Sociedad
El primer ministro de Eslovenia declara al grupo de extrema izquierda Antifa como una “organización terrorista internacional”
El primer ministro esloveno, Janez Janša, calificó públicamente al grupo de extrema izquierda Antifa como una “organización terrorista internacional”, luego de que durante el fin de semana se llevaron a cabo una serie de hechos violentos en Francia, los cuales fueron adjudicados al grupo radical.
La máxima autoridad política de Eslovenia, el país de origen de la exprimera dama Melania Trump, advirtió desde su cuenta de Twitter sobre la peligrosidad de Antifa y el apoyo de grandes especuladores financieros internacionales quienes se ven beneficiados por el caos provocado por los alborotadores.
“Antifa es una organización terrorista global. Apoyado por el capital de los especuladores financieros que forjan ganancias a costa del caos provocado por la operación de #Antifa”.
El tuit del líder esloveno fue en respuesta a un video publicado por el reconocido periodista Andy Ngo, quien se caracteriza en cubrir los eventos de los violentos de Antifa en todo el mundo, lo que le ha costado serias amenazas e incluso golpizas por parte de algunos manifestantes que lo reconocieron entre el público.
El video publicado por Andy Ngo sobre el que escribió Janez Janša fue filmado el 30 de octubre cuando manifestantes de Antifa intentaron violentamente detener un evento conservador organizado por el periodista y aspirante a presidente Eric Zemmour, quien es reconocido como el Tucker Carlson francés, por conducir un programa de televisión del estilo.
El periódico francés Le Figaro informó que cerca de 600 extremistas de extrema izquierda se reunieron en Nantes para oponerse a Zemmour. Durante los disturbios se pudo observar que algunos manifestantes reclamaban por su muerte y se enfrentaron con las fuerzas policiales.
Zemmour más tarde se refirió al grupo de violentos que atentó contra su evento y mencionó al respecto:
“Sabemos quién era Joseph Stalin, sabemos los cientos de miles de muertes que causó, estas personas son sólo sus descendientes lejanos”.
No es la primera vez que un líder político nombra a Antifa como una asociación terrorista. Sin ir más lejos, el año pasado, el entonces presidente Donald Trump instó al exsecretario de Estado Mike Pompeo a designar a Antifa como grupo terrorista antes de dejar el cargo.
Un año antes, el exfiscal general de Estados Unidos, William Barr, declaró que la violencia “instigada y llevada a cabo por Antifa y otros grupos similares en relación con los disturbios es terrorismo doméstico y será tratada en consecuencia”.
Antifa, durante los últimos años ha tomado reconocimiento internacional debido a su participación en un sinnúmero de protestas anticapitalistas en todo el mundo, destacando siempre la actitud violenta de sus participantes.
Su centro de acción está concentrado en Estados Unidos donde junto a Black Lives Matter durante el 2020, llevaron a cabo al menos una manifestación diaria de características violentas y destructivas.
Antifa es conocido por no tener un líder centralizado si no que tiene por lo menos 200 grupos distintos a lo largo de todo el país y resto del mundo, pero según reportes del FBI ha sido el responsable de escalar la violencia en las marchas pacíficas por el asesinato de George Floyd.
Sin un líder a nivel nacional, cada ciudad o distrito cuenta con su propia cabecilla que coordina ataques a lo que ellos creen que es la “derecha fascista”, con el objetivo común de promover una agenda comunista y/o anarquista a través de la violencia y el terror.
Andrés Vacca
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
