Opinión
¿SE SABE ALGO DEL METEORITO? Por Fátima Pellico

La que esto escribe está cada día más perpleja ante todo lo que está sucediendo de un tiempo para acá a nivel social.
Ha aceptado que a nivel político España es una coña marinera continuada con tintes de sangre coagulada y que con una dosis de heparina seguramente se licue y pase lo que se está oliendo, pero no es de eso de lo que una servidora quiere hablar ahora.
Una servidora quiere hablar de la sociedad tan chuli que nos está quedando donde la sanidad mental está gagá e impera la locura transversal ( o transimbecilidad, da igual) A ver si sé explicarlo porque la cosa tiene su aquel..
Leí hace mucho en la prensa que una mujer se había casado con una estación de tren. Sí, una estación de tren. Esto no me lo estoy inventando y si uno se pone a buscar en google lo encuentra rápido.
Otra mujer se enamora de cacharros, bien sean grúas o monopatines. Actualmente, al menos el año pasado, estaba unida sentimentalmente a un monopatín. Me extraña que una persona se case con una estación pero ya que su vida amorosa se desarrolle entre chismes es algo que me hace morirme de risa. Como para que la feliz pareja te quiera enseñar su álbum de fotos…
Sí, me muero de risa, así como lo digo. Está claro que mientras no haga daño a nadie que haga más o menos lo que le parezca pero en mi opinión necesita asistencia mental continuada.
Luego está el señor que en 2015, si no falla mi memoria, se sentía como una niña de seis, a pesar de tener más de cuarenta, una mujer y siete hijos como los siete enanitos de Blancanieves,que ya es decir…Y , claro, ante tamaña mamarrachez no puedo evitar preguntarme ( si buscan la historia en la Red seguro que me entienden) si piensa seguir cumpliendo años o si, por el contrario, piensa estancarse en seis, o si piensa cambiar de casa cuando sus adorables papás adoptivos se cansen de ese circo.
En 2016 nos enteramos de que un hombre se enamora de su madre biológica,que lo había dado en adopción, y que sólo querían vivir su amor en plenitud sin que nadie les juzgara…Y ,claro, no hay historia de amor que se precie que no sea coronada con la llegada al hogar de un bebé…Al hogar o a lo que demonios sea lo que forman una mujer y su hijo como pareja.
Y la sociedad te habla de aceptar la diferencia y lo que no entiendes,que si no lo haces eres una serie de «fobos» interminable. Y si la lista es corta da igual, porque siempre pueden inventarse nuevas fobias a las que según ellos eres adicto.
No entro en temas de homosexualidad porque no es de eso de lo que estoy hablando. Estoy hablando y en voz muy alta sobre los peligros de tragarnos todo como respetable cuando se sale claramente de unos mínimos límites racionales, no ya éticos ni morales, simplemente racionales.
Si vamos aceptando como respetable que una madre y su hijo se hagan pareja es que hemos perdido el norte ,el sur y todo lo demás como personas y como sociedad.
¿Qué estamos haciendo mal como sociedad cuando una persona ( y mucho temo que no sea la única) se enamora de trastos ( y peor si se siente correspondida)?
Eso sí, personas que están a favor de los derechos reproductivos de las mujeres (vulgarmente llamado aborto,que es como se conoce al asesinato de bebés dentro del seno materno) se escandalizan cuando decimos que nos parece una sarta de locuras y estupideces…
Esas mismas personas que parecen tener fobia a los nonatos, amén de carecer de conciencia, son quienes se arrogan el derecho a calificarnos de tránsfobos. homófobos, cosófobos, edipófobos, etc cuando realmente lo que somos es imbecilófobos.
Sí, lo sé. me he inventado la palabra y seguramente sea digna de que me lapiden porque no he dicho imbecilofobe, para incluir a los 112 géneros que existen en la actualidad, y seguramente sea alguno más…( mi información es de 2018 y la estupidez seguramente se haya reproducido exponencialmente)
¿Para cuándo se dice que llega el meteorito?
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






