Sucesos
Pasará en España en cualquier momento: Cuatro argelinos, entre los detenidos por el asesinato de una niña de 12 años en París
La cabeza de la niña había sido prácticamente separada del cuerpo.
Conmoción en Francia. Una niña de 12 años fue encontrada sin vida en un baúl en el patio de su casa en el distrito XIX de París el pasado viernes. Algunas investigaciones apuntan a que podría estar relacionado con el tráfico de órganos.
Mientras volvía del colegio a su casa el viernes por la tarde, Lola, de 12 años de edad, fue asaltada por una mujer. No se le volvió a ver con vida. Por la noche, tras varias horas buscando a la pequeña, ésta apareció muerta en un baúl de plástico en el patio del edificio donde viven sus padres.
Durante la noche, los investigadores detuvieron a tres personas cerca de la escena del crimen. Al día siguiente, una mujer fue arrestada en Bois-Colombes (Hauts-de-Seine), cerca de París. Ésta última fue vista por las cámaras de videovigilancia tratando de interpelar a la niña. También fueron detenidas otras dos personas más. Queda por determinar el papel de cada uno de los seis detenidos. Según informa Le Parisien, todos los sospechosos habrían nacido en Argelia.
El padre de la víctima denunció la desaparición de la niña al no regresar ésta del colegio. A las 11 de la noche, un vagabundo informó a la policía del hallazgo de una caja que contenía el cuerpo de la niña en el patio interior de un edificio en el noreste de París. El cuerpo de Lola estaba oculto por telas, según fuentes cercanas al expediente. Junto a la caja había dos maletas de mano. Una autopsia realizada el sábado estableció que la víctima murió por asfixia, señala Le Figaro. Los primeros hallazgos también señalaron que la cabeza estaba casi desprendida del cuerpo. El mismo medio apunta a que el caso podría estar relacionado con el tráfico de órganos.
“Estamos tristes esta mañana. Mi hija lloró, no ha dormido en toda la noche. Conocía a Lola, había ido varias veces a su casa en sus cumpleaños. Ya no hay confianza en el barrio. Mi mujer o yo, estaremos ahí, presentes, todas las mañanas y todas las tardes”, confiesa preocupado un padre del colegio al que iba la víctima.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
