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Internacional

Reino Unido: los musulmanes radicales son bienvenidos, pero los cristianos perseguidos no deben ni molestarse

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Por Raymond Ibrahim.- En dos casos relacionados, Reino Unido ha negado el asilo a dos cristianos perseguidos basándose de forma estrambótica en sendas citas de la Biblia y de Jesucristo. Los dos cristianos, un hombre y una mujer, son dos exmusulmanes que pidieron asilo por separado, ambos de la República Islámica de Irán, el noveno país donde los cristianos son más perseguidos, en particular los musulmanes convertidos al cristianismo.

Un empleado del sistema de asilo de Reino Unido compartió hace poco sus experiencias. En su carta de rechazo del Departamento de Interior de Reino Unido, responsable de los asuntos de inmigración, le dijeron al hombre iraní que había unos pasajes bíblicos “incoherentes” con su afirmación de haberse convertido al cristianismo tras descubrir que era una fe “pacífica”. En la carta se citaban varios extractos de la Biblia, de los libros del Éxodo, el Levítico y San Mateo, presumiblemente, para demostrar que la Biblia es violenta, y dijo que el libro de las Revelaciones estaba “lleno de imágenes de venganza, destrucción, muerte y violencia”. La carta del Gobierno acababa así:

“Estos ejemplos no son coherentes con su afirmación de que se convirtió al cristianismo tras descubrir que era una religión “pacífica”, a diferencia del islam, en el que hay violencia, rabia y venganza”.

En respuesta, Nathan Stevens, el empleado del sistema de asilo asignado al caso, tuiteó:

“He visto muchas cosas a lo largo de los años, pero incluso a mí me ha sorprendido al leer que esta diatriba increíblemente ofensiva se ha usado para justificar una denegación de asilo”.

Stevens añadió: “Al margen de tus opiniones sobre la religión, ¿cómo puede un funcionario del Gobierno elegir arbitrariamente pequeños extractos de un libro sagrado y después usarlos para tirar por tierra la razón sincera por la que alguien toma la decisión personal de seguir otro credo?”

No parece haber consciencia de que, a pesar de los puntuales versículos de violencia en la Biblia, su principal mensaje, en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, se encuentra en Levítico, 19-18: “Ama al prójimo como a ti mismo”.

Al denegar la petición de asilo a este hombre, que se convirtió del islam al cristianismo, y presumiblemente forzar su regreso a Irán, el Gobierno británico está así sentenciándolo a muerte. En el segundo caso, a una solicitante de asilo iraní se le informó en su carta de rechazo:

“Usted afirmaba en su entrevista personal de solicitud de asilo que Jesús es su salvador, pero después dijo que Él no podría salvarla del régimen iraní. Por lo tanto, se considera que usted no está convencida en su fe y que su creencia en Jesucristo no es del todo sincera”.

La mujer, que desea permanecer en el anonimato, fue entrevistada en BBC Radio 4, y dijo:

“Cuando estaba en Irán, me convertí al cristianismo y la situación cambió, y el Gobierno estaban [sic] buscándome y tuve que huir de Irán […]. En mi país, si alguien se convierte al cristianismo, su castigo es la muerte o la ejecución”.

En relación con el proceso de asilo, dijo que siempre que respondía a su entrevistador del Departamento de Interior, “o soltaba una risita o algún tipo de burla cuando me hablaba”. […] Me preguntó: “¿Por qué Jesucristo no te defendió del régimen iraní o las autoridades iraníes?”.

Estos dos casos que han salido recientemente a la luz parecen ser sintomáticos no sólo de una abrumadora falta de lógica que choca a todas luces con la historia —obviamente, Dios no siempre ayudó a los que creyeron en Él—, también de lo que parece cada vez más un venenoso prejuicio del Departamento de Interior contra los cristianos. Por ejemplo, cuando sor Ban Madleen, una monja cristiana de Irak que huyó del Estado Islámico, pidió al Departamento de Interior permiso para visitar a su hermana enferma en Gran Bretaña, se le denegó el visado dos veces. En otra información, se cita una serie de otros cristianos a los que se les denegó el visado, entre ellos una monja con un doctorado en Teología Bíblica por Oxford, una monja por no tener una cuenta bancaria personal y un cura católico por no estar casado.

En otro caso, el Departamento de Interior no sólo negó la entrada a tres heroicos líderes cristianos —arzobispos honrados por sus esfuerzos para ayudar a cristianos perseguidos en Siria e Irak, que habían sido invitados a asistir a la consagración de la primera catedral siriaca de Reino Unido, un acto al que asistió el príncipe Carlos—, sino que también se burló diciéndoles que no quedaban “plazas en el hotel”.
Incluso se está deportando a cristianos que viven en el país desde hace tiempo. A principios de este año, Asher Samson, de 41 años, un cristiano que llevaba 15 años residiendo en Reino Unido y realizando estudios de teología, fue deportado de vuelta a Pakistán, donde había “recibido palizas y amenazas de extremistas islámicos”. (Ese trato es la norma para los cristianos en Pakistán, el quinto peor país del mundo en su persecución de los cristianos). El expárroco británico de Samson dijo:

“He recibido algunos mensajes de él. Está muy asustado, teme por su vida […]. Está escondido en Pakistán y su familia está terriblemente preocupada por él […]. Por el momento no tiene dinero para vivir, no puede trabajar […]. Reino Unido está mandando a la gente de vuelta a estos países donde sus vidas corren peligro”.

En cambio, un informe del Barnabas Fund reveló que, al ofrecer asilo, Reino Unido “parece discriminar a favor de los musulmanes” en lugar de los cristianos. Las estadísticas corroboran esta afirmación.

Las cifras obtenidas por el Barnabas Fund, tras una petición amparada por la ley de libertad de información, revelan que de 4.850 refugiados sirios aceptados por el Departamento de Interior para su reasentamiento, sólo 11 eran cristianos, lo que representa sólo el 0,2% de todos los refugiados sirios aceptados por Reino Unido.

Las estadísticas de años anteriores han mostrado la misma disparidad. Aunque los cristianos suponían aproximadamente el 10% de la población de Siria antes de la guerra, la abrumadora mayoría de los sirios a los que el Departamento de Interior ha concedido el asilo eran musulmanes suníes. Ese desequilibrio resulta aún más extraño si se repara en que el Estado Islámico (ISIS) es ella misma una organización suní que ataca a los no suníes, principalmente los yazidíes, los cristianos y los musulmanes chiíes, todos ellos grupos minoritarios que el Gobierno de EEUU reconoce como objetivos de un genocidio.

Como Lord David Alton de Liverpool, miembro vitalicio de la Cámara de los Lores, escribió al secretario de Interior, Sayid Yavid:

“Está generalmente aceptado que los cristianos, que constituyen alrededor del 10% de la población de Siria antes de la guerra, fueron un objetivo específico de los rebeldes yihadistas y que siguen en peligro […]. Al menos las estadísticas del año pasado demuestran de sobra que esto [la desproporción entre refugiados musulmanes y cristianos aceptados] no es una anomalía estadística. Muestra un patrón de discriminación, y el Gobierno está obligado por la ley a tomar medidas concretas para resolverlo”.

Puesto que a las minorías cristianas perseguidas —curas y monjas incluidos— se les niegan los visados, se podría extraer la conclusión de que tal vez el Departamento de Interior simplemente ha endurecido mucho los requisitos para el asilo. Esta duda se despeja enseguida cuando se ve cómo el Departamento de Interior concede regularmente visados y estatus de refugiados a extremistas musulmanes. Está por ver que a los solicitantes de asilo musulmanes se les deniegue el visado porque el Corán es demasiado violento, o porque “no tienen suficiente fe” en Mahoma.

A Ahmed Jasán, a pesar de no tener papeles —y a pesar de decirle al Departamento de Interior que “había sido entrenado como soldado del ISIS”— se le concedió el asilo dos años después de que lanzara un atentado terrorista en una estación de tren de Londres que dejó 30 heridos en septiembre de 2017.

El Departamento de Interior también permitió a un clérigo musulmán extranjero, Hamza Sodagar, que entrara y diera una conferencia en Londres, a pesar de ser partidario de que se decapite, queme o se tire por un puente a los homosexuales.

Además, según otra información, “se está obligando a adolescentes británicas a casarse en el extranjero, y están siendo violadas y embarazadas mientras que el Departamento de Interior ‘hace la vista gorda’ dándoles el visado a sus maridos [en su mayoría musulmanes]”.

El caso de Asia Bibi —una cristiana y madre de cinco hijos que ha pasado la última década en el corredor de la muerte en Pakistán por desafiar la autoridad de Mahoma— es quizá emblemático de la situación de la inmigración en Reino Unido. Después de ser finalmente absuelta el pasado noviembre, los musulmanes causaron disturbios en todo Pakistán. En una manifestación, más de 11.000 musulmanes exigieron su inmediato ahorcamiento público.

Como los paquistaníes suponen la mayoría de musulmanes en Reino Unido —el propio Sayid Yavid, secretario de Interior, es paquistaní—, cuando se enteraron de que Reino Unido podría ofrecerle asilo a Asia Bibi, también causaron disturbios. En consecuencia, la primera ministra, Theresa May, bloqueó personalmente la solicitud de asilo de Asia Bibi, “a pesar de que Reino Unido esté siendo rehén de secuestradores, extremistas y violadores [musulmanes]”, como decía un titular. Reino Unido, dicho de otro modo, estaba permitiendo abiertamente “que su política de asilo sea dictada por una turba paquistaní —dijo el Guardian— después de que se confirmara que le había pedido al Departamento de Interior que no le concediera asilo político a Asia Bibi en Reino Unido”.

Al mismo tiempo, el Departamento de Interior permitió a un clérigo paquistaní, Syed Muzafar Shah Qadri, considerado tan extremista que tiene prohibida la entrada incluso en su Pakistán natal, entrar y dar sermones en mezquitas de Reino Unido. Qadri celebró el asesinato de un político porque había defendido a Asia Bibi.

En resumen, la opinión musulmana local desempeña al parecer un importante papel en la política sobre inmigración de Reino Unido: los musulmanes radicales son bienvenidos con los brazos abiertos; los “infieles” cristianos no tienen ni que molestarse.

Refiriéndose a las dificultades que los solicitantes de asilo de minorías cristianas pueden encontrarse en el Departamento de Interior, Martin Parsons, director de investigación del Barnabas Fund, señaló que “se concedió dos visados en julio a dos líderes islámicos pakistaníes que habían pedido que se matara a los cristianos acusados de blasfemia”, y resumió así la situación:

“Es increíble que a estos cristianos perseguidos, que provienen de la cuna del cristianismo, se les diga que no hay sitio en el hotel, cuando Reino Unido está dando la bienvenida a islamistas que persiguen a los cristianos […]. Éste es un grave problema sistémico, si a los líderes islamistas que defienden la persecución de los cristianos tienen luz verde y se les dice que Reino Unido considerará favorablemente sus solicitudes de visado, mientras que se niegan visados para breves visitas pastorales a los líderes cristianos cuyas iglesias se enfrentan al genocidio. Es un problema urgente que los funcionarios de Interior tienen que entender y corregir”.

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Europa

Dinamarca establecerá férreos controles fronterizos para frenar la delincuencia que le llega de Suecia

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En la ciudad de Landskrona, al sur de Suecia —con aproximadamente 35.000 habitantes— se han producido siete explosiones o ataques con bombas desde diciembre de 2018. En agosto, volaron la entrada del Ayuntamiento de Landskrona (en la imagen). (Fuente de la imagen: Mrkommun/Wikimedia Commons)
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Dinamarca introducirá controles en la frontera con Suecia en un intento de combatir una serie de explosiones y tiroteos atribuidos a grupos criminales con conexiones en el país vecino.

La vigilancia especial comenzará el 12 de noviembre y tendrá lugar “varias veces a a la semana”, según ha explicado el ministro de Justicia danés, Nick Haekkerup. Las operaciones se llevarán a cabo especialmente en ferris, trenes y en el puente de Oresund, la gran conexión ferroviaria y por carretera entre ambos países.

El Gobierno de Copenhague ha citado dos incidentes que han sido la gota que colma el vaso y que representan “serios delitos trasfronterizos, como la explosión del edificio de la Agencia Tributaria y un doble homicidio. Dos suecos están detenidos en espera de juicio por estar presuntamente relacionados con la explosión en la Agencia Tributaria. Desde febrero hemos tenido 13 explosiones en el área metropolitana de Copenhague que han supuesto un peligro para la población”, ha afirmado Haekkerup.

Según informa Europa Press, otras medidas introducidas por el Ministerio de Justicia danés para hacer frente a la situación son el aumento de las cámaras de vigilancia, el endurecimiento de las sentencias por tenencia de explosivos y la creación de una unidad especializada en delitos trasfronterizos.

El Gobierno también planea mantener durante un tiempo los controles en la frontera con Alemania, que se introdujeron en 2016, debido a la crisis migratoria en Europa, aunque en principio se iban a retirar en 2020.

Suecia también impuso en 2015 una serie de controles fronterizos, tras recibir más de 163.000 peticiones de asilo, alegando motivos de seguridad.

Hace unos días, Ulf Kristersson, líder del Partido Moderado sueco, la principal formación de la oposición, escribía un artículo en el diario Aftonbladet, el principal del país, en el que afirmaba que el primer ministro, el socialdemócrata de Steven Löfven, había “perdido el control del país”.

Kristersson explicaba en su texto que dos áreas a las que en el Partido Moderado “prestamos mucha atención son la ley y el orden y la integración. Porque los mayores problemas de Suecia están ahora ahí”:
El año pasado, se produjeron 306 tiroteos y murieron 45 personas por disparos. Según la policía, el número de personas asesinadas se ha duplicado desde 2014. Durante el mismo periodo, el número de personas que han sido sometidas a abusos sexuales se ha triplicado, según el BRÅ [el Consejo Nacional Sueco para la Prevención de la Delincuencia]. (…)

Son necesarias reformas concretas. Las hemos propuesto, y los Socialdemócratas dicen que no (…).
Al mismo tiempo, tenemos una crisis de integración: más de la mitad de los desempleados han nacido fuera de Suecia. En nuestras zonas de exclusión [utanförskapsområden] hay colegios donde ni siquiera la mitad de los alumnos aprueban todas las asignaturas (…) Muchos niños nacidos en Suecia apenas hablan sueco, y existe una amplia represión [en defensa de] la cultura del honor. Sobre esto también hemos pedido reformas, pero los Socialdemócratas dicen que no. (…)

La integración y la inmigración están conectadas. Por lo tanto, se necesita una política sobre inmigración estricta y a largo plazo. Los permisos de residencia temporales y los requisitos de autonomía financiera para la reagrupación familiar deberían ser la regla principal. (…)

Los requisitos del conocimiento del sueco y la autonomía financiera [deberían ser condiciones] para el permiso de residencia permanente.

Tal y como explica la analista Judith Bergman en las páginas de la web del Gatestone Institute de Nueva York, “Kristersson, a diferencia del actual Gobierno sueco, parece haber abierto los ojos a las realidades de Suecia”.

Desde principios de 2019 hasta finales de julio, explica Bergman, ha habido 120 atentados en Suecia, según las estadísticas de la policía. La cifra representa un aumento del 45% respecto al mismo periodo el año pasado, cuando se produjeron 83 atentados. El sur de Suecia se ha visto especialmente afectado, con 44 atentados. “En el presente, sólo podemos especular sobre los motivos. Tenemos un problema agravado con los delitos y la exclusión”, dijo Petra Stenkula, investigadora jefe de la policía en la región del sur. “Es posible que el suministro de dinamita sea bueno, mientras que el suministro sea más limitado hoy en lo que respecta a las armas, comparado con antes”.

Sólo en la ciudad de Landskrona, al sur de Suecia —con aproximadamente 35.000 habitantes— se han producido siete explosiones o ataques con bombas desde diciembre de 2018. En agosto, volaron la entrada al Ayuntamiento de Landskrona.
En agosto, otra ciudad en el sur de Suecia, Linköping, experimentó su segunda explosión este año. La policía encontró un objeto que sospechaban que podía ser un explosivo. Cuando lo destruyó el escuadrón de protección nacional contra bombas, se produjo una potente explosión. Destruyó un almacén de la policía y causó daños a otros varios edificios. A principios de junio, también en Linköping, se produjo una explosión en un edificio de viviendas. Milagrosamente, no murió nadie, pero 20 personas resultaron heridas. La policía sospecha que el incidente estaba relacionado con las pandillas.

La constante inseguridad que estos incidentes generan ha hecho que la demanda de guardas y servicios de seguridad haya aumentado drásticamente. Se ha pedido la contratación de más guardas de seguridad, tanto a las empresas privadas como a los ayuntamientos. Según Hans Tjernström, jefe de prensa de la Swedish Trade Association, un supermercado medio gasta en torno a las 600.000 coronas (62.000 dólares) anuales en guardas y otros artículos relacionados con la seguridad. Según una fuente del sector, en los próximos tres años las empresas de seguridad van a tener que contratar a 5.300 empleados más.

Las violaciones y las agresiones también se han incrementado exponencialmente. Sólo en Uppsala, una pintoresca ciudad universitaria sueca, donde el 80% de las chicas no se sienten seguras en el centro de la ciudad, se produjeron cuatro violaciones o intentos de violación en un plazo de cuatro días. En Estocolmo se produjeron dos violaciones durante el festival juvenil “We are Stockholm”, en agosto, además de otra decena de delitos sexuales. En el festival de verano “Piteå Dances and Laughs”, en Piteå, tuvo lugar otra violación con diez hombres implicados.

En un reciente artículo de opinión en Aftonbladet, Josefin Malmqvist, diputada del Partido Moderado, apeló a Morgan Johansson, ministro de Justicia y ministro de Política Migratoria, a que “parara las violaciones: está dejando abandonadas a las mujeres”. En su artículo, Malmqvist escribió:

“El riesgo de sufrir delitos sexuales ha experimentado un acusado aumento durante el mandato de Johansson como ministro de Justicia: el número de denuncias por violación en 2018 aumentó, por tercer año consecutivo, a las 20 diarias. En lo que va de año, el número de violaciones reportadas ha aumentado un 14% (…) En Suecia —uno de los países más igualitarios del mundo— la libertad de las mujeres está disminuyendo. Que las mujeres no tengan las mismas oportunidades de moverse libremente por las calles y plazas sin tener que preocuparse de ser víctimas de un delito es una grave restricción de la libertad y la autodeterminación de las mujeres. Aunque son cada vez más las mujeres que denuncian delitos sexuales, la tasa de violaciones resueltas sigue siendo terriblemente baja. Un repaso de las violaciones reportadas en los últimos años muestra que sólo cinco de cada cien denuncias por violación se saldaron con una condena”.

Concluyó: “Ha llegado el momento de dejar de hablar y empezar a actuar. El Partido Moderado y los Democratacristianos aumentaron el presupuesto para la policía, pero queda mucho por hacer. En mayo de 2018, una mayoría en el Parlamento aprobó la propuesta del Partido Moderado de endurecer las condenas por violación. Desde entonces, no ha pasado nada. Ya es hora de que el ministro de Justicia empiece a actuar por las mujeres de Suecia”.

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Asia

(VIDEO MUERTES REALES) Turquía debe ser EXPULSADA de la OTAN: soldados matan a sangre fría a prisioneros kurdos

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Estos son los hechos que les mostramos a continuación: soldados del ejército turco, pertenecientes a la Brigada 123 “Ahrar al-Sharqiya” (1er Cuerpo del Ejército Nacional Turco) se graban a sí mismos ejecutando a un hombre joven, prisionero, que según sus gritos se trata de un “cerdo del Partido [PKK]”.  Nuestros informantes sitúan los hechos muy cerca de la autopista M4, al Sur de Ras al-Ayn.

Por más frecuente que sea el observar este comportamiento en los animales del DAESH, es algo completamente ILEGAL según las Leyes de la Guerra y todas las convenciones internacionales. A los prisioneros NO SE LES EJECUTA en el campo de batalla. Y menos sin un juicio. Y menos disputándose los mejores disparos entre los soldados que lo han capturado.

Este comportamiento NO SE PUEDE CONSENTIR en un ejército que forma parte de la OTAN y, por ello, de la Civilización Occidental. ¡Unos soldados que gritan Allah Akbar! según disparan a un prisionero en el suelo y desarmado!

Lo que está haciendo Turquía tiene un nombre: CRÍMENES DE GUERRA. Y no se puede consentir que un país a medio civilizar sea parte de la OTAN y se dedique a las salvajadas que ponen en práctica las hordas de animales del Daesh o de negros de Book Haram. 

Trump se equivocó con Turquía. Y a pesar de que intentó remediarlo después, solo un buen correctivo puede frenar esta masacre. Los kurdos son los UNICOS que han frenado al DAESH, y muchos soldados españoles combaten junto a ellos. Por una buena razón: Assad es el UNICO que ha protegido a los cristianos en Siria. Es más: Ser cristiano en Siria nunca fue un problema. Gracias a Assad.

Occidente tiene una DEUDA DE HONOR con Assad. Paguémosla.

 

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Europa

El rechazo a los judíos crece de manera espectacular en Francia

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Los actos antisemitas crecieron un 74 por ciento en Francia el 2018: profanación de cementerios, amenazas físicas, vandalismo, «ejecuciones simbólicas», un asesinato en los últimos 15 meses, culminando una trágica historia de violencia y crímenes.

Christophe Castaner, ministro del Interior, hizo recientemente este balance del crecimiento del antisemitismo: «Se propaga como un veneno, ataca, pudre los espíritus, asesina».

Castaner aludía al asesinato de dos ancianas, Sarah Halimi y Mireille Knoll, viudas, judías, asesinadas a cuchilladas, con una frialdad atroz, en unas condiciones que relanzaron, en su día, entre el 2017 y el 2018, la emergencia trágica de un «nuevo antisemitismo nacional».

Esas dos muertes habían sido precedidas, hace años, por la muerte de un obrero marroquí, apaleado y arrojado al Sena, al final de una manifestación de Jean-Marie Le Pen, el 1995. Desde entonces, desde hace más de veinte años, el antisemitismo ha continuado creciendo y propagándose con manifestaciones siempre inquietantes.

Durante las peores jornadas de la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos, varias «familias» de ultraderecha racista y antisemita, organizaron «ejecuciones simbólicas» de Emmanuel Macron y otros personajes públicos asociados al «capitalismo apátrida y judío».

Según las estadísticas oficiales, el antisemitismo creció un 74 % el año pasado: 311 actos antisemitas el 2017, 541 actos anti semitas el 2018. Crece, asimismo, la gravedad de ese tipo de ese tipo de delincuencia racista: 358 amenazas físicas; 102 atentados contra la propiedad privada; 183 «acciones»… que oscilan entre la violencia física, las tentativas de asesinato, y un asesinato, el año pasado, tras otro asesinato un año antes.

A la violencia física, ensangrentada, de manera recurrente, se añade la violencia simbólica, moral. Atizaron la más viva inquietud, hace meses, las imágenes de varios cementerios judíos profanados con cruces ganadas. Gran impacto tuvieron, en su día, las imágenes de Simone Veil -política legendaria, figura mítica, deportada con su familia, en Auschwitz- manchadas con cruces gamadas y una sola palabra: «Juden».

La inmensa mayoría de las acciones, violencias y profanaciones anti semitas son cometidas, en Francia, por grupúsculos que se encuentran a la extrema derecha de la extrema derecha tradicional de la familia Le Pen.

Varios de esos grupúsculos comenzaron a crecer hace diez años, presentándose como partidos «antigentuza».

(ABC)

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