España
PP, Vox y Cs elogian la defensa de una España sin divisiones en el mensaje del Rey
El líder del PP, Pablo Casado, ha destacado la defensa que ha vuelto a hacer hoy el rey «de la vigencia de la Constitución y la unidad de España» en su sexto discurso de Navidad y ha apelado a la unión de los españoles en los valores comunes «sin divisiones ni enfrentamientos».
«Confiemos en España y mantengámonos unidos en los valores que compartimos, sin divisiones ni enfrentamientos que erosionan la convivencia y empobrecen nuestro futuro», ha escrito Casado esta noche en su cuenta de Twitter tras conocer el contenido del mensaje navideño de Felipe VI.
El presidente del PP ha destacado en la red social las palabras que ha pronunciado esta noche el monarca respecto a los logros que han supuesto la Constitución para los españoles a la hora de compartir unos valores «sobre los que fundamentar nuestra convivencia».·
Abascal aplaude la sensatez y la templanza del discurso de Navidad de Felipe VI
Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha asegurado que España es «mucho más fuerte y grande que los que ahora ya estarán criticando al Rey y tratando de dividirnos», tras escuchar el discurso de Navidad que ha dirigido esta noche Felipe VI a los españoles.
Abascal ha destacado «la sensatez y templanza» del mensaje del rey «en estos momentos de incertidumbre» y su «confianza» en España y en la unión de los españoles.
«Lo haremos, porque España es mucho más fuerte y grande que los que ahora ya estarán criticando al Rey y tratando de dividirnos», ha concluido el líder de Vox en el texto que ha escrito esta Noche en su cuenta de Twitter tras escuchar el mensaje de Nochebuena del monarca.
Arrimadas califica de «atinado y pertinente» el discurso del Rey
Por otra parte, la portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, ha calificado de «atinado y pertinente» el mensaje de Navidad que ha dirigido Felipe VI esta noche a los españoles y ha apelado a la unión de todos «en torno a los valores constitucionales».
«Los españoles tenemos grandes retos por delante, y la mejor forma de encararlos es uniéndonos en torno a los valores constitucionales. Lo hicimos en el pasado y podemos volver a hacerlo», ha escrito Arrimadas en su cuenta de Twitter tras escuchar el sexto mensaje de Navidad pronunciado esta Nochebuena por el rey.
En ese discurso Felipe VI ha pedido a los españoles que mantengan la confianza en ellos mismos y en el país ante las incertidumbres y dificultades globales y específicas de España, como la «seria» preocupación por Cataluña, y también ha instado a afrontar el futuro unidos y sin «caer en los extremos».
La portavoz del Ciudadanos en el Congreso ha hecho un llamamiento a la confianza «en nosotros mismos» y «en España» para alcanzar esos objetivos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
