Internacional
Fotos, cifras verificadas y testimonios exponen masacre contra civiles en Ucrania
Una fotografía del New York Times muestra a una madre y sus dos hijos asesinados cuando intentaban escapar del ataque de los invasores en la ciudad de Irpin. Cifras verificadas por la ONU ubican en 364 el número de civiles muertos, entre ellos 25 niños.
Este domingo quedó en evidencia la masacre que las tropas rusas están cometiendo contra la población civil en Ucrania. Una fotografía del New York Times muestra a una madre y sus dos hijos asesinados cuando intentaban escapar del ataque de los invasores en la ciudad de Irpin, en las afueras de Kiev. Todo esto ocurría mientras la ONU confirmaba que el número de civiles muertos durante la invasión se ubica en al menos 364, entre ellos 25 niños, según datos verificados. Las cifras reales son “considerablemente más altas”.
Los tres miembros de una familia ucraniana fueron asesinados este domingo en medio de una ráfaga de proyectiles de mortero. El padre quedó gravemente herido. La dantesca escena captada por el lente de la fotoperiodista del New York Times, Lynsey Addario, expone al mundo una realidad que desde el Kremlin se ha intentado desmentir.
En el sitio de la masacre quedó solo el equipaje de estos civiles que buscaban escapar del ataque ruso a Ucrania. Otras fotografías que han circulado en las redes sociales se suman a las evidencias que la comunidad internacional usará, sin duda, contra el régimen ruso, que ya está siendo investigado en la Corte Internacional de Justicia y en la Corte Penal Internacional, en esta última por solicitud de 39 países.
Putin no cumplió
El pasado lunes 28 de febrero, Vladímir Putin se comprometió con su homólogo francés, Emmanuel Macron, a suspender los ataques contra la población civil, las viviendas y las infraestructuras civiles. “Putin confirmó su voluntad de comprometerse en estos tres puntos”, señaló un comunicado de la Presidencia francesa luego de una conversación que se extendió durante una hora y media entre ambos mandatarios, a petición del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
El presidente francés también pidió en ese momento a Putin respetar el derecho internacional humanitario y la protección a la llegada de ayuda humanitaria, según se despende de la resolución que Francia presentó ante el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Nada de esto se ha respetado. Infobae, que se encuentra en Kiev, aseguró este domingo que su corresponsal “vio cómo las tropas rusas están atacando civiles, están atacando las vías de fuga, los corredores humanitarios, las vías de escape no están siendo seguras; cada cinco minutos es necesario agacharse porque se escucha un bombazo y disparos de artillería”.
Datos verificados por la ONU
A las fotografías y testimonios de periodistas de guerra se suman las cifras que presentó hoy la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Según los datos que este despacho pudo verificar, desde que se inició la invasión rusa a Ucrania se han registrado 1123 víctimas civiles, entre muertos y heridos. El número de fallecidos se ubica en 364, entre ellos 25 niños. Entre los 759 heridos que completan este conteo, 41 son menores de edad.
La información reseñada por la agencia EFE precisa que la mayoría ha sido víctimas de armas explosivas de amplio alcance, incluidos tiros de artillería pesada y de sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes, así como misiles y bombardeos aéreos.
Pero la ONU estima que las cifras reales son “considerablemente más altas”. Los Servicios Estatales de Emergencias de Ucrania han señalado que únicamente los muertos civiles superan los 2000, aunque estos datos aún no han sido verificados por organismos independientes.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
