Sociedad
Pablo Casado anuncia una Ley de Apoyo a la Maternidad que abogue por la «cultura de la vida»
El presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado, ha anunciado hoy que cuando sea presidente del Gobierno promoverá una Ley de Apoyo a la Maternidad, en la que abogará por la “cultura de la vida” con medidas fiscales, económicas y de apoyo a la familia.
Durante la clausura de la Convención Nacional sobre Familia e Igualdad, celebrada en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Pablo Casado ha dicho que su propuesta legislativa abarcará todos los sectores y ahondará en la “cultura de la vida, la maternidad, las familias y de estar al lado de las mujeres, para no dejar solas a las que reclaman asistencia de las instituciones”.
Casado ha explicado que España se enfrenta a un “invierno demográfico” que puede hacer peligrar el futuro de nuestra sociedad ya que, por primera vez, el año pasado hubo más defunciones que nacimientos y tenemos la segunda tasa de natalidad más baja del mundo, junto al segundo índice de esperanza de vida más alto del mundo.
El dirigente popular ha señalado que en España “de cada 5 embarazos, uno se interrumpe voluntariamente”, pero que ese debate jurídico sobre el aborto “quedó superado hace décadas”. Casado ha pedido que todas las administraciones pongan en marcha medidas económicas, fiscales, de vivienda y de conciliación para aumentar la natalidad. “Simplemente lo que propongo es que las instituciones públicas pongamos recursos a favor de quien decide seguir adelante con el embarazo”, ha remarcado.
“Nosotros no les decimos a las mujeres lo que tienen que hacer, como otros pretendían ayer, lo que tienen que pensar, lo que tienen que sentir, ni hablamos a las mujeres como colectivo. Les tenemos mucho más respeto –ha proseguido el líder del PP–. Cada mujer es única, irrepetible, es libre. Su género no marca ni su ideología, ni sus sentimientos”.
FOMENTAR LA MATERNIDAD
Según datos del INE, de diciembre de 2018, 3 de cada 4 cuatro mujeres, de entre 18 y 55 años, quieren tener al menos dos hijos. Casi la mitad, incluidas las que ya tienen hijos, desean tener dos hijos en total y los porcentajes más elevados, en torno al 48%, se dan entre las de 25 a 29 años y en las de 40 y más. Además, un 83% de los jóvenes entre 20 y 29 años de edad han manifestado el deseo de tener hijos.
Pablo Casado ha señalado que la conciliación es también educación, medidas dirigidas a fomentar el empleo o para abaratar el alquiler, dirigidas a las futuras madres, que no pueden emanciparse por no poder acceder a una vivienda. En ese sentido, ha apostado por que ninguna mujer que quiera ser madre deje de serlo por motivos económicos, sociales, falta de ayudas o presiones familiares.
El dirigente popular ha lamentado que la brecha salarial despunte un 20% cuando las mujeres tienen hijos, por lo que ha pedido “apostar para que las barreras que tienen las mujeres no se incrementen, sobre todo, cuando deciden ser madres”. Además, ha recalcado que el PP redujo un 5% en los últimos años esa brecha salarial por debajo de la media comunitaria, “no haciendo proclamas, ni pancartas, sino proponiendo soluciones reales”.
A FAVOR DE LA VIDA
Dentro de la cultura de la vida que propone, Casado ha afirmado que, “ante la duda, nos equivoquemos siempre a favor de la vida”, siempre en positivo, sin juzgar a nadie, porque “la cultura de la vida es la que va a prevalecer en el futuro”. También ha propuesto que se destinen todos los recursos posibles para que las familias que deseen adoptar puedan hacerlo sin tener que salir obligatoriamente de España.
En este punto, ha subrayado que no se trata solo de ayudar a la maternidad, sino que consiste también en “apostar por las personas con discapacidad” porque “apoyarles, admirarles, es progresista y es moral”. Además ha pedido visibilizar la discapacidad porque “tienen que tener la oportunidad de vivir y de ser autónomos”.
En otro momento de su intervención, el líder del PP se ha preguntado cuántos mayores van a un centro de salud solamente para hablar con su médico y ha reclamado que se visibilice su soledad, se apueste por su cuidado y el acompañamiento con el fin de erradicar la soledad. Asimismo, ha señalado la necesidad de mejorar los cuidados paliativos en hospitales.
PRESIDENTE DE TODOS LOS ESPAÑOLES
En alusión a las protestas que recibió ayer en Castellón, Pablo Casado ha asegurado que quiere ser el presidente de todos, también de “aquellos que no quieren que hubiéramos nacido”, y ha dicho que pondrá a su servicio todos los medios para que, también vivan en “una sociedad libre, como la que los partidos liberales y conservadores han garantizado aquí en España y en todo el mundo, ahora y siempre”.
El dirigente popular ha denunciado que el PSOE vaya de moderado y diga que el PP crispa mucho “por decir la verdad” en temas como la negociación con los independentistas. Asimismo ha añadido que, “por mucho que hagan hemeroteca, vamos a hacer una campaña en positivo que supere estos ocho meses en blanco y negro”, con un PP que quiere ser el partido de todos y “no enfrentar a nadie”, comprometido con la España real y con las políticas que la gente quiere escuchar.
“No van a encontrar aquí un partido retrógrado, ni que proponga cosas que dividan. Aquí van a encontrar al gran partido de todos los españoles, al que no juzga, pero ayuda; al que no penaliza, pero apoya; al que no hace proclamas, pero hace cosas que hace falta resolver en España”, ha concluido.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
