Opinión
Todo lo que usted quería saber sobre España y no se atrevía a preguntar (1)

¿Por qué un ciudadano de un país presuntamente democrático se ve en la obligación de hacer todas las preguntas que siguen a continuación, cuando España no debería estar en la órbita de un país ni bananero ni bolivariano?
¿Por qué el campechano cazador de elefantes que juró defender los principios del Movimiento Nacional no ha pronunciado todavía ni una sola palabra para defender a Franco —a quien debe su trono y su fortunón— de los ataques de la progresía roja que quiere profanar su tumba?
¿Por qué ningún juez le ha procesado por perjuro todavía?
¿Por qué la Iglesia no ha excomulgado al “Campechano”, que firmó la ominosa ley del aborto?
¿Por qué Felipito “el jarretero” tampoco ha defendido a Franco, y lo más que ha llegado a decir de nuestro Caudillo es que creó una “trágica dictadura”?
¿Por qué un país que tuvo a Isabel la Católica tiene que soportar la ignominia de tener como reina a la Leticia Rocasolano, siendo roja, republicana, y atea?
¿Por qué, después de más de un año del golpe de estado en Cataluña, cuando las circunstancias han incluso empeorado, Felipito no ha vuelto a dar la cara para defender la unidad de España?
¿Por qué Felipito firma todos los decretos que le presenta la banda luciferina que nos malgobierna, sabiendo que esta chusma va a por él, y que un día le harán firmar el decreto de abolición de la monarquía, a lo que él tampoco se opondrá?
¿Por qué nuestro antaño glorioso ejército se dedica ahora a hacer “performances” y juegos florales oenegéticos en Mogadiscio o en la Conchinchina, cuando los enemigos de nuestra patria los tenemos dentro, y la principal obligación de nuestras Fuerzas Armadas —según el artículo 8 de la Constitución— es defender la unidad de la Patria?
¿Por qué el pueblo español todavía no se ha enterado de que estamos bajo un gobierno del Frente Popular igualito al del 36, que accedió al poder mediante un auténtico golpe de estado, enmascarado como moción de censura?
¿Por qué los barones del PSOE todavía no se han lanzado a degüello sobre el impresentable Pedro “Fraude”, para oponerse a su política de derribo de nuestra Patria, cuando hace 3 años le obligaron a dimitir por pretender hacer lo que ahora está haciendo?
¿Por qué hay todavía votantes del PSOE que seguirán dando su voto a un partido tan golpista, tan totalitario, tan corrupto, tan antiespañol, tan inepto?
¿Por qué tenemos en el Kongreso a 180 diputados cuyos partidos jamás muestran una bandera española en sus mítines, y nunca dicen “España”, sino “este país”?
¿Por qué, mientras que en los países de nuestro entorno cada vez tienen más fuerza los partidos identitarios, en España no tenemos todavía ni un solo diputado que represente en el Parlamento esta corriente política?
¿Por qué somos el único país de Europa que soporta la vez un gobierno de ultraizquierda y una clara amenaza de desintegración nacional?
¿Por qué toda la prensa mayoritaria, a pesar de sus aparentes diferencias, están por el globalismo, por el nuevo orden mundial, contra el nacionalismo, contra Trump, Orban y Salvini?
¿Por qué todas las cadenas generalistas de televisión están absolutamente dominadas por la ideología mundialista, por Soros y Cía, por la progresía roja, que intoxica y lobotomiza alevosamente al pueblo español?
¿Por qué en todas las tertulias cuando aparece un patriota o un español de derechas de verdad se le echan encima todos los tertulianos apesebrados por el globalismo rojo, como una manada de lobos?
¿Por qué todos los presentadores/presentadoras están totalmente abducidos por la ideología marxistoide, por el giliprogrerío rojo?
¿Por qué es imposible ver una serie de televisión sin que nos metan personajes homosexuales, transexuales y todo ese rollo, pintándolos como gente superfetén digna de ser imitada?
¿Por qué estamos siendo sometidos a una horrible lobotomización por los colectivos feministas, cuando España es, según las encuestas más documentadas, el quinto país del mundo en bienestar de la mujer?
¿Por qué lo padres no denuncian en masa la corrupción de sus hijos que se lleva a cabo en los centros escolares mediante la nociva ideología de género?
¿Por qué la gente todavía no se ha dado cuenta de que la pretendida subida del salario mínimo se la comerán los nuevos impuestos, producirá más paro, y, sobre todo, provocará un incremento de la contratación de inmigrantes, a los que se pagará en negro para no tener que aplicarles la subida salarial?
¿Por qué la deuda pública española sigue aumentando hasta límites estratosféricos, mientras que nos siguen subiendo los impuestos?
¿Por qué se ha aprobado una sanidad universal que nos cuesta 1.300 millones de euros, mientras que el Gobierno tendrá que pedir un crédito de más de 6.000 millones de euro para pagar la paga extra a los jubilados?
¿Por qué un número considerable de ilegales reciben sumas de las ayudas sociales de mayor cuantía que las pensiones de españoles que se han pasado la vida trabajando y cotizando?
¿Por qué seguimos aguantando tan altísimos niveles de inmigración, cuando en España tenemos un paro del 17%?
¿Por qué los manteros campan a sus anchas en nuestras calles, mientras que a los españolitos no se les permite vender ni una patata sin licencia y sin pagar impuestos?
¿Por qué el gobierno bafomético quiere acabar con los coches de combustible fósil, mientras el impresentable Pedrito se pasea por los cielos a bordo del complejo Superpluma-Falcon-Airbus, con el derroche energético y el aumento de la contaminación que suponen estos lujos injustificables?
¿Por qué han gastado en casi todas las ciudades españolas cientos de millones de euros para hacer carriles-bici, cuando España no es ni Alemania ni Holanda, por lo que están clamorosamente vacíos?
Continuará…
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






