Opinión
«Para el PP su enemigo real es VOX, porque tiene una alternativa real y le quita los votantes que han engañado tanto tiempo» Las «píldoras» de Pío Moa que explican porqué NO hay que votar PP

Si votas a VOX apoyas también a Ayuso. Si votas a Ayuso apoyas también al Casado, el del Master. Que se jacta de entenderse bien con el Doctor. Dos intelectuales.
**Para el PP el PSOE y los separatistas solo son rivales políticos con los que entenderse. Su enemigo real es VOX, porque presenta una alternativa real y le quita votantes a quienes ha engañado tanto tiempo.
**Dice Casado el del Máster que “el pluripartidismo es lo peor que ha pasado en diez años”. Añora el bipartidismo que conducía a España a la disgregación, el totalitarismo, la pérdida de soberanía y el golpe de estado permanente. El masterizado quiere rematar la faena, que VOX le está obstaculizando.
**El hombre del Máster calcula que si gana Ayuso, él sacará el beneficio político para sustituir al Doctor en la Moncloa y sobre todo para hundir a VOX.
**El Ayuntamiento del PP de Almeida, el tontín LGTBI, de memoria histórica y demás, ya está saboteando la campaña electoral de VOX, impidéndole empezar en Vallecas.
**VOX puede cometer un grave error si persigue la verdad sobre el franquismo. No le va a ganar ningún voto y le puede costar muchos. Al respecto le basta con condenar la memoria histórica como totalitaria y permitir la expresión de la verdad sobre el pasado. En esto consiste la democracia, precisamente, que otros intentan aplastar. Sanear la democracia pasa por recuperar la historia.
**Un timador de esquina conocido por “el Coletas” o por “el Psicópata (autorreconocido) de Galapagar”, quiere imponer su “educación afectivo-sexual”, como llama a la corrupción de menores. Cualquier día lo vemos en vídeos practicando sus aficiones.
**Me pregunta un lector por qué España se ha vuelto tan irrelevante internacionalmente. Le contesto: “Creo que no importa mucho ser irrelevante, siempre que se mantenga la independencia. Suiza o Noruega son irrelevantes en el plano internacional, pero están bastante bien. Lo primero, en España, es recuperar la historia, que ha sido masacrada por unos y otros. Y recuperar una política internacional, que ha dejado de existir desde Franco. Pasamos por una pésima época llena de desmanes que se pretenden encubrir bajo capa de una supuesta democracia. Y, como pasa siempre en la historia, o hay una resistencia y una respuesta o no la hay. Por ahora la hay, pero muy débil”. A esto tendría que añadir: “De todas formas, España está en distinta posición que Noruega o Suiza, por dos razones: su posición geoestratégica es por sí misma muy relevante; y sobre todo su idioma es uno de los más hablados del mundo, base de una cultura que en otro tiempo fue de la mayor importancia y en principio puede volver a serlo. Esto carga a España con responsabilidades y posibilidades de las que tratan de huir sus gobiernos”.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






