Internacional
¡PRÓXIMAMENTE EN ESPAÑA! Hecho en socialismo: los venezolanos necesitan 132 salarios mínimos para poder acceder a una canasta básica de alimentos
LA INFLACIÓN SE SITÚA EN EL ¡2.950%! EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES.
La inflación de Venezuela se ubicó en el 19,6 por ciento en mayo, acumulando un nivel del 2.950 por ciento en el periodo acumulado de doce meses y del 307,3 por ciento en lo que va de año, según ha divulgado este miércoles el Observatorio Venezolano de Finanzas, un órgano de la oposición ligado a la figura de Juan Guaidó.
El coordinador del Observatorio, Alfonso Marquina, ha señalado que la tasa de inflación mensual de mayo es la segunda más baja en lo que va de año, debido al registro de una menor tasa de crecimiento de la liquidez (26 por ciento) respecto al mes de febrero y la devaluación del tipo de cambio en un 1 por ciento.
Los precios en el sector servicios se incrementaron en un 26,3 por ciento, la mayor subida entre todos los rubros, debido al ajuste progresivo de tarifas en este tipo de actividades. El grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas se anotó un aumento del 22,5 por ciento, mientras que los servicios de comunicación crecieron un 21,8 por ciento.
«Durante el mes de mayo se evidenció la profundización en la disminución del poder adquisitivo principalmente de los sectores más desfavorecidos», ha apuntado Marquina.
Por otra parte, el valor de la cesta de alimentos para una familia de cinco personas ha llegado a un máximo histórico de 296,54 dólares, equivalentes a casi 900 millones de bolívares, lo que supone un crecimiento del 41 por ciento desde noviembre de 2020 y un 18 por ciento desde enero de este año.
En este sentido, Marquina ha alertado que se requieren de 132 salarios mínimos de Venezuela para poder acceder a la canasta de alimentos.
«El salario a pesar de ser poco, desmejoró de un mes a otro, tanto es así que la cesta alimentaria se necesita más salarios en comparación al mes anterior», ha indicado Marquina. En el mes de abril se necesitó de 114 salarios mínimos para cubrir la canasta alimentaria y en el mes de mayo se requirieron de 132, es decir, fueron necesarios 18 salarios mínimos más para poder acceder a la cesta alimentaria».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
