Salud
Seis millones de diabéticos tienen limitado el acceso al empleo público

Cerca de seis millones de diabéticos tienen limitado el acceso a determinados empleos públicos, como la Policía, la Guardia Civil o el cuerpo de Bomberos, en virtud de unos cuadros médicos de exclusión redactados en los años 80 y que ahora la Federación Española de Diabetes (FEDE) y CSIF piden revisar.
En una rueda de prensa, la gerente de FEDE, Mercedes Maderuelo, ha explicado que estos cuadros médicos de exclusión limitan el acceso a la función pública a los diabéticos (y a otros colectivos como celíacos, personas con psoriasis y con VIH) por el mero hecho de serlo y no por su estado de salud.
Se trata de unos requisitos redactados entre 1988 y 2009, por lo que los más antiguos tienen 30 años, periodo de tiempo en el que los avances en el tratamiento de la diabetes han permitido un mejor control de la enfermedad.
Por ello, desde FEDE reclaman que el criterio de exclusión no dependa del diagnóstico de la enfermedad, sino del estado de salud de la persona con diabetes; que sea valorada por un médico que emita después un informe en el que diga si es o no apto para desempeñar tales funciones. Maderuelo ha destacado, asimismo, la paradoja que supone el hecho de que cuando un funcionario público de alguno de estos cuerpos es diagnosticado de diabetes cuando ya está trabajando, esta circunstancia no le expulsa de la función pública.
Es el caso de Antonio Rey, bombero de Cataluña, que fue diagnosticado después de obtener su plaza y que, tras comunicárselo a la empresa siguió dentro del Cuerpo, pero fue apartado de sus funciones habituales y quedó asignado a otras de tipo administrativo.
Así, con el objetivo de acabar con las limitaciones legales que sufre este colectivo, FEDE y la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) han anunciado hoy que promoverán acciones conjuntas, entre las que destacan reuniones con los grupos parlamentarios. Además, el presidente de FEDE, Andoni Lorenzo, comparecerá en los próximos días en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso y la Función Pública recibirá a FEDE antes de que termine este mes de octubre.
Salud
Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.
Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.
Qué es realmente la terapia familiar
A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.
No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.
Cómo trabaja un centro como Sampai Salud
El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.
Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.
La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.
Cuándo es útil buscar apoyo
Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.
Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.
No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.






