España
Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, en ‘Alt News’: «El Gobierno está empezando a tensar la cuerda demasiado»
El programa ‘Alt News’ habló hoy con Polonia Castellanos, presidenta de la Asociación Española de Abogados Cristianos (AEAC), una asociación civil fundada en 2008 que defiende en el ámbito jurídico los valores inspirados en el cristianismo.
«Existe una auténtica persecución a los símbolos cristianos y el Gobierno está empezando a tensar la cuerda demasiado», denunció.
“Utilizan como excusa la Memoria Histórica para destruir cruces y símbolos religiosos”, afirmó.
Contra ellos, esta asociación lucha en los tribunales, y también para que no se utilice dinero público “para hacer escarnio de las creencias de los cristianos”.
Además, persigue la “protección de la libertad de los padres” de escoger libremente la educación religiosa que deseen para sus hijos y que se “evite el adoctrinamiento en ideologías destructivas de la persona, como la ideología de género”.
Polonia Castellanos (Valladolid, 1980) estudió derecho “por vocación”, en la Universidad de Valladolid.
En 2008 fundó esta asociación civil que defiende en el ámbito jurídico los valores inspirados en el cristianismo. Entre sus fines se encuentran la defensa de la libertad religiosa, de la vida, la familia y de todos los ciudadanos que ven lesionados sus derechos y libertades por razón de su fe.
Ha llevado a los tribunales al colectivo Femen, a varias clínicas abortistas, a un individuo que escribió “pederastia” con hostias consagradas, a Willy Toledo, a Arcadi Espada, a Manuela Carmena…
En la actualidad tiene más 60 de causas abiertas por motivos religiosos y derecho a la vida.
Uno de sus mayores “éxitos” ha sido que se le revocase el título de entidad de utilidad pública a la Federación de Planificación Familiar, “la filial española de la multinacional del aborto Planned Parenthood”.
También ha recurrido la decisión del Ministerio del Interior de considerar entidad de utilidad pública a la organización ‘Derecho a Morir Dignamente’ de Madrid.
Santiago Fontenla, conductor y director de ‘Alt News’ y Armando Robles, colaborador, han hablado con Polonia Castellanos de las campañas de odio contra los catolicos y de asuntos de tan rabiosa actualidad como el «pin paremtal», entre otros.
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
