Opinión
Pocas y deficientes ayudas del Gobierno. Por Jesús Salamanca Alonso
«Seguimos sin saber cómo y en qué el Gobierno español se gasta los 140.000 millones de fondos UE», en palabras de la presidenta de Control Presupuestario del Parlamento Europeo
El Gobierno fracasa con las cantidades de las ayudas a los afectados por la DANA y fracasa, también, con el modelo de ayudas porque son escasas y hay que devolverlas. Transcurrido mes y medio desde la catástrofe comprobamos la inutilidad del Gobierno del dictador Sánchez. Su huida, como conejo con el rabo entre las patas, ya nos hizo pensar que el establecimiento de ayudas no sería de buena fe, sino vengativo para hacer ver a los valencianos que no se le puede hacer lo que el pueblo de Paiporta hizo al felón y psicópata presidente.
Maldita condición humana la de los dictadores, que se dejan arrastrar por venganzas adquiridas y odios infundados. Razón tenía la prensa internacional cuando titulaba que España tenía Estado, pero no tenía Gobierno. Tenemos un Maduro en potencia, pero muy avanzado en su estado de represión y venganza. Tan sólo le falta eso de «¡Exprópiese!» y, cuando veas pelar las barbas del vecino, remoja las tuyas por si acaso.
Y si las ayudas del Gobierno a los afectados por la DANA están siendo un fracaso en tiempo y forma, no entendemos que no copie el Gobierno felón de las ayudas de la Comunidad valenciana, como tampoco entendemos que el presidente valenciano esté noche y día trabajando por y con los afectados mientras Sánchez se va de vacaciones con su «catedrática de la estupidez» a Cerler y se mofa de los afectados por la DANA.
Él no ha sido uno de los afectados y ya da por resuelto el problema del fango; debe ser que como lleva años enfangado, cree el ladrón que todos son de su misma condición, y no es así. Menos mal que la Unión Europea ha contemplado un importante paquete de medidas económicas para Valencia, pero buscan la fórmula idónea para que ese dinero vaya directamente a la Hacienda valenciana y en vez de al sospechoso Ministerio de Hacienda de la mojigata y ya candidata a la secretaría general de Andalucía, María Jesús Montero.
Si alguien tiene dudas sobre por qué el departamento de Control Presupuestario de la UE no quiere mandar dinero, que pueda ser malversado por el Gobierno Sánchez, es porque la corrupción ha llegado a Europa en forma de abundante documentación y Sánchez ya es un trilero de medio pelo y perfecto aprendiz del dictador bolivariano y del ‘soplagaitas’ circular e integral, Rodríguez Zapatero. «Seguimos sin saber cómo y en qué el Gobierno español se gasta los 140.000 millones de fondos UE», en palabras de la presidenta de Control Presupuestario del Parlamento Europeo, Monika Hohlmeier. En cuestiones de dinero, a España se le mira de reojo y con testigos; veremos lo que sale de la República Dominicana y de los 59 viajes personales todavía sin declarar y que se hicieron con el Falcon sin ser viajes oficiales. ¿Qué pintaba el Falcon en aeropuertos apartados y secundarios, semiescondido, en República Dominicana?
La falta de transparencia lleva a estas situaciones recambolescas, pero los sanchistas y mal llamados socialistas no lo llaman corrupción, sino seguridad nacional. ¿Y saben cómo llaman a la falsa catedrática en el mundo de la prensa? ¿Saben de dónde sale eso de Begoña “Pelela” Gómez? Llamen a Valderas (León) y allí les dan todo tipo de explicaciones, a la vez que se “descojonan” de la familia apodada «los peleles». Y de paso prueben el bacalao de El Gatito, Zoilo o Rebeco, aunque eso no entre en las ayudas del sospechoso Gobierno.
El mafioso y trilero Gobierno del sátrapa Sánchez, discípulo del consumado dictador, Nicolás Maduro, no sólo da vergüenza con solo escribir su nombre, sino que lo es en sí mismo y para cualquier ciudadano que se califique de honrado. Lo es en la cuestión de ayudas y también en cuanto a gestión e inútil en la defensa de la ciudadanía. «¡Llámame perro, pero sujétame el colchón en Moncloa!», al decir de socialistas que estuvieron a la altura de la democracia y escribieron dignamente en la pizarra de Suresnes.
El dictador Sánchez — hoy adorador del franquismo en agradecimiento– enreda con cuanto toca: lo ha hecho siendo el UNO de la trama mafiosa; lo hace con Víctor de Aldama, Ábalos, Koldo, con los golpistas, independentistas, nacionalistas, terroristas y hasta con el fiscal general del “Establo”; lo hace además con el extrarremunerado y tramposo puesto de su hermano e incluso con la «cátedra» de su excelencia la exjefa del África Center. Y sigue enredando. ¿Cómo? Comento una sola cuestión para que juzguen.
Si han seguido de cerca el lío de las aseguradoras de MUFACE, la racanería del Gobierno y la deserción de Adeslas y DKV aludiendo a pérdidas en su gestión, comprobarán que Óscar López da palos de ciego y patadas al aire. ¿Qué esperaban de un fracasado como él en todos los ámbitos políticos de Castilla y León, desde la secretaría general del PSOE-CyL a las Cortes de Castilla y León? ¿Y Paradores…? Cualquier político responsable y formado hubiera resuelto el tema de MUFACE en tres cuartos de hora, pero éste…no arregla ni el lavabo de su casa. MUFACE sólo es «inviable» con la actual racanería del Gobierno y los palos en las ruedas de la rubia de bote que llaman en mofa, Yolanda «Varufakis»
El Gobierno sigue sin asimilar que su oferta para una sanidad de calidad es cutre, rastrera, miserable y tendenciosa. Pero está a tiempo de enterarse de lo que vale un peine. La Unión Europea lo va a resolver y quedarán Sánchez y López como el tonto del baratillo. ¿Apostamos? Ni el regalo de los fondos de la UE saben gestionar: «Iremos a España porque el Gobierno no nos dice dónde están los fondos de recuperación», en palabras de la ya mencionada, Monika Hohlmeier, jefa del equipo del Parlamento Europeo que va a volver a interrogar al Ejecutivo sobre el destino del dinero.
Tiene muy claro Hohlmeier que «rebajar la malversación abre la puerta a la corrupción política». Tan claro como lo tenemos los ciudadanos, pero no quienes se corrompen. No quieren puertas cerradas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
