España
Pedro Sánchez se desinfla tras la perentoria advertencia de sus Amos en Bruselas: suplica al PP «negociar desde hoy mismo, otra vez» la renovación del CGPJ
El presidente del Gobierno insta a Casado a negociar «hoy mismo» un acuerdo sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial y retirar la polémica reforma pactada con Podemos.
Tras el toque de atención que dio Bruselas el jueves al Gobierno por su propuesta para reformar la ley del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Pedro Sánchez pasó toda la presión al Partido Popular y a Pablo Casado para que se avenga a negociar su renovación y así retirar la polémica proposición de reforma pactada con Podemos.
«Esto tiene fácil solución si el PP vuelve a la senda de la responsabilidad de Estado y de sus obligaciones constitucionales, y se sienta a negociar», afirmó el Presidente del Gobierno tras la última jornada del Consejo Europeo de este viernes en Bruselas.
Sánchez insistió en que el Ejecutivo está dispuesto a negociar con Casado «hoy mismo si quiere» para llegar a un acuerdo y acabar así con «el bloqueo absoluto del PP» en la renovación del órgano de los jueces. El líder socialista mostró su predisposición a hacer concesiones, pero señaló que «lleva dos años esperando a Casado» para la renovación y en este tiempo llegaron a dos acuerdos que «los rompió el PP de manera unilateral, el último en agosto que estaba cerrado al 99%». «Nosotros estamos dispuestos en base a los términos del acuerdo de julio a volver a sentarnos y desatascar el bloqueo de esta situación ya», insistió.
La nueva oferta de Sánchez a los populares para negociar la renovación del CGPJ llega después de que el jueves el portavoz de Justicia de la Comisión Europea, Christian Wigand, advirtiera de que el Ejecutivo comunitario estaba «siguiendo de cerca los acontecimientos» sobre la reforma propuesta por PSOE y Podemos, algo que provocó un fuerte revuelo al ser interpretado como un posible toque de Bruselas al Ejecutivo español. Sánchez no quiso entrar a valorar el comunicado de la Comisión y se limitó a mostrar «respeto absoluto» al brazo ejecutivo comunitario.
Documento de la UE
La Comisión Europea se refirió además al Informe sobre el Estado de Derecho publicado recientemente. En este documento, Bruselas urgía a España a renovar el CGPJ subrayando la necesidad de reducir la influencia del poder legislativo o ejecutivo sobre el poder judicial para despolitizarlo y fortalecer su independencia.
Sin embargo, la propuesta presentada esta semana en el Congreso por PSOE y Podemos va precisamente en la dirección contraria, al rebajar las mayorías en el Congreso y Senado para la elección de los vocales y recortar las atribuciones del CGPJ cuando entra en funciones tras finalizar su mandato de cinco años.
La proposición de los partidos del Gobierno de coalición no ha podido llegar en peor momento, justo cuando la negociación entre la Eurocámara y el Consejo para desbloquear los fondos europeos sigue encallada, precisamente por la cláusula para retirar las ayudas a los países que violen los principios del Estado de Derecho (Rule of Law). La reforma planteada socavaría estos principios y podría acabar dificultando la llegada de las ayudas europeas a España.
El PP respondió rápidamente a la oferta de negociación de Sánchez. En este sentido, el PP reiteró sus condiciones para ello. En primer lugar, que el Gobierno retire la reforma, «ya que es contraria a la Constitución y a los Tratados Europeos, y que va contra la independencia judicial y la separación de poderes». En segundo lugar, reclamó que Podemos «no tenga nada que ver en este proceso como partido imputado [ante los tribunales] que arremete contra el Poder Judicial y contra el Rey».
Es una clara referencia a las críticas a la monarquía que han hecho el vicepresidente de Asuntos Sociales, Pablo Iglesias, y el ministro de Consumo, Alberto Garzón. Por último, los populares instaron a Sánchez a aceptar su reclamación de «despolitización del proceso de renovación del poder judicial que llevamos planteando durante meses».
Además, la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y la Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFV) acordaron este viernes que no acudirán a las reuniones que convoque el Ministerio de Justicia mientras se mantenga la Proposición de Ley.
En un comunicado, ambas asociaciones resaltaron que en defensa de la independencia judicial han decidido «no acudir a las reuniones convocadas ni a las reuniones que ulteriormente se organicen por el Ministerio de Justicia para los próximos días».
Además, advirtieron al Gobierno de que no se puede hablar de planes de choque o proyectos de reforma «con quien justifica, promueve y apoya un proyecto de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que ataca de plano a la independencia judicial» y ubica a España «fuera de los valores y estándares europeos de separación de poderes».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
