España
Tres exlíderes provinciales de Vox se incorporan a SOMI, el proyecto identitario nacional que lidera Josep Anglada
El hotel Tryp Chamartín de Madrid ha sido el escenario este fin de semana de un encuentro de Josep Anglada, líder de Som Identitaris (SOMI), con una representación procedente de numerosos puntos de la geografía española para la cimentación a nivel nacional del proyecto Somos Identitarios.
El que pretende ser el gran proyecto identitario de referencia en España cuenta de entrada con el espaldarazo a sus pretensiones proporcionado por tres exlíderes provinciales de Vox. Se trata de Carlos Aurelio Caldito, exvicepresidente de Vox en Badajoz; Daniel Molina, expresidente del mismo partido en Toledo y Eugenio García, durante mucho tiempo al frente de Vox en Álava, el lugar de origen de Abascal.
Los tres exdirigentes de Vox participaron en el debate y se comprometieron a trabajar por la consolidación en España de un espacio identitario similar al que ya existe en las principales naciones europeas.
A la reunión en el Tryp Chamartín también acudieron David Junco, analista político independiente, que será el encargado de elaborar el programa ideológico del nuevo partido; Eduardo Núñez, el hombre de Anglada en la capital de España; el catalán Miguel Vigorós, miembro de Som Identitaris en el Bajo Llobregat, el también catalán Jordi Barba, el granadino Antonio Rosado, el jienense José Manuel Soria y el gallego Saturnino Durán, experto en finanzas y ex alto funcionario de la Comisión Europea, entre otros.
En su intervención, Anglada defendió el papel que a su juicio le toca jugar en el panorama político nacional desde la base de la defensa del identitarismo, el rechazo a las ideologías mundialistas, la lucha contra el globalismo económico y la no presencia de inmigrantes en España.

Anglada.
El político vicense dijo tener las claves para que Somos Identitarios (SOMI) se convierta en una de las principales referencias identitarias en Europa y defendió en ese sentido su gestión al frente de Plataforma per Catalunya, donde obtuvo 75.321 votos en las elecciones autonómicas catalanas del 28 de noviembre de 2010 y un total de 67 concejales en las elecciones locales de 2011.
Anglada se mostró tan convencido de las posibilidades de este nuevo proyecto que incluso aseguró que «antes de un año, nosotros también llenaremos Vistalegre».
Subrayó asimismo que la lucha contra la inmigración y el reemplazo demográfico «instigados desde instancias internacionales», constituirán dos de los ejes sobre los que girará la estrategia de su formación política.
Tras reiterar su compromiso con España y con “la defensa de nuestra identidad colectiva frente a otras civilizaciones», destacó que «solo desde la defensa del identitarismo se puede vertebrar a los españoles de diferentes ideologías y de distintas procedencias”.
Los asistentes a la reunión acordaron celebrar un próximo encuentro en la primera quincena de enero, para definir la estrategia a seguir de cara a las elecciones municipales del próximo año y también para acordar la fecha de celebración del Congreso Nacional Constituyente de Somos Identitarios (SOMI).
Por último, Anglada se mostró a favor de favorecer la integración en Somos Identitarios de otras formaciones que defiendan principios similares.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
