Connect with us

Deportes

Piden 40 años de cárcel para los exjugadores de la Arandina acusados de agresión sexual

Redacción

Published

on

La Fiscalía pide penas que oscilan entre 38 y 40 años de cárcel para cada uno de los tres exjugadores de la Arandina C.F. a los que acusa en total de un delito contra la libertad sexual, otros dos de agresión sexual a menor de 16 años y un cuarto delito de agresión sexual «continuado» a menor de 16 años.

El Ministerio Público dirige así su escrito de calificación provisional contra los procesados Carlos Cuadrado «Lucho», de 24 años; Víctor Rodríguez «Viti», de 22 y Raúl Calvo, de 19, todos ellos arrestados en diciembre de 2017 por hechos ocurridos un mes antes, han informado fuentes de la Fiscalía.

En el escrito, la acusación pública considera que los tres procesados mantenían contactos telefónicos y mediante redes sociales, sobre todo por Whatsapp, desde septiembre de 2017 con una menor de edad, de 15 años, a la que conocían con anterioridad y cuya edad sabían, con el fin de convencerla para mantener relaciones sexuales con ellos.

Fue el 24 de noviembre de 2017 cuando la menor acudió al domicilio de los tres encausados donde, después de una conversación, fue obligada a mantener relaciones sexuales con todos ellos en el salón de la casa, para seguidamente ser de nuevo obligada por uno de ellos, Raúl Calvo, a soportar otra relación sexual en un dormitorio de la vivienda, sostiene la Fiscalía de Burgos.

Para el Ministerio Público, los hechos constituyen un delito contra la libertad sexual, un delito continuado de agresión sexual a menor de 16 años y otros dos delitos de agresión sexual, en ambos casos también a menor de 16 años.

Establece que los tres procesados son supuestos autores de un delito contra la libertad sexual, mientras que del delito continuado a menor de 16 años acusa a Raúl Calvo como autor y a los otros dos procesados como cooperadores necesarios, en relación con el delito cometido en el salón de la casa.

De uno de los delitos de agresión sexual a menor de 16 años considera autor a Carlos Cuadrado y cooperadores necesarios a los otros dos jóvenes, mientras que del otro delito con la misma tipificación establece como autor a Víctor Rodríguez y como cooperadores necesarios los otros dos.

Para Raúl Cuadrado «Lucho», demanda en total cuarenta años de cárcel, de los que un año corresponde al delito contra la libertad sexual, quince al delito continuado a menor de 16 años y doce años a cada uno de los otros dos delitos de agresión sexual.

Además de las penas de cárcel, reclama la prohibición de que el encausado se comunique por cualquier medio con la víctima y que se acerque a ella a menos de mil metros durante dieciséis años por uno de los delitos de agresión sexual, mientras por el otro solicita las mismas prohibiciones de comunicación y de aproximación, pero por un periodo de trece años.

La Fiscalía pide para Carlos Cuadrado «Lucho» un total de 39 años de prisión, de los que uno tiene que ver con el delito contra la libertad sexual, catorce con un delito de agresión sexual a menor de 16 años y doce años por agresión sexual continuada a menor.

Por el otro delito de agresión sexual a menor de 16 años demanda doce años de cárcel, además de solicitar también la prohibición de acercarse y comunicarse a la víctima por un total de veintiséis años.

Para el tercer procesado, Víctor Rodríguez «Viti», el ministerio público solicita una pena global de 38 años de prisión, distribuida en un año por el primero de los delitos, catorce por agresión sexual a menor de 16 años, doce por delito continuado de agresión sexual y otros doce años por el otro delito de agresión sexual a menor de 16 años del que le acusa.

En este caso, la solicitud de prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima suma veintiséis años.

La Fiscalía pide también diez años de libertad vigilada para cada encausado y, como responsabilidad civil, pide que los procesados indemnicen conjunta y solidariamente a la menor, a través de sus padres, en 50.000 euros por el daño moral causado y solicita imponer además a Raúl Cuadrado el pago de una indemnización de otros 20.000 euros a la víctima por el daño moral causado.

Pide también la acusación pública que el juicio que se celebre se desarrolle a puerta cerrada para la protección de los menores intervinientes en el proceso.

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deportes

Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy

Redacción

Published

on

zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.

La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.

Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.

También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.

Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.

En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.

La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).

Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.

Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.

 

Continue Reading
ALERTA NACIONAL