diego, Valdano, el Checho y Giusti a ver al Doctor Dalmonte en Roma antes de Italia 90. Donde le dijeron que, si le pegan un buen pelotazo, te puede quebrar las piernas. “Yo no tengo tantos cuádriceps, soy gemelo a morir. Pero salimos de ahí destruidos para jugar el Mundial”.
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Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy
zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.
La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.
Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.
También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.
Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.
En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.
La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).
Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.
Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.
