Internacional
¡Por fin! Trump anuncia el lanzamiento de «Truth Social» para vencer la censura
La nueva red social hará «frente a la tiranía de las big tech» que han censurado contenidos y a usuarios como el expresidente republicano. Una versión beta será lanzada en noviembre de este año.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que tiene planes de lanzar su propia red social. Se llamará Truth Social y tendrá una versión beta para «invitados» en noviembre de este año. El objetivo es volver a tener contacto directo con sus seguidores para difundir sus mensajes y hacer «frente a la tiranía de las big tech«. Derechos negados por las plataformas tradicionales como Twitter y Facebook al suspenderlo arbitrariamente.
Truth Social estará en funcionamiento total en el primer trimestre de 2022, de acuerdo con un comunicado de Trump Media and Technology Group (TMTG). Esta última también es una nueva empresa del magnate republicano, la cual se encargará de promover la red social.
«Vivimos en un mundo donde los talibán tienen una gran presencia en Twitter, pero su presidente estadounidense favorito ha sido silenciado. Esto es inaceptable».
Nuevo servicio «no-woke»
No queda allí. Trump tiene planes de lanzar TMTG+ un servicio de video con programación de entretenimiento, noticias y podcasts. Los contenidos serán «no-woke» para romper con la moda progresista cada vez más impositiva de canales, marcas y del propio gobierno de Joe Biden.
Dicho proyecto contará con la participación del productor Scott St. John de programas famosos como «Deal or No Deal» y «America’s Got Talent». A su vez, TMTG se combinará con la compañía Digital World Acquisition Corp, permitiéndole cotizar en bolsa.
De esta manera, el empresario estadounidense enfrentará la cultura de la cancelación ejecutada por gigantes de Silicon Valley. Un esfuerzo que ya viene acompañado por recursos legales de parte del equipo de Trump, ya que en julio pasado el republicano interpuso una demanda colectiva contra Twitter, Facebook y Google.
«No hay mejor prueba de que las big tech están fuera de control que el hecho de que prohibieron al presidente de Estados Unidos en funciones», aseveró el exmandatario en ese momento.
Otras trincheras se han ido abriendo paso en el mundo de la tecnología para defender los valores occidentales de la libre expresión y desafiar los monopolios que pretenden imponer las big tech. GETTR, se perfila como una de ellas. Otras son Gab y Parler, pero Android e IOS, el sistema operativo de Apple, eliminaron la posibilidad de descargarlas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
