España
Terremoto municipal: La izquierda gobernaría en las grandes ciudades, según coinciden todas las encuestas
Las grandes ciudades darán la espalda al PP en las elecciones municipales del 26 de mayo y ratifican el avance de la izquierda que anticiparon los comicios generales del pasado 28 de abril, según las siete encuestas que ha efectuado 40dB en las urbes españolas más pobladas y que publica este domingo El País.
Conforme a los sondeos efectuados en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Bilbao y La Coruña, en la capital de España la candidata a la Alcaldía de Más Madrid, Manuela Carmena, ganaría las elecciones y necesitaría el respaldo del PSOE para su investidura. No obstante, el resultado es muy ajustado. La participación y los acontecimientos de la última semana de campaña pueden ser decisivos para que Carmena siga como alcaldesa o para inclinar la balanza del lado de la derecha. Si finalmente PP, Ciudadanos y Vox suman más concejales, Madrid seria la única gran ciudad en el que el partido verde será clave para formar gobierno, apunta el diario de Prisa.
En Barcelona, ERC ganaría las elecciones con uno o dos concejales más que los que obtendría la candidata a la reelección, Ada Colau, de Barcelona en Comú, pero necesitaría apoyos para gobernar.
En Valencia, su alcalde, Joan Ribó, revalidaría el cargo y su formación, Compromís, podría volver a gobernar con el PSOE y Unides Podem o solo con los socialistas.
En Sevilla, la cuarta ciudad más poblada, su actual primer regidor, el socialista Juan Espada, ganaría las municipales, con uno o 2 concejales más, pero necesitaría apoyos para gobernar, en el caso de que el PP, Cs y Vox pactasen como han hecho en la Junta de Andalucía.
En Zaragoza, el PSOE también sería el partido más votado, pero necesitaría el apoyo de Podemos y de Zaragoza en Común; mientras que en Bilbao, el PNV volvería a ganar y su actual alcalde, Juan María Aburto, conseguiría mayoría absoluta al pasar de 13 a 15 ediles.
En La Coruña, ganaría el PSOE, liderado por la abogada Inés Rey, con entre 9 y 10 concejales, seguido de Marea Atlántica, con entre 6 y 7 ediles.
Ayuso podría retener la Comunidad de Madrid
Otras encuesta, esta de Gad3 que publica ABC, da también como ganadora en Madrid a Manuela Carmena, con el 32,4 % de los votos y entre 19 y 21 concejales, y el candidato del PSOE, Pepu Hernández, obtendría el 17,3 % de los votos y entre 9 y 11 ediles, con lo que podrían alcanzar la mayoría absoluta que son 29.
En la Comunidad de Madrid, el PSOE lograría el 29% de los votos y entre 39 y 41 escaños, y el PP el 21,9 %, por lo que pasaría de los 48 actuales a entre 29 y 31 pero podría gobernar con el apoyo de Cs (24-26 parlamentarios) y Vox (11-13).
El PP podría perder Castilla y León
La pérdida de votos del PP también se produciría en la Comunidad de Castilla y León, según una encuesta de Sigma Dos que publica El Mundo, donde podría perder por primera vez desde 1983 las elecciones, aunque no gobernaría el PSOE si hay un pacto de centroderecha, a no ser que Cs apoyara a los socialistas.
La encuesta de NC Report en Barcelona que publica La Razón también da como ganador a ERC, con el 21,5 % de votos y 10 ediles, pero Ada Colau, con el 19 % y 9 concejales, podría volver a ser alcaldesa renovando el pacto con el PSC, que sacaría el 16,2 % y 8 concejales.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
