España
Pablo Iglesias elige a Alberto Rodríguez, «el Rastas», como sucesor de Echenique y número tres de Podemos
El diputado canario Alberto Rodríguez sustituirá a Pablo Echenique al frente de la Secretaría de Organización de Podemos, mientras que Idoia Villanueva se ocupará de la Secretaría de Internacional que deja Pablo Bustinduy.
Según han informado a EFE fuentes de la dirección de la formación morada, el extrabajador petroquímico conocido como El Rastas será el nuevo número tres del partido tras la decisión de Pablo Iglesias de apartar a Echenique del área que dirigía desde que en 2016 relevó a Sergio Pascual.
Alberto Rodríguez era miembro delConsejo Ciudadano Estatal (CCE) pero no formaba parte hasta ahora de la Ejecutiva y fue en la pasada legislatura el portavoz de la comisión de Empleo y Seguridad Social así como de la de Industria, Energía y Turismo en el Congreso de los Diputados.
El diputado canario se convirtió en protagonista inesperado de la sesión de investidura de 2015 porque las fotos de su pelo poblado de rastas se hicieron virales.
Su participación activa en movimientos sociales de la isla y su experiencia en el movimiento obrero como representante sindical se suman a una reivindicación de la necesidad de adaptar el discurso de Podemos a los distintos territorios frente a una organización centralizada.
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El líder de Podemos ha decidido realizar una reestructuración en la cúpula de la formación morada que conlleva la salida de Pablo Echenique, quien, sin embargo, se pondrá al frente de la Secretaría de Acción de Gobierno y se ocupará de las negociaciones con el PSOE.
La dirección de Podemos abordará estos cambios en una ejecutiva del partido convocada para este jueves, antes de que Pablo Iglesias asista a la ronda de consultas con el rey Felipe VI.
El sábado, el Consejo Ciudadano Estatal (CCE) debe rubricar estos cambios propuestos por el secretario general.
La reestructuración de la dirección se anuncia en medio de un cuestionamiento al liderazgo de Iglesias por parte fundamentalmente de Podemos Andalucía y también de otros sectores críticos del partido, entre ellos el exsecretario general de Madrid Ramón Espinar.
En este ciclo electoral, Podemos ha pasado de 71 a 42 diputados en el Congreso y ha desactivado prácticamente todo su peso municipal al perder todas las alcaldías del cambio excepto Cádiz, además de caer en todas las autonomías y obtener solo 6 eurodiputados frente a los 11 que sumaron cinco años atrás Podemos e Izquierda Unida.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
