España
Pánico en Moncloa: nuevas pruebas de los exabogados de Pablo Iglesias sobre la corrupción en Podemos
David Lozano.- El caso de los exabogados de Podemos, despedidos por orden directa de Pablo Iglesias, no está cerrado por mucho que así lo deseen en la formación morada y en la mismísima Moncloa.
Tal y como han confirmado a Periodista Digital fuentes conocedoras del caso y próximas a los exletrados de Iglesias, José Manuel Calvente y Mónica Carmona están dispuestos a continuar la batalla que en su día comenzaron al ser despedidos de la formación a finales del pasado año.
Los exempleados del partido Pablo Iglesias se habrían opuesto a unas determinadas prácticas no solo del funcionamiento de la organización sino del comportamiento de sus dirigentes que presuntamente se corresponden con comportamientos irregulares y prácticas corruptas para conseguir ‘sobresueldos’.
Tal y como aseguran las mismas fuentes, tanto Calvente como Carmona tendrían ahora en sus manos –y listas para entregar en sede judicial- nuevas pruebas que acreditarían las supuestas corruptelas de la cúpula de Podemos, prácticas habituales encaminadas a engordar sus salarios.
Los exabogados, en su día, descubrieron que este pago de sobresueldos habría sido algo habitual dentro de la formación morada, en el que algunos cargos habrían presentado justificantes de desplazamiento inflados e, incluso, falsos, para cobrar más.
Decenas de cargos de la formación de Pablo Iglesias habrían empleado esta fórmula a través de recibos de taxis que no correspondían con los viajes reales. Mediante esta fórmula, en la que supuestamente se falseaban los trayectos, se aumentaba artificialmente el recorrido o se colaban recibos de taxis que no correspondían con viajes reglamentarios, se abonaban cientos de euros extra a decenas de trabajadores.
Ahora, los exletrados de Podemos, tendrían las pruebas definitivas sobre estas graves irregularidades, sabidas y permitidas por la dirección de Pablo Iglesias. Los letrados advirtieron al Departamento de Finanzas de Podemos, pero no recibieron contestación alguna.
Al poco de conocerse el despido, José Manuel Calvente aseguró que los verdaderos motivos de su destitución radicaban en que habían descubierto el pago de sobresueldos irregulares en la formación morada. Concretamente señaló dos casos, el del tesorero y el de la gerente, que, siempre según su versión, percibían 900 euros extra de manera ilegal y fiscalmente opaca. Pero esas prácticas se extendían también, presuntamente, a muchos de los diputados del partido de Iglesias.
En su día también prometía que pondría las pruebas que obran en su poder a disposición judicial para que se investiguen a fondo y ahora, cuando la Justicia poco a poco recobra la normalidad tras el estado de alarma, ha llegado el momento de presentar esos papeles no solo para que se determine ilegal el despido sino también para que se puedan derivar las consecuencias legales de estas prácticas de muchos dirigentes de Podemos.
Las mismas fuentes consultadas aseguran que este caso ha «encendido todas las alarmas» en la presidencia del Gobierno, especialmente en el ‘socio’ de Iglesias, Pedro Sánchez.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
