España
Sánchez coordinó el «atentado» contra Díaz Ayuso. Por Jesús Salamanca Alonso

«El objetivo era dañar a la presidenta de Madrid. Eso no es hacer política, sino atentar contra la dignidad de un contrincante político».
Nadie duda que a Begoña Gómez le ha pillado el carro de las falsedades, las mentiras y los silencios. Mientras las oscuras peripecias de ella pueden acabar con el recorrido político de su compañero de fatigas y conocedor del devenir bajo sospecha, el presidente puede llegar a ver cómo ella es condenada por meter la mano donde no debe y por falsear cuanto la relaciona con la UCM (Universidad Complutense de Madrid), con los viajes a República Dominicana, con el África Cénter, la apropiación indebida y con la extendida trama de Víctor de Aldama y demás aprovechados del Erario Público.
Triste es reconocer cómo se ha deteriorado la imagen de la UCM desde que la «catedrática» falsaria ha extendido la relación de ella con la citada UCM, en palabras de un periodista y exalumno de esa universidad. No por eso la citada universidad debe generar menos credibilidad que el Tribunal Constitucional, ni más desprecio que la Fiscalía general del “Establo”. No fallan las instituciones, sino las personas que las regentan, que son quienes las hacen entrar en barrena, como veremos más adelante.
Han intentado aventar el «tanto monta» confundiéndose con los Reyes Católicos. No hay más que analizar las fotos de Sánchez en actos donde Felipe VI es protagonista: la mirada de odio y envidia le superan al felón, así como su forma de exposición verbal. Confieso que muchos hemos cogido el tranquillo a su mirada y dicción, además de cuándo miente con más intensidad y desparpajo. A capturar eso nos enseñó la ínclita doña Isabel Díaz Ayuso, magistral dirigente autonómica y progresista a la que las “donas” de la siniestra política les complacería ver como a Lady Godiva en el óleo sobre lienzo de la Herbert Art Gallery.
Fieles a la realidad política hay que constatar que, a pesar de la envidia y odio que suscita entre lo más ignorante y siniestro de la sociedad madrileña, ella sube en votos y escaños, en tanto que el socialcomunismo se derrite como el hielo en agua hirviendo. Sírvanos como ejemplo la última encuesta sobre la intención de voto en Madrid: el PSOE cae de forma espectacular tras los intentos de Pedro Sánchez de inutilizar y afear Madrid (Óscar López lo empeorará, como de costumbre), al igual que Más Madrid se queda como residual en la Comunidad, a la vez que no obtiene concejales en el Ayuntamiento que hoy preside Almeida.
Pero volvamos al fiscal general, que es muy divertido su clan arropado por el mentidero clonado de «Moncloaca», fábrica de bulos y fangos permanentes para desviar la realidad de la corrupción, la prostitución que arrasó en el PSOE con los “diputeros” del Congreso y Tito Berni, el ocultamiento de los fondos europeos (hoy investigados), el abandono de Valencia tras la DANA, la nula transparencia y fechorías con el Falcon, la condonación de muchos millones al chavismo sin consultar con las Cortes españolas…y ahora con el abanderamiento del «francosanchismo»o «francomodín» para tapar corruptelas, ignorar a la mafia criminal sanchista y blanquear sus pactos con independentistas de cavernario cuño, golpistas con «españolfobia», nacionalistas acomplejados, terroristas trajeados y comunistas de medio pelo.
Hoy comprobamos cómo la investigación sobre los trucos y trampas del sanchismo contra el novio de Ayuso se ha acercado hasta el marido de la «catedrática» y carece de puerta de salida, bien es verdad que en Sánchez muchos vemos a un Nicolás Maduro desesperado, incluso haciendo el papel de Rodríguez Zapatero y disfrutando de la traición a España en busca de un ilícito enriquecimiento, a la vez que cierra los ojos a la injusticia, la miseria, la catástrofe natural de la DANA y el desprecio a los españoles encarcelados por Maduro y Diosdado Cabello, recibiendo prebendas patrimoniales (caso Zapatero) procedentes de la injusta e ilícita expropiación al pueblo (consumado latrocinio).
No es ningún secreto que la filtración del mal llamado ‘caso Ayuso’ implica a Moncloa; algo repugnante que en cualquier país democrático haría que dimitiera el presidente, pero en España no hay presidente digno, ni transparente, ni sincero, ni trabajador, ni con una mínima carga de ética y dignidad. Estamos ante una mafia enloquecida y un sospechoso trilero, a quien el pueblo llama «sinvergüenza» y cosas peores de las que no se apeará mientras ocupe «Moncloaca», vaguee como hasta ahora y se atrinchere tras sus habituales mentiras, fraudes a la ciudadanía y enrocamiento en la poltrona para no tener que estar permanentemente en los tribunales.
«El juez instructor señala una clara finalidad política en la filtración y apunta directamente a Presidencia del Gobierno», en palabras de una de mis fuentes dignas de total crédito. No hay duda de que los cascos del derribo ya le caen encima al felón y a su falsa «catedrática» de la Complutense. El Tribunal Supremo lo tiene claro y los indicios parecen no generar dudas en el caso del fiscal general, García Ortiz. Tampoco hay dudas para el ínclito instructor, el juez Hurtado. En pocas palabras: el círculo más cercano a Sánchez está tembloroso y en barrena, incluso lleva dos semanas que al miccionar no echa gota.
La dañina información sobre el novio de la presidenta, Díaz Ayuso, no hay duda de que salió de la fiscalía de García Ortiz, subió a presidencia del Gobierno, se transmitió a Juan Lobato para hacer daño en la Asamblea madrileña (recuérdese la honradez de Juan Lobato al dirigirse al notario tras desconfiar de Sánchez y su aborregado equipo) y se publicó en «hojas parroquiales del PSOE», cuidadamente subvencionadas por el poder sanchista, y con dinero público, cuyo objetivo es ser altavoz del fango presidencial y del bulo gubernamental del que tanto saben los Óscar ministeriales, la chiki estrellada, la pelota de Pilar “Juergas”, el “mortadelo” Bolaños, el “sui géneris” ministro del Exterior, la ME-MA de Sanidad… Y SUMAR aplaudiendo como focas hasta ver.
La evidencia ya no ofrece dudas: el objetivo era dañar a la presidenta madrileña cuanto antes y lo más posible, así como herirla de muerte política. Y para ello se advierte con claridad la implicación coordinada desde presidencia del Gobierno.
Eso último no es hacer política, sino atentar claramente contra la presidenta de Madrid y contra la ciudadanía madrileña.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
