España
Pablo Casado: un miserable rufián sin paliativos: el vídeo que desmonta su inmunda traición a Abascal
Que las relaciones entre el Partido Popular y VOX, después de la moción de censura planteada por Santiago Abascal al Gobierno de Pedro Sánchez, están rotas resulta tan obvio como que la derecha no volverá a gobernar España si no unifican sus listas y sellan un pacto electoral.
Uno de los mantras que se han extendido en los últimos tiempos es que la mejor noticia para Sánchez, coinciden en ello muchos analistas, es la irrupción de VOX en el Congreso, argumento que puede ser discutible pero lo que admite discrepancias actualmente es que las relaciones, hoy, entre los dos principales partidos de la derecha atraviesan su peor momento.
Son muchos los ataques que el PP ha recibido, y viceversa, en las redes sociales tras el discurso de Pablo Casado contra Abascal. Pero hay un vídeo, difundido en redes por el entorno de VOX, que se lleva la palma y en el que se ataca personalmente a Casado desmontando el principal argumento esgrimido en el Congreso por él: “esta moción no la dispara contra el Gobierno sino contra el partido que le ha dado trabajo 15 años”.
El vídeo arranca con esa declaración de Pablo Casado durante la moción de censura e inmediatamente responde, con documentos periodísticos de la época (fundamentalmente del archivo de TVE) que recuerdan que el ahora líder de VOX comenzaba su aventura política, con 23 años, siendo concejal en Llodio (Álava) porque el PP no encontraba candidatos.
Los autores del vídeo se preguntan entonces: “¿Que su partido no encontraba candidatos para el cargo? ¿dónde estaba Pablo Casado?«.
Televisión Española decía entonces que el joven ya “estaba amenazado por ETA”. Los argumentos a favor de Abascal y contra el PP continúan durante más de 8 minutos. Alternando imágenes del acoso sufrido en su toma de posesión como edil, el vídeo pregunta “y mientras esto pasaba… ¿Dónde estaba Pablo Casado entonces?”.
Cuestión que responde un par de minutos después –ofreciendo imágenes de agresiones durante el pleno municipal- con una afirmación sobreimpresionada en el vídeo: “mientras Santiago Abascal tomaba posesión en Llodio, Pablo Casado estaba ejerciendo plácidamente el cargo de asesor del Consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid”.
El vídeo, alternando la intervención de Casado en el Congreso, compara a Pablo Casado con Abascal: “Pablo Casado tenía entonces 23 años y aún no había acabado la carrera de Derecho pero ya estaba contratado como asesor jurídico”. Una entrevista a un profesor universitario del líder de VOX confirma cómo le impresionó verle escoltado mientras que en sobreimpresión aparece irónicamente: “Pero seguro que Pablo Casado también sufría amenazas de muerte y acoso de sus compañeros de universidad”.
El vídeo continua destacando las amenazas a Abascal y no esquiva el terreno de lo personal contra Casado, llegando a emitir las declaraciones del director de su Colegio Mayor que afirmaba haberle dicho en numerosas ocasiones “Pablito, menos política y estudia”.
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
