Internacional
¡Por fin, un hombre valiente! Elon Musk dice que el servicio satelital de SpaceX no bloqueará las noticias rusas: “Lamento ser un absolutista de la libertad de expresión”
Elon Musk, dijo el sábado (5 de marzo) que algunos gobiernos pidieron que el servicio de banda ancha satelital Starlink, de su propiedad, bloquee las noticias provenientes de Rusia, pero el magnate ha dicho que no lo harán “a menos que sea a punta de pistola”.
“Algunos gobiernos (no Ucrania) le han dicho a Starlink que bloquee las fuentes de noticias rusas”, dijo a través de Twitter el sábado. “No lo haremos a menos que lo hagamos a punta de pistola”, y agregó: “Lamento ser un absolutista de la libertad de expresión”.
El ejecutivo multimillonario, que dirige la compañía de vehículos eléctricos Tesla Inc. y la compañía de cohetes SpaceX, no dijo quiénes habían solicitado a Starlink la censura, no obstante especificó que Ucrania no estaba entre esos países.
Un comentarista escribió en respuesta al tuit de Musk que las noticias provenientes de Rusia eran “propaganda”, a lo que el magnate respondió: “Todas las fuentes de noticias son parcialmente propaganda, algunas más que otras”.
Musk ha hecho público su apoyo a Ucrania, el servicio de internet satelital Starlink proporcionado por su compañía espacial SpaceX está activo en Ucrania y la empresa envió antenas y terminales esta semana para restaurar Internet y las comunicaciones.
Anteriormente en un tuit, el magnate escribió que SpaceX había priorizado la “defensa cibernética y la superación de la interferencia de la señal” en ese país.
Las naciones de ambos lados del conflicto toman medidas sobre la prensa y lo que consideran noticias falsas.
La Unión Europea esta semana le quitó las licencias, a las empresas estatales rusas RT y Sputnik para evitar que llegue a occidente información que consideran manipuladas por Rusia.
Mientras que el Kremlin aprobó el viernes una ley que sanciona las noticias falsas que circulan sobre el conflicto armado, que no es considerada una invasión por las autoridades rusas, sino una operación militar especial con el objetivo de desmilitarizar a Ucrania.
El Ministro de Relaciones Exteriores rusos hizo referencia a esto en una conferencia el jueves, cuando indicó que el ejército ruso tiene una “orden muy estricta de usar armas solo contra la infraestructura militar”.
Además, hizo comentó específicamente sobre la censura de los medios rusos diciendo:
“Europa y Estados Unidos están tratando de cerrar cualquier medio de Rusia que cubra lo que está sucediendo en Ucrania, cómo se desarrolla la operación militar especial y cómo el ejército ucraniano, especialmente los batallones nazis, se están comportando con sus civiles”.
Vanesa Catanzaro
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
