Opinión
Siniestra amnistía que atenta contra la igualdad. Por Jesús Salamanca Alonso
«No hay delito, falta o acción que no se perdone, olvide y borre con la Ley de Amnistía, tramposa, atentatoria y con muy mal precedente contra la igualdad de la ciudadanía».
Desde el martes pasado, los jueces y tribunales tienen dos meses para aplicar esa brutal injusticia que llaman Ley de Amnistía. Tal plazo quedará paralizado si se eleva cualquier cuestión prejudicial al TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea). Puedo garantizar, y así lo hago, que cualquier español serio se avergonzará de gran parte del contenido a medida que avance en su lectura; es evidente que está hecha a la medida de quienes hay que amnistiar y cualquiera diría que ha sido redactada por ellos. Exageremos un poco: estoy convencido que, si un lobo redactara esa ley, no consideraría delito matar ovejas. A pesar de lo mal que se ha redactado el contenido, el «puto amo» no las tiene todas consigo, ni siquiera los golpistas y demás «amparados» lo ven claro.
Con las declaraciones del presidente Sánchez en Televisión Espantosa (antiguamente TVE), durante la entrevista que le hizo la activista Inchaurrondo, ha acabado por soliviantar al ámbito Judicial, que es como disfruta de lo que él llama política; bien es verdad que sus entrevistas las blinda con cobardía controlada y no admite pregunta con las que deba decir verdad. ¿Recuerdan cómo elegía su gabinete de comunicación a los periodistas en las ruedas de prensa durante la pandemia? Pues esa actitud de dictadorzuelo bananero sigue practicándola en el día a día. Decía Rosa Díez que muestra el fraudulento presidente un perfil sicópata que le hace ser ajeno a la realidad. El tiempo le da la razón a la exdiputada de UPyD y exsocialista.
No me sorprende nada cómo se centra para el perdón en los delitos ya tipificados durante el mal llamado «procés». Me recuerda cómo en concursos de traslados para funcionarios, donde primaba la puntuación de un baremo concreto, primero se elegían los candidatos y, después, se completaba la relación de méritos y puntuación de esos. Con los tiempos se ha hecho lo mismo que con la tipificación de delitos. Si el desaguisado de esa ley no lo frena la Judicatura española, tendrá mucho trabajo la europea para no quedar como algo inútil, que es lo que hasta ahora viene demostrando. La UE empieza a tener menos control y credibilidad que el fiscal general del Estado, la ministra de Sanidad o el actual TC español.
La ley abarca actos cometidos desde noviembre de 2011 y noviembre de 2023, 1-O y 9-N. Vamos, que se va a librar hasta el apuntador y ya verán cómo no abarca a las fechorías delictivas de Puigdemont, a la vez que quedarán desamparados los policías que dieron la cara por obligación y con demostrada profesionalidad. La Justicia no es tonta y el tiempo demostrará que Sánchez va a quedar como Cagancho en Almagro y como un mentiroso que engañó al cobarde fugado en el maletero. No se extrañen porque fiarse del mentiroso y fraudulento Sánchez es más peligroso incluso que fiarse de las promesas de la ultraizquierda o siniestra discordante.
Tal vez el dato más curioso es que nadie sabe a cuántos va a afectar la Ley de Amnistía. Por ejemplo, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix “Gracita” Bolaños incide en que la norma puede amparar a 372 personas, pero el colectivo de abogados Alerta Solidaria habla de más de 400, en tanto que la fiscalía general del Estado habla de cerca de 500 personas. Incluso el Ministerio habla de más de 80 procedimientos penales aún en tramitación. La traición de Sánchez a la Judicatura persigue ridiculizar a esa institución, a la vez que se aprovecha de los siete votos que le sustentan en «Moncloaca» y al frente del Ejecutivo.
No se entiende que la ley pretenda exonerar malversaciones y determinados casos de terrorismo. Hasta ahora todos pensábamos que el terrorismo era eso, terrorismo. Pues ahora resulta que hay terrorismo bueno y terrorismo malo. La ley de referencia malversa el propio lenguaje y los redactores retuercen cada vocablo en un intento de que queden amparados todos los delincuentes, terroristas, malversadores, golpistas, alteradores del orden público y degenerados que se empeñaron en revolcar al Estado. ¡Cómo van a disfrutar también los nacionalistas!
La cobardía y bajeza del nacionalismo catalán demuestra que éste no se ha mojado más que lo justo, aunque pretenda entrar en el sorteo final para el reparto enriquecedor. Quienes no hayan matado ni torturado se salvarán. Ahora resulta que los pollos eran gansos. Va a resultar que la traición será un mérito y no un delito. Ni siquiera el golpe de Estado contra la unidad nacional cuando se considere que no hubo «una amenaza efectiva y real como el uso efectivo de la fuerza en contra de la integridad territorial», tal y como establece la ONU. ¿Y quién dice que no existió esa amenaza real? ¿Acaso tampoco se encontraron armas en las dependencias de los CDR? De los delitos de odio no quiere saber nada la Ley de Amnistía, por eso me pregunta: ¿Acaso no hubo una expresidenta del Parlamento catalán que pedía un muerto en el «procés» para ‘echárselo’ a la Guardia Civil y culpar al Estado español? ¿También ella se irá de rositas gracias al felón con delito de alta traición?
No toda Cataluña tiene las mismas causas en proceso. Lo lidera Barcelona, seguida de Gerona, Tarragona y Lérida. Los procesos judiciales abarcan cuanto quieran imaginarse ustedes. No hay delito, falta o acción que no se perdone, olvide y borre con la Ley de Amnistía, tramposa, atentatoria y con muy mal precedente contra la igualdad de la ciudadanía.
Ya es un hecho que, el día de la publicación en el BOE de la ley reseñada, fue un día negro para la Historia de España y una fecha para señalar con el dedo al denostado Ejecutivo de la nación y al golpismo degenerado de Cataluña.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
