España
Pedro Sánchez se ríe de los españoles: «2018 ha demostrado que una España mejor es posible»
Pedro Sánchez sigue viviendo en su propia realidad paralela. O tal vez los excesos de fin de año en su casoplón canario. El presidente del Gobierno ha felicitado el año a sus seguidores en Twitter con un mensaje en el que afirma que 2018 «ha demostrado que una España mejor es posible» y que arranca «un año lleno de oportunidades para seguir avanzando en igualdad, concordia, regeneración y justicia social».
«Mis mejores deseos para 2019. #FelizAño», escribe el jefe del Ejecutivo que, al igual que los ministros de su gabinete y los distintos ministerios, ha cambiado su foto de perfil en las redes sociales para mostrar el logotipo de la Agenda 2030, una iniciativa cuyo objetivo es concienciar sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El presidente del Partido Popular y líder de la oposición, Pablo Casado, lanza «un brindis por la concordia, la convivencia y la unidad para lograr juntos una España fuerte con oportunidades para todos» en su felicitación del nuevo año en Twitter.
Los dirigentes de los principales partidos han aprovechado esta red para desear felicidad a los españoles en el año que acaba de comenzar.
«Quiero desearos feliz año nuevo a todos y todas. A quienes pasáis esta Nochevieja en familia o con amigos y a quienes la pasáis en soledad, a quienes disfrutáis de unos días de descanso y a quienes os toca limpiar mesas», ha escrito Pablo Iglesias, líder de Podemos.
Su socio de coalición, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, aprovecha además su felicitación para agradecer su labor «a todas las personas que durante 2018» han «levantado la bandera de la lucha social para hacer de nuestro país un sitio mejor para las familias trabajadoras y las clases populares».
Por último, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, se muestra convencido de que en 2019 «pasaremos página del sanchismo y abriremos una nueva etapa con más igualdad, más libertad y más unión».
«Por que no perdamos la ilusión, por un futuro mejor y por una España de ciudadanos libres e iguales. ¡Feliz 2019 a todos!», es la felicitación de Rivera en Twitter.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
