Sociedad
Reunión de IDIOTAS en Andalucía: El 72% de los andaluces de entre 50 y 60 años ingresados en la UCI son NEGACIONISTAS de la vacuna
Sarna con gusto, no pica. Decía mi abuela.
El vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo, Regeneración, Justicia y Adiministración Local, Juan Marín, ha alertado este martes de que «el 72%» de los pacientes de entre 50 y 60 años ingresados en la UCI en Andalucía son «negacionistas» de la vacuna, es decir, gente que no ha querido vacunarse.
El 72% de los pacientes de entre 50 y 60 años ingresados en en la UCI en hospitales de Andalucía son «negacionistas» de la vacuna, es decir, gente que no ha querido vacunarse. Así lo ha asegurado este martes el vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local, Juan Marín, quien ha aprovechado también para hacer un llamamiento a la vacunación.
Además, ha advertido de que sigue «bajando la edad de las personas que ingresan», de forma que «el 40%» de esos ingresos del fin de semana corresponden a «menores de 40 años, y, de ellos, el 85% no está vacunado por las circunstancias que sean».
El vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local, Juan Marín, ha alertado este martes de que «el 72%» de las 122 personas que actualmente se encuentran ingresadas en unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de hospitales de Andalucía con Covid-19 son «negacionistas», es decir, «gente que no se ha querido poner la vacuna», de «entre 50 y 60 años» de edad.
Así lo ha indicado el vicepresidente de la Junta en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de Gobierno, en la que ha comparecido junto al consejero de la Presidencia, Administración Pública e Interior y portavoz del Gobierno andaluz, Elías Bendodo.
Al analizar la situación de los hospitales andaluces como consecuencia de los nuevos ingresos que está provocando la Covid-19, Juan Marín ha indicado que resulta «muy atípico que gente que ya estuviera vacunada, con entre 50 y 60 años» de edad, «estuviera ingresando en UCI», y al respecto ha puesto de relieve que «el 72%» de los actuales pacientes en unidades de críticos son «negacionistas» de la vacuna, tras lo que ha realizado un llamamiento a favor de la vacunación.
Por su parte, el portavoz del Gobierno andaluz, Elías Bendodo, ha detallado que el 64% de las 102 personas que han ingresado este pasado fin de semana en hospitales de la comunidad por Covid «no estaba vacunado».
Además, ha advertido de que sigue «bajando la edad de las personas que ingresan», de forma que «el 40%» de esos ingresos del fin de semana corresponden a «menores de 40 años, y, de ellos, el 85% no está vacunado por las circunstancias que sean».
En esa línea, Bendodo ha defendido que estas cifras demuestran que «la vacunación funciona», porque las personas a quienes se les han inyectado las dos dosis «consiguen una inmunización tan alta» que, aunque pueden contagiarse del coronavirus, logran que «la enfermedad no evolucione y derive en un ingreso hospitalario».
«UN GRITO EN EL CIELO» DIRIGIDO AL GOBIERNO
De igual modo, el consejero portavoz ha insistido en realizar un llamamiento al Gobierno de España para que aumente el ritmo de llegada de dosis de vacunas a Andalucía en las próximas semanas.
Así, Bendodo ha comentado que a la Junta no le queda «más remedio que poner el grito en el cielo», porque Andalucía recibirá esta semana unas «470.000» dosis de vacunas, «prácticamente la mitad» de las 835.000 recibidas la semana pasada, según ha lamentado.
El portavoz de la Junta ha sostenido que «no tiene sentido que el Gobierno frene la llegada de vacunas al final de la campaña de vacunación«. «No lo entendemos», ha remachado Bendodo, que ha tachado esta circunstancia de «una temeridad», y ha considerado que el nuevo Gobierno que ha conformado Pedro Sánchez tras los cambios del pasado fin de semana entre los integrantes del Consejo de Ministros debe tener como «sola prioridad» la de «plantarse ante la Unión Europea y las farmacéuticas» encargadas de la producción de vacunas y «exigir que se multiplique la llegada» de éstas, porque «se están fabricando muchísimas», según ha remarcado.
«El Gobierno de España no tiene nada más importante ahora mismo que garantizar un suministro amplio de vacunas«, ha insistido Bendodo, mientras que el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, ha agregado a preguntas de los periodistas que «la distribución de vacunas tiene que ser por criterio de igualdad para todos los españoles, tal como se estableció».
«No vamos a cambiar esos criterios», ha querido dejar claro el vicepresidente antes de agregar que por parte de la Junta «no queremos que se ralentice» la llegada de vacunas, pero que Andalucía no quiere «ni más ni menos que nadie» en cuanto a dosis.
ORDEN DE VACUNACIÓN
Finalmente, tanto Marín como Bendodo han coincidido en defender el orden de vacunación que ha seguido Andalucía, por orden descendiente de edad, priorizando a los colectivos de mayor edad y de mayor «riesgo» ante el virus, y el vicepresidente ha valorado que eso ha tenido su reflejo en las residencias de mayores, con una casi nula incidencia del virus actualmente.
Por su parte, Bendodo ha opinado que no le parece «responsable» bajar la edad de vacunación saltándose otros tramos de más años, porque «conforme menos edad tenga el infectado, menos posibilidad hay de que entre en hospital», según ha insistido.
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

