Internacional
Ron Aledo, analista de la CIA y del Pentágono, analiza por qué Donald Trump ganará fácilmente las elecciones de EEUU
Ron Aledo(*).- Estimo con alta confianza (85%+) que Trump ganará las elecciones de noviembre. A menos que algo catastrófico ocurra en los próximos dos meses, Trump debe ganar fácilmente las elecciones. Mi análisis se debe a los siguientes factores:
-1. Trump demostró que sus políticas benefician enormemente a la economía. Hasta febrero, justo antes del virus, el paro o desempleo era del 3.5%. La bolsa rompió todos los récords. La gente quiere volver justo a como estábamos con Trump en febrero.
–2. Lo del candidato apocalíptico ya se usó y fracasó en el 2016. Solo se puede usar una vez. Esto es como cuando se dice que si el candidato X gana se acaba el país. Es el fin del mundo. El holocausto y apocalipsis vendrán de seguro. Los demócratas usaron esta estrategia en octubre y noviembre del 2016. No funcionó entonces. No funcionará ahora. Ya la gente sabe que si gana Trump no se acabara el mundo. (Los republicanos usaron también esta técnica contra Obama, el Manchurian Candidate, en octubre y noviembre del 2008. Solo se pueda usar una vez, la primera).
-3. Los demócratas de Reagan, los trabajadores obreros blue collar del Rust Belt que usualmente votan por el Partido Demócrata por razones economicas, pero son cultural y religiosamente naturales del Partido Republicano (son protestantes conservadores, pro vida, anti elitistas, pro boxeo, pro MMA, fanáticos de las armas de fuego y de la Segunda Enmienda…) se unieron a Trump en el 2016, le dieron la victoria en los estados claves, y siguen con él. Trump se ha convertido en el campeón de estos demócratas de Reagan (se llaman así porque abandonaron el Partido Demócrata para apoyar a Reagan en los 80), por rechazar los Tratados de Libre Comercios globalistas y promover la vuelta a EEUU de las fabricas que se mudaron a China y Méjico en las ultimas décadas.
-4. Black Lives Matter ha sido un desastre para los izquierdistas del Partido Demócrata. Los progres demócratas decidieron apoyar a Black Lives Matter para contentar a los mas izquierdistas del partido, la base de votantes negros y los jovenzuelos universitarios ateos «científicos», socialistas, marxistoides de Bernie Sanders. Ante la violencia de los grupos, la quema de comercios, los ataques a ciudadanos comunes y a la policía, los motinesy saqueos, la quema de edificios, y la demonización de la policía, Biden y sus titiriteros decidieron callarse y apoyarlos. Ahora todas las encuestas demuestran que los motines y Black Lives Matter (los lideres del movimiento son abiertamente marxistas) provocan un total rechazo en el estadounidense de a pie; es decir, en la mayoría silenciosa. El ciudadano normal rechaza los motines y la violencia. Que los de Black Lives Matter y sus socios «Antifas» (mayoriatariamente jovenzuelos universitarios blancos marxistas y bseguidores de Bernie) quieran callar y silenciar a todo opositor, y busquen destruir las estatuas y símbolos del país, incluidos las de Colon, Washington, Jefferson… causa horror en el ciudadano de a pie común y corriente. La venta de pistolas ha roto todos los récords y la gente tiene miedo real a que los de Black Lives Matter y los Antifas destruyan sus ciudades. Trump apoya fuertamente a la policía local, al Border Patrol, la Ley y Orden. El ciudadano americano lo sabe. Perciben a Biden no solo como un anciano senil, débil, manipulado por sus titiriteros de la izquierda radical, sino también como alguien incapaz de defender a los ciudadanos comunes del crimen y la anarquía.
-5. El coronavirus no ha mermado las posibilidades de Trump. Desde el principio, Trump ha sido muy claro al apuntar a China como el origen de la pandemia. Trump dibuja muy claro el panorama. Los problemas económicos han sido provocados por la China comunista. Trump ha dicho muy claro que él no ha matado a 175,000 personas por el virus, pero sí que ha salvado a casi 1.9 millones, pues todos los expertos pronosticaban una mortandad de más de 2 millones de estadounidenses. Trump dice que la movilización de la logística militar, de Seguridad Interior (DHS) y la fabricación de mas de 100.000 ventiladores han salvado la vida a mas de 1.9 millones de americanos. Y es verdad.
-6. El coronavirus es la lucha entre el totalitarismo/estatismo por un lado y la libertad por el otro. Los demócratas se han apuñalado ellos mismos defendiendo políticas de confinamiento (cuasi arresto domiciliario), cierre de negocios, mascarilas obligatorias, control de movimiento… (mas o menos lo que pasó en España entre marzo y mayo). Por contra, Trump se ha posicionado como el defensor de la libertad de movimiento, de la mascarilla opcional, de la vuelta rápida al trabajo y las escuelas, de la apertura de los negocios, de la presencia sin límite de feligreses en las iglesias. La sociedad americana tiene muchísima influencia de la llamada ideología Libertaria (Von Mises, Escuela Austriaca, NO CONFUNDIR con Liberal) y también de la ideología de pueblo libre contra la tiranía (Tea Party, New Hampshire´s tradition of Live Free or Die…) La pretensión de la izquierda de obligar al arresto domiciliario a millones de personas, causa rechazo y horror en el pueblo americano, especialmente en los estados obreros del Rust Belt, el Bible Belt, y el SouthWest. Los demócratas se dispararon un tiro en el pie al defender el estatismo, algo normal en Europa, pero completamente contrario a la tradición cultural y política de EEUU.
-8. En vez de mantener al Partido Demócrata en una posición de centro, los líderes del partido se radicalizaron tras dejarse arrastrar por Hollywood, los profesores universitarios marxistoides y la prensa. Han llevado a cabo una absurda guerra cultural contra el Occidente cristiano, han hecho seguidismo del feminismo radical de Me Too, se han dejado arrastrar por la barbarie abortista Late Term (infanticidio o rematar a bebes ya nacidos), así como por la ideología de genero y Trans. Sostienen los demócratas que quien se queja de tíos cuarentones usando el baño junto a niñas de 8, según los demócratas, es intolerante, transfóbico y promueve odio; el que se opone al aborto es anti mujer, el que defiende las doctrinas de San Pablo o del catecismo católico es homófobo y promueve el odio… Incluso intentaron quitar a Dios de la jura de la bandera en el discurso oficial. La radicalización hacia la izquierda del Partido Demócrata asusta a millones de centristas, que prefieren las políticas de derecha patriótica de Trump al radicalismo marxista, ateo, feminista, abortista, homosexualista y trans de Biden y sus titireteros.
*Analista de la CIA y del Pentágono.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
