Sociedad
Solo es democracia cuando ganan ellos: El PSOE reconoce en el Congreso que prepara un pacto con el PP para evitar que VOX llegue al Gobierno
CONTINÚAN ESTIGMATIZANDO A CASI CUATRO MILLONES DE ESPAÑOLES.
La ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, adelantó este miércoles que su objetivo es que VOX no forme parte de ningún gobierno en España y, para evitarlo, tenderán la mano al PP.
Durante el debate de totalidad de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), ha señalado que el juego en el que VOX participa «solo debilita la convivencia, deteriora el espacio público y socava el Estado social y de derecho», estigmatizando así a casi cuatro millones de españoles.
En este sentido, adelantó que su objetivo es «intentar que no estén en ningún Gobierno» y dijo que lo harán «teniendo la mano al PP», igual que ya está sucediendo en Andalucía, donde el PSOE ha ofrecido al presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, pactar los presupuestos de la comunidad.
Desde el PSOE andaluz siguen sosteniendo que la Junta -gobernada por PP y Ciudadanos- ha presentado un proyecto de Presupuesto «irreal, elaborado para confrontar con el Gobierno de España y no pensando en la realidad de los problemas de los andaluces», pero señalan que son «un partido de gobierno y dialogante» y seguirá esperando al Gobierno de Juanma Moreno porque es su «responsabilidad con los andaluces».
«La pelota sigue estando en el tejado de la Junta, tendrán que ver si aceptan o no nuestras propuestas, que son concretas y buenas para Andalucía, ya que hasta el momento no se han sentado a dialogar de forma seria y ni han respondido a nuestras propuestas», ha dicho el portavoz socialista en la Comisión de Transformación Económica del Parlamento andaluz, José Hidalgo.
El PSOE ya se ha repartido con los populares órganos constitucionales como el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas o el Defensor del Pueblo. Así, el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, reconoció el pasado martes que habían tenido que aceptar candidatos al Tribunal Constitucional que están «muy asociados al PP» pero que, a cambio, los populares tuvieron que «tragar el sapo» de que haya magistrados «progresistas» como Juan Ramón Sáez Valcárcel, magistrado de la Audiencia Nacional afín a Podemos que formó parte del tribunal que absolvió al Mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero de los delitos de sedición y desobediencia.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
