España
Un podólogo de Santander nos alerta del peligro de los zapatos con ruedines
El problema de usar zapatillas con ruedines para niños
Se trata de un calzado que está de moda en el público infantil y como padres sólo vemos el capricho de la diversión de los niños, que se deslizan sobre esos ruedines y se lo pasan pipa. Pero el problema es el pie. En especial, la postura antinatural que hace sufrir a nuestros pies por la elevación pronunciada del talón que supone tener el ruedín en la parte trasera del zapato. La elevación del talón hace que se trasladen las cargas al antepie y esto es muy perjudicial, sobre todo, en la fase de la infancia.

Podólogo en Santander especializado en niños
Un podólogo en Santander especializado en niños, Eduardo Padilla, nos comenta las precauciones que debemos tener en cuenta a la hora de que este tipo de artilugios sean usados por nuestros hijos.
Con los zapatos con ruedines, los parámetros de presión sobre el retropie se alteran, porque se introduce un punto de presión fijo y continuo que es el ruedín. Y la presión aumenta entre un 150 y un 270 % más sobre el talón.

Problemas con el calzado en niños en Santander
Otros problemas son el peso o la rigidez de este tipo de juguete, que se nos puede vender como calzado, pero que claramente no lo es. El peso de las zapatillas con ruedines puede doblar el del calzado verdadero, lo que supone un cansancio extra para el niño y hasta una sobrecarga que incluso se puede trasladar a la espalda. Porque no es una forma de caminar ni mucho menos normal y ellos lo notan más. Y nosotros estamos acostumbrados a ver problemas con el calzado en niños en Santander, pero es que los zapatos con ruedines no son ni siquiera zapatos.
Estamos hablando de un juguete. No de un calzado apropiado para niños y de uso cotidiano, pese a que su uso frecuente se extiende a más del 10% de los pequeños. Por eso el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos alerta sobre las consecuencias del uso prolongado y cotidiano de los zapatos con ruedines.
Visitar al podólogo en Santander o donde nos encontremos
También es un factor negativo la inestabilidad que tiene el niño al andar con este tipo de calzado lúdico. Porque se reduce la superficie de apoyo hasta un 25 %. Y todo esto en una etapa de nuestro desarrollo como personas en que nuestros pies y en general nuestro cuerpo se está todavía formando. Y también es importante recordar que como adultos y, sobre todo, como niños, procede visitar al podólogo en Santander o donde nos encontremos. Aunque no pensemos que hay ningún problema. Los pies son extremidades que aguantan mucho peso y esfuerzo durante todo el día y el año y puede haber patologías o afecciones que no hemos detectado.
La conclusión de todo esto es que debemos cuidar la salud de los pies de los más pequeños y no confundir el calzado normal con juguetes. Que utilicen de continuo zapatos y zapatillas de deporte homologados. Y los niños no deberían usar zapatos con ruedines más de 3 horas a la semana. En caso contrario, podría originarles problemas que luego tienen una solución muy complicada. Y a veces son secuelas irreversibles, todo por un simple juguete que ha sido mal utilizado.

España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
