Sucesos
Sanidad amplía la administración de terceras dosis a todos los mayores de 18 años
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El intervalo entre dosis se reduce de 6 a 5 meses
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La ampliación de las terceras dosis a los jóvenes se presenta como una herramienta para reducir la transmisión del virus
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La Comisión de Salud Pública ha decidido ampliar las terceras dosis de la vacuna contra la covid-19 a los grupos de edad por debajo de 40 años hasta los 18 años, yendo de mayor a menor edad, como se ha venido realizando hasta ahora.
Además, el intervalo de tiempo para recibir esa dosis de refuerzo se reduce de seis meses a 5 meses. La ministra de Sanidad, Carolina Darias, que ha comunicado ambas novedades este jueves, ha explicado que el motivo de reducir el tiempo entre dosis es que a partir de los 5 o 6 meses empieza a reducirse la protección de las vacunas.
La Comisión de Salud Pública, en la que están representados el Gobierno y las comunidades autónomas, adopta estas medidas en plena sexta ola, protagonizada por la variante ómicron, que está causando cifras récord de contagios en España y otros países.
Aplacar la sexta ola
Precisamente, las dosis de refuerzo en personas jóvenes se presentan como una opción para reducir la transmisión, ya que este es el principal beneficio en estos grupos de edad.
Jóvenes y adultos sanos vacunados con la pauta completa normal tienen ya una buena protección contra las consecuencias más graves de la covid. Son los más mayores y las personas con factores de riesgo quienes se ven más beneficiados por las terceras dosis a la hora de evitar hospitalizaciones.
La ampliación de los grupos etarios llega justo en el momento en el que algunas comunidades, como Galicia, están a punto de culminar la vacunación de los individuos entre 40 y 49 años. La decisión de hoy permitirá que puedan empezar a vacunar en unos días al grupo entre 30 y 39 años sin sufrir ningún parón en la administración de dosis de refuerzo.
El ministerio de Sanidad trasladó hace tiempo a las comunidades la intención de la estrategia de vacunación de continuar abriendo grupos de población para la tercera dosis, tal y como se hizo en la primera fase de la campaña; la propia ministra ha defendido en reiteradas ocasiones el éxito de haber mantenido el criterio etario como eje del plan.
Es lo que se hizo el pasado 16 de diciembre, cuando la Comisión de Salud Pública decidió ampliar a las personas de más de 40 la dosis extra de la vacuna, hasta entonces indicada para mayores de 60, sanitarios y sociosanitarios y vacunados con AstraZeneca y Janssen independientemente de su edad.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
